Archivo de la categoría: De este caminar

En el bosque 20

Cecilio Fernández Bustos

 

Lo importante no es el nombre, lo importante es lo nombrado.
Carlos Bousoño

 

Alborada 20

321) ¿De qué hablamos cuando hablamos de «cultura»? Hablamos de muchas cosas. Es seguro que en primer lugar hablamos del pan y de cómo compartir el pan para que llegue a todos. Porque el pan, simbólicamente, lo ocupa todo. Y hablando de pan, por una rendija se desliza la ética. Y si hablamos de ética hablamos de igualdad, de libertad, de justicia, de democracia. Porque la palabra ética, simbólicamente, lo ocupa todo. Y en tercer lugar, si hablamos de cultura, hablamos de diálogo. Y «Para dialogar, —lo dijo Antonio Machado— preguntad primero; después escuchad».

322) Dice mi admirado, Emilio Lledó —reciéntenme galardonado con la Medalla de Oro de su ciudad, Sevilla—, que: «Fruto de la democracia que se había iniciado en el siglo V a. C., el dialogo supuso la eliminación del lenguaje dogmático. La verdad se desvelaba no en el imperio del sacerdote o del rey, sino en la coincidencia de los hombres»,… Y el mismo Lledó, tirando de este hilo —la palabra, el diálogo— nos enfrenta también, como Adela Cortina, con la ética (cuestión importante, pues, la filósofa, se ha hecho presencia en los exámenes de selectividad de estos días, ella publicó un libro en mayo de 2013 —¿Para qué sirve realmente…? LA ÉTICA—, en el que, entre otras cosas, dice: «No es de recibo afirmar que todos somos responsables, ni que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Eso es rotundamente falso. Lo que sí es verdad es que mucho de lo que ha pasado podría haberse evitado si personas con nombres y apellidos, entidades y organizaciones con un nombre registrado hubieran actuado siguiendo las normas éticas que les corresponden, explícitas o implícitas». )

323) Así, si entabláramos un diálogo sobre la cultura, para abrir boca, como si de un aperitivo se tratara, citaríamos a María Zambrano que, en la primera línea del Hombre y lo divino dice: «Una cultura depende de la calidad de sus dioses,…»

324) No todos los días hay tren con destino a la libertad. Si pierdes este, que sale hoy a la tarde, tal vez seas recluido en un calabozo a la espera de que haya un próximo transporte con el destino bien definido. No olvides que la vida puede ser divertida pero no siempre es justa.

325) Ayer ya lo decíamos. Se puede vivir bien, son muchos los hombres que han vivido bien —encajonados en jaula de oro o caja de cartón—, pero con un diseño preciso de lo que era su vida y una pléyade de jefes, ordenanzas, normas y controladores de su existencia. La filosofía contraria a Antonio Machado: el camino no se hace al andar, está hecho, diseñado y solo te cabe la necesidad de deslizarte por él como si fuera un tobogán mecánico.
Y se vive bien porque aprendiste a ser dócil, a dejarte llevar, a no oponer resistencia alguna. Era como la fidelidad a un credo religioso, con solo cumplir unas normas tenías garantizada la vida eterna y si eras un poco hábil y no muy escrupuloso aquí obtendrías el ciento por uno. Eso sí, deberías estar disponible por si eras necesario para tirar del carro o incluso, si las exigencias llegaban más lejos, deberías ofrecer la vida: ¡qué gran honor!, dar tu vida por la causa y, más aún, si las exigencias llegaban más lejos, tendrías que matar al adversario, llamado de otra parte «enemigo».
También puede ser cierto que ya nadie puede llevarte de la mano, ni tú puedes permitir a nadie que lo intente; tu vida es tuya y tú debes construirla, pintar el paisaje o escribir el libro y situarte en él. La libertad, ¡qué duda cabe!, puede regresarte al pensamiento del poeta: Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar.

