En el bosque 17

Cecilio Fernández Bustos

¡Mirad allí! ¡Sorprendida y pálida esta la luna —ante la aurora!
Nietzsche

 

Alborada 17

271) Lo dijo Paco Candel, cuando muere un hombre se rompe un paisaje. ¡Cuánto paisaje destruido en el Mediterráneo!

272) El niño cuando escuchó la caracola que posó sobre su oído, supo que ya era músico.

273) Para que una obra sea verdaderamente humana necesita la participación humana. Sí, es el hombre quien ilumina y da sentido a las cosas.

274) Toda expresión que se adhiere a una conquista del espíritu es deudora del espíritu y del arte intrínseco en la mecánica expresiva.

275) ¡Quién, teniendo alas, no voló para dar a la caza alcance!

276) Algo se ha descosido en mi memoria pues, cuando me agito un poco, voy perdiendo algunos recuerdos. Las caras no, pero las voces, ¡hay algunas muy queridas que no logro recordar!

277) Recuerdo los primeros pantalones de pana que me hicieron. Era aún un niño y no recuerdo el nombre de la sastra que me los hizo. Tampoco recuerdos los nombres de los niños con quienes jugaba entonces. Los de las niñas si los recuerdo, no todos, ¡claro está!

278) ¿Dónde se esconde el grito? No lo dudes, el grito se esconde en las mismísimas entrañas, siempre por detrás de las puertas.

279) ¡Qué desacierto!, veo una gota de agua en el cristal de la ventana y el sol me hace creer que alguien desciende del cielo en paracaídas.

280) Lo miro, sí, lo estoy mirando y lo reconozco, me reconozco en aquel niño que juega, pero no soy yo, «¡ya no soy yo!», hay una gran distancia, un ancho mundo que nos separa al niño y a mí. Es como aquello del río que siempre es el mismo pero distinto. Yo también soy como el agua que ha ido pasando y aún sigue pasando, soy yo pero no soy el mismo. Mantengo el mismo número de identidad y el mismo nombre y mis hijos me siguen llamando papa y mis nietas abuelo, pero no soy el niño que fui ayer.
Ser otro, forma parte de la existencia. Nadie estamos exentos a ese proceso de metamorfosis que nos cambia no solo el aparato físico que nos sustancia y sustenta y nos contiene en realidad. Sí, cambian la sustancia y los vínculos que nos sustentan. Se desprenden escamas, se adhieren nuevos fondos que brotan de uno mismo o se incorporan en forma de voces, de palabras. He ahí la rotundidad del ser.

281) No es fácil sostener afirmaciones sobre la esencia de las cosas sin conocerlas empíricamente.

282) Toda categoría sustancial deviene en presencia formal.

283) Siempre ha sido cuestionada la poética en los diferentes tipos seguidos por los poetas. Sustancia y forma ha sido las más de las veces el origen de la disputa. Sin embargo, pese a tanta controversia, la poesía sigue. Sí, ¡qué duda cabe! Ahí está.

284) ¿A dónde vas por esa puerta tan estrecha? La verdad no cabe y el error ya está dentro.

Invierno en Aranjuez (fotografía CFB)

Invierno en Aranjuez (fotografía CFB)

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