326) Busca la llave y con un solo clic participaras en la fiesta de la luz.

327) Lo miro, sí, lo estoy mirando y lo reconozco. Me reconozco en aquel niño que juega, pero no soy yo, «¡ya no soy yo!», hay una gran distancia, un ancho espacio que nos separa al niño y a mí. Es como aquello del río que siempre es el mismo pero distinto. Yo también soy como el agua que ha ido pasando y aún sigue pasando, soy yo pero no soy el mismo. Mantengo el mismo número de identidad y el mismo nombre y mis hijos me siguen llamando papá y mis nietas abuelo y mis hermanos hermano, pero no soy el niño que fui ayer.
El tiempo es espacio. Y esa distancia entre fechas no solo nos conmueve, sino que reforma nuestra identidad. Ser otro, forma parte de la existencia. Nadie estamos exentos a ese proceso de metamorfosis que nos cambia no solo el aparato físico que nos sustancia y sustenta y nos aguanta en la realidad. Sí, el tiempo cambia la sustancia y los vínculos que nos sostienen. Se desprenden escamas, se adhieren nuevas células físicas y sociales que brotan de uno mismo o se incorporan en forma de voces, de palabras. He ahí la rotundidad del ser.

328) Como Velázquez en Las meninas empujamos una puerta hacia el interior. Y ahí están ella y él. Ambos gesticulan y manejan sus instrumentos. Ella el piano el su voz. Y fluye el manantial de aguas límpidas de la conjunción armónica. Es la música, la música y la palabra en enlace perfecto: bello, sensual, apasionado. Y como un rumor que enciende la floración divina, se desprende el polen de la poesía que engendra el mito.

329) Siempre he creído que los recuerdos se sustentan sobre gestos y anécdotas y que su sustancia se conforma como una espiral que, según se va cebando y tomando cuerpo con nuevas vueltas, nos abisma y agarra fuertemente. De este modo te vas deslizando hacia el exterior y vas descubriendo e incorporando nuevos gestos, nuevas anécdotas. Vuelve a mí el manido ejemplo de las cerezas, pero es algo más serio y sutil. No son cerezas lo que va saliendo, son vainas que contienen multitud de diminutas semillas que están ahí, en un recóndito lugar de la mente, esperando el impulso de la respiración para brotar e iniciar el proceso de tejer emociones al ritmo de los latidos del corazón.

330) No digáis que no es triste. Al encender tantas luces donde habitamos, hemos apagado la Vía Láctea y ahora, los que aún vivimos, vamos como ciegos errantes cogidos a las manos de algún artilugio electrónico que nos ilumina y da sonido. Pero nuestra suerte cambió con el apagado de los astros, pues, ¡ay!, entonces se cerraron nuestros párpados.

331) La locura del pájaro que perdió el vuelo, asola la esperanza de la memoria de los hombres que pierden los recuerdos. Luego, ya lo dijo el poeta: Morir es olvidar una palabra dicha.

En el bosque. Jardín del Príncipe. Aranjuez (fotografía CFB)

En el bosque. Jardín del Príncipe. Aranjuez (fotografía CFB)

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En el bosque 19

Cecilio Fernández Bustos

 

El diálogo pone en ejecución la oralidad; sugiere, incluso en la escritura, posibilidades de una espontaneidad y un juego limpio antiautoritarios.
George Steiner

 

Alborada 19

302) Cuando salga el sol. Sí, cuando salga el sol tal vez alumbre una perspectiva más democrática que la nocturna. ¿Habrá que cambiar la hora de dormir?

303) Ya debería haber otro gobierno. El desacuerdo en la izquierda, tan antiguo y radical, no solo prolonga el fracaso de la derecha, sino que además contribuye al desprestigio de la izquierda. Algunos aún confiamos en la sensatez de ciertos hombres y todavía nos queda la esperanza.

304) Como viene sucediendo siempre, desde la antigüedad de Homero y su ciega visión de la guerra y la búsqueda de un lugar para vivir; desde que Lorca nos descubriera el verde de la muerte. Insisto, desde siempre, los ciudadanos, hombres y mujeres, hemos amado la poesía y hemos sentido el estremecimiento de una nueva voz llamando a nuestra caverna: ¿acaso era Talía?

305) Y es que la vida es tiempo y es espacio y en consecuencia movimiento. Y todo esto, os preguntareis, ¿por qué? o ¿para qué?

306) La nostalgia es el hilo con que cosemos nuestras historias personales.

307) Toda refundación supone un reencuentro con el pasado, pero no es el pasado. Entre el pasado y la refundación hay una trayectoria y esa trayectoria ha sido la vida. Unos la vivieron, otros la vieron pasar mientras esperaban — pero, ¿qué era lo que esperaban?—

308) Suele ser habitual que la crueldad vaya de la mano con la cobardía.

309) Pese a Ramón Gómez de la Serna, quienes meriendan todas las tardes no suelen sufrir de tristeza. No obstante, a lo mejor les duele el hígado.

310) Dudar es una de las más claras manifestaciones del saber.

311) La penumbra ácida de la vigilia de hospital.

312) En último término, de lo que hablamos es de la posibilidad de alcanzar la felicidad —o su máxima proximidad— en el seno de la sociedad que habitamos. No es nuestro interés la especulación: la vida es lo que nos interesa.

313) También Aristóteles —para muchos la máxima figura de la filosofía— tuvo su exilio y su caminar entre cardos, piedras y barro, como si fuera un refugiado de hoy.

314) Sí, es muy posible, volvemos a otros tiempos, tiempos que algunos hombres creyeron superados. Sí, aquellos tiempos tristes y oscuros de los que se ocupó la literatura en otros siglos. Sí, volvemos a instaurar la mercancía humana, no ya como fuerza de trabajo para producir riqueza, sino para acumular capas de miseria sobre miseria, terror sobre terror, muerte sobre muerte.

315) La igualdad entre los hombres nace de la naturaleza y es principio que nos acerca a conocer el bien. Toda carga de desigualdad, impuesta por la codicia y las disciplinas arrogantes de unos hombres sobre otros es de razón antinatural. Así, para alcanzar la perfección, hay que acomodar nuestras costumbres y nuestros hábitos al fluir limpio, leal y justo de la naturaleza. Venga pues la ley, iluminada por la ética, a conformar y establecer un tiempo de justicia, igualdad y responsabilidad.

316) Todo amor es siempre una inefable ocurrencia compartida. No obstante Nietzsche, lo bautizó como «cruel ocurrencia».

317) La cultura es, esencialmente, participación, creación, diálogo y camino a seguir.

318) ¿Acaso, las gentes de podemos, han llegado a la conclusión de que la seriedad es una virtud burguesa? ¿Será por esto su afición a desplegar en su entorno y en sus gestos la fantasía circense?

319) Si no se pueden formular preguntas, nunca encontraremos las respuestas.

"Todo lo que es hermoso tiene su instante y pasa" Luis Cernuda. Sauce: antes del 30/08/2015. Jardín del Príncipe, Aranjuez (Fotografía CFB)

“Todo lo que es hermoso tiene su instante y pasa” Luis Cernuda.
Sauce: antes del 30/08/2015. Jardín del Príncipe, Aranjuez (Fotografía CFB)

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En el bosque 18

Cecilio Fernández Bustos

 

                                                                     …ni las gafas oscuras que le daban aspecto
                                                                    de búho y resaltaban su piel de vainilla y leche fresca.
                                                       Truman Capote

 

Alborada 18

285) No es ironía, es pura realidad, cada día que pasa se hace más pequeña e insignificante la huella que me deja la última lectura.

286) Hay un momento en tu vida en que comienzas a ser consciente de tu decrepitud. Es ese momento en que percibes el principio del deterioro, cuando descubres el hecho físico del primer desgarro. La primera sangre, la primera dificultad, el primer envite de la vejez orgánica, que nada tiene que ver con la pasión de existir.

287) Forzar el olvido y quedarse a vegetar con los Lotófagos comiendo lotos, es una forma de renunciar al compromiso social y en consecuencia renunciar a estar vivos.

288) No cedas a la primera, persiste en el intento y tal vez lo consigas.

289) El lenguaje y su disciplina, junto al sentir profundo y entregado de las fuentes son forma y rumor de la belleza.

290) ¡Qué sería de Don Quijote hoy!; ¡Qué sería hoy de su noble subalterno!, el sublime Sancho Panza, ¡padre del Rucio y del queso!

291) Río Tajo, savia de esta tierra donde habito, aún no han acabado contigo. Río Tajo, ¡te salvaremos!

292) Junto a su indolencia subsisten también motivos inconfesables y estarían, desde su insolencia demagógica, dispuestos a decapitar cualquier atisbo de esperanza.

293) ¿Por qué centrar el pensamiento en apriorismos voluntarios? Si seguimos a Kant en la búsqueda de la «razón pura» ¿será preciso erradicar el sesgo de la pasión? O, por el contrario, ¿no será preciso sumergirse en el deseo de pureza?

294) Qué podemos decir de las identidades culturales. ¿Por qué estas cuestiones terminan siempre identificándose con propuestas políticas? ¿Acaso la cultura no es más una forma de mirar que de ver? ¿Tan difícil es ver aquellas cosas tan cercanas y universales? Acaso, ya lo dijo el poeta, ¿tu sangre no tiene el mismo color que la mía?

295) Para observar este cuadro y soñar el significado de sus emociones, se requiere quietud, silencio y celosía. Todo ha de estar callado y desierto, sin referencias.

296) Perseguir la ausencia y darle alcance.

297) Ofrécele tu mano y tu mirada. Después, su voz acabará con las sombras.

298) Y a todo esto se ha puesto el sol. Mas las estrellas de la noche siguen ocultas en su cielo. Aquí, a ras de suelo brillan las luminarias del progreso.

299) Perseguid la esencia y el significado de los errores. Heñir con suavidad la resaca de sus misterios y dejar que los relojes den las horas.

300) Tejer y destejer con barro, con mimbre, con pintura. Que resalte el pigmento, la materia sea cosa enamorada, que enamore y se admire y se respete. ¡Qué otra misión le cabe al hombre, sino la de enamorarse de la vida!

301) Aquí andamos, puntada a puntada, construyéndonos la vida.

 

Aranjuez. Jardín del Parterre (fotografía CFB)

Aranjuez. Jardín del Parterre y Palacio Real (fotografía CFB)

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En el bosque 17

Cecilio Fernández Bustos

¡Mirad allí! ¡Sorprendida y pálida esta la luna —ante la aurora!
Nietzsche

 

Alborada 17

271) Lo dijo Paco Candel, cuando muere un hombre se rompe un paisaje. ¡Cuánto paisaje destruido en el Mediterráneo!

272) El niño cuando escuchó la caracola que posó sobre su oído, supo que ya era músico.

273) Para que una obra sea verdaderamente humana necesita la participación humana. Sí, es el hombre quien ilumina y da sentido a las cosas.

274) Toda expresión que se adhiere a una conquista del espíritu es deudora del espíritu y del arte intrínseco en la mecánica expresiva.

275) ¡Quién, teniendo alas, no voló para dar a la caza alcance!

276) Algo se ha descosido en mi memoria pues, cuando me agito un poco, voy perdiendo algunos recuerdos. Las caras no, pero las voces, ¡hay algunas muy queridas que no logro recordar!

277) Recuerdo los primeros pantalones de pana que me hicieron. Era aún un niño y no recuerdo el nombre de la sastra que me los hizo. Tampoco recuerdos los nombres de los niños con quienes jugaba entonces. Los de las niñas si los recuerdo, no todos, ¡claro está!

278) ¿Dónde se esconde el grito? No lo dudes, el grito se esconde en las mismísimas entrañas, siempre por detrás de las puertas.

279) ¡Qué desacierto!, veo una gota de agua en el cristal de la ventana y el sol me hace creer que alguien desciende del cielo en paracaídas.

280) Lo miro, sí, lo estoy mirando y lo reconozco, me reconozco en aquel niño que juega, pero no soy yo, «¡ya no soy yo!», hay una gran distancia, un ancho mundo que nos separa al niño y a mí. Es como aquello del río que siempre es el mismo pero distinto. Yo también soy como el agua que ha ido pasando y aún sigue pasando, soy yo pero no soy el mismo. Mantengo el mismo número de identidad y el mismo nombre y mis hijos me siguen llamando papa y mis nietas abuelo, pero no soy el niño que fui ayer.
Ser otro, forma parte de la existencia. Nadie estamos exentos a ese proceso de metamorfosis que nos cambia no solo el aparato físico que nos sustancia y sustenta y nos contiene en realidad. Sí, cambian la sustancia y los vínculos que nos sustentan. Se desprenden escamas, se adhieren nuevos fondos que brotan de uno mismo o se incorporan en forma de voces, de palabras. He ahí la rotundidad del ser.

281) No es fácil sostener afirmaciones sobre la esencia de las cosas sin conocerlas empíricamente.

282) Toda categoría sustancial deviene en presencia formal.

283) Siempre ha sido cuestionada la poética en los diferentes tipos seguidos por los poetas. Sustancia y forma ha sido las más de las veces el origen de la disputa. Sin embargo, pese a tanta controversia, la poesía sigue. Sí, ¡qué duda cabe! Ahí está.

284) ¿A dónde vas por esa puerta tan estrecha? La verdad no cabe y el error ya está dentro.

Invierno en Aranjuez (fotografía CFB)

Invierno en Aranjuez (fotografía CFB)

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En el bosque 16

Cecilio Fernández Bustos

Sabe que como apetencia, como hambre protoplasmática, como mónada hipertélica, será un indetenible fluir, heraclitano río no apesadumbrado por la matria del cauce ni por el espejo de las nubes.
José Lezama Lima
Alborada 16

251) Y allí la sombra, como si fuera agua discurriendo, ha labrado un surco donde se resguardan las ideas. Desde ahí suelen saltar sobre sus presas.

252) ¡Qué fácil resulta recurrir a la desmemoria para huir del compromiso!

253) Un buen salario para los que trabajan —y también para los otros—sanaría al mundo.

254) Un buen trabajo para todos los parados —y también para los otros— ayudaría al nacimiento de sonrisas en todos los rostros y, ¡ay!, entonces, ¡qué bellas las miradas!

255) No siempre es necesario tener razones para acertar en el comportamiento.

256) Aunque no intuyas la respuesta es bueno que te formules la pregunta.

257) Si hoy que eres mayor y sufres las señales de la decadencia no comprendes las reglas del juego de la vida, podríamos decir que no eres útil para este juego. ¿Supondría esto último afirmar que ya no eres útil para la vida?

Acabo de llegar a casa (fotografía CFB)

Acabo de llegar a casa (fotografía CFB)

258) Si sigues rasgando el velo darás paso a la luz.

259) Si ya alumbraste la estancia dedícate a contemplar la luz. Es buen oficio eliminar todo agente que emborrone la visión.

260) Entorna los ojos, despeja la mente de otros asuntos que puedan distraerte y contempla la luz.

261) No esperes a que te madure la oscuridad. Sal a la búsqueda del sol y de sus rayos y déjate bañar por su luz.

262) No renunciar a escuchar una palabra. No importa la boca que la pronuncia, importa la palabra.

263) Para sembrar es preciso abrir la tierra y que, si surge, penetre la raíz.

264) A pleno sol quedaste deslumbrado. Todo en exceso, también la luz, nos hace daño. ¡Somos débiles!

265) El beso no siempre es una muestra de amor. Conviene recordar que también los hay ingratos.

266) La mano no siempre encuentra el sabor de la felicidad. A veces huye y se contrae ante frío y las espirales que muerden en el centro.

267) Hay un apacible gozo en la pérdida del tacto y en el reposo de la mano.

268) Es el miedo, el temor a lo desconocido, lo ignorado, la falta de control sobre nuestras propias vidas. Es toda amenaza sin el examen de nuestro saber y conocer lo que nos hace vulnerables.

269) Una vez que hemos experimentado los cambios en nuestras vidas y costumbres, aún seguimos pendientes y agobiados por los cambios en el ámbito de nuestro estar y ser.

270) Cuando el músico abrazado a su instrumento interpreta, genialmente, una obra destacada de otro músico que la compuso, está transmitiendo su arte que se envuelve en la sublime creación del otro.

En el bosque (fotografía CFB)

En el bosque (fotografía CFB)

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En el bosque 15

Cecilio Fernández Bustos

 

…que se siembra a boleo y que no importa
que caiga aquí o allí si cae en tierra,
va el contenido ardor del pensamiento
filtrándose en las cosas, entreabriéndolas,
para dejar su resplandor y luego
darle una nueva claridad en ellas.
Claudio Rodríguez

 

Alborada 15

245) Cuando hablamos de formación estamos hablando de lo importante que es invertir en conocimientos. Superando el lastre de propuestas formativas obsoletas, se impone la necesidad de convencer a todos los ciudadanos de la necesidad de la formación permanente. Es decir, hay que estar dispuestos, individual y colectivamente, para incorporarnos a un proceso permanente de acceso a nuevos conocimientos, a nuevas técnicas, a nuevos métodos. En la formación está la clave de avanzar, de descubrir nuevos escenarios e incorporar, permanentemente, soluciones imaginativas que, sin exceder el impacto agresivo al medio ambiente, permitan y faciliten la regeneración de los sistemas económicos y la incorporación de los ciudadanos al disfrute de una calidad de vida aceptable.

246) Después de tantos asuntos pendientes, de tanto esfuerzo apostado, de tanta incertidumbre vivida. Después, ¡qué duda cabe!, después de tanto intentarlo se agotaron las fuerzas y las ganas de seguir el ritmo del vivir.

247) Si bien eran tiempos de dogmas radicales y doctrinas funestas, las flores seguían acudiendo cada primavera.

248) En la negrura nocturna se alza furioso el silencio de las sombras.

249) Repensar el Estado o destruirlo.

250) El estasis de un orgasmo conócelo en el fondo de la herida femenina. Sí, en lo más profundo tiene su reino y tú debes saberlo.

251) Pero, ¿es verdad eso que dicen de que las luciérnagas ya no existen? Sí, me refiero al título de aquel artículo que escribiera Pier Paolo Pasolini: «El artículo de las luciérnagas».

252) Succionar puede ser metáfora de interiorización espiritual y, al mismo tiempo, expresión máxima de la sexualidad —más incluso que la penetración—. Esta concepción sitúa en igualdad, ante el amor, a hombres y mujeres.

253) Cuando ya eres viejo aún persisten el amor y el deseo. Mas, el amor, y toda la vida, ya es pasado o rememoración.

254) Una mirada puede crear un paisaje y una palabra situada en un determinado contexto puede crear o transmitir una emoción.

255) No, los libros no deben quedar abandonados. Solos y sin consuelos, en manos de cualquier furtivo que los acumula para no leer y presumir de biblioteca.

256) La mirada debe dejar desnudo a todo impostor. A todo clérigo, político, filósofo o periodista que mienta y acumule riqueza promoviendo el odio entre las gentes.

257) Dentro de su elemental complejidad el texto precisa arrancar chispas de nuestra mente, casi dormida, para sabernos vivos ante el conocer y el sentir.

258) Son como lampreas, succionan al ciudadano hasta dejarlo sin una gota de interés por la vida.

259) Dicen que el corazón no duele y en su nombre duelen las pasiones: el amor, los celos, el odio.

250) Los cuadros, por hermosos que sean, no tienen fondo, son planos. No obstante, lo que vemos es el arte del pintor que lo ha creado y es ahí donde surge la emoción del espacio, la música y el tiempo. ¡Y en los más logrados, como en la poesía, podemos encontrar y percibir el ritmo!

Invierno en Aranjuez. Reapertura del Jardín del Príncipe después del vendaval del 30 de agosto (fotografía CFB)

Invierno en Aranjuez. Reapertura del jardín del Príncipe después del vendaval del 30 de agosto (fotografía CFB)

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En el bosque 14

Cecilio Fernández Bustos

 

El modo más seguro de corromper a un adolescente es incitarlo a estimar más a los que piensan igual que él que a los que piensan de manera diferente.
Friedrich Nietzsche

Alborada 14

227) Esculpe y unce tu voluntad a la tierra que te cobija. Tiende tu mano y aprieta la que te tiende tu hermano. Mañana, sí mañana será la fiesta.

228) Cuando despertaron los españoles, el Dictador todavía estaba allí.

229) Opinar es comprometerse.

230) Todo laberinto tiene una salida.

231) A estas alturas de la historia ya no deberían existir las guerras. ¿Cómo se apañaran los dioses para recomponer tanto cuerpo destrozado por la metralla?

232) Todo sacrificio, sea o no voluntario, genera dolor. Y todo dolor es causa de infelicidad.

233) Ya lo dijo Luis Cernuda, no hay nada mejor, para unir el cielo con la tierra, que el torbellino del aleteo de labio a labio.

234) Dios es el principal símbolo del poder y de la personalización ‘identitaria’. Él premia y castiga. Señala a unos hombres y a unas instituciones para que lo representen y ejerzan el poder en su nombre. El poder se ejerce disponiendo de las herramientas adecuadas, entre las que destaca el castigo en todas sus manifestaciones. Y aquí trabajan las iglesias, los estados y los grupos de conjurados en todos los ámbitos hipotéticos de la conjura.

235) La muerte no, la muerte no es castigo divino excepto cuando los hombres solos o en grupo se revisten del poder divino y ejecutan a sus iguales porque rompen el hilo de la identidad y pertenencia.

236) Cierto, hubo un tiempo en que era más sano comer. Mas igual de cierto era que se comía menos y, lo más lamentable, eran menos los que comían.

237) El azar y lo causal nutren la belleza de lo que se espera.

238) Vivir y convivir. Degustar el placer de escuchar y tolerar. Saber que hay otros modos de pensar y, por pensar, también hay modos distintos de vivir. Igualmente hay diversas formar de amar y de sentir. Para servir a la tolerancia es fundamental la educación.

239) Asunto complicado: ¡compartir!

240) No nos teníamos que morir nunca, pues siempre hay algo que hacer.

241) El tiempo es el mayor enemigo de nuestro ocio.

242) Dejadme, dejadme pasar, yo también quiero participar en esta fiesta: sí, estoy vivo y veo caer las manos sobre las teclas del piano.

243) Despierto acaricio los recuerdos. Si duerno sueño con el porvenir.

244) ¿Quién se atreve a poner límites a la imaginación? Acaso, ¿puede llegar tan lejos la osadía de los confesionarios?

Calle de Lemos. Otoño en Aranjuez (fotografía CFB)

Calle de Lemos. Otoño en Aranjuez (fotografía CFB)

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