LAS CALLES DE ARANJUEZ (1)

Calle del Capitán

Cecilio Fernández Bustos

 

 

 Para Ramón Peche Villaverde

 

                                                                                   Como si lo que ya no existe
estuviera aún cautivo
en la desierta imagen de las cosas que miras, y fuesen
príncipes asesinados en su trono cuantos nombres                   
[pronuncias,
atraviesa la luz
entornada del tiempo: un lejano rumor de sonidos
                                               [nevados, la indefensa blancura
que la muerte conquista.
 
Diego Jesús Jiménez

 

Hace unos años pensé escribir sobre las calles de Aranjuez. Había leído Las calles de Madrid de Pedro de Répide (Madrid, 1882-1948) y me dije voy a intentar algo parecido con las calles donde jugué de niño. Lo he meditado mucho tiempo, pero soy perezoso y no me siento con fuerzas para hacer un trabajo en la línea del escritor madrileño. No obstantes algo he escrito  aunque en mi caso tiene un carácter más personal y ciertas pulsiones  nostálgicas —vean en este ‘blog La Plazuela de La Mariblanca’—.

         ¿Por qué la calle del Capitán en primer lugar? En este caso la elección no pudo ser más natural: en la calle del Capitán, en el número 6, nací en 1940. Mi madre, María Luisa Bustos Calderón, nacida también en Aranjuez, era hija de Máximo Luciano Bustos Catalán, igualmente natural de Aranjuez, y de Escolástica Calderón Moratalla, nacida en la vecina aldea de Ontígola. Mi padre, Bautista Fernández López, ya le conocisteis.

         Disculparan que tras esa filiación me sienta vinculado a la calle donde nací y estuve domiciliado hasta los veinticinco años. Así, fundado en esta razón, he tomado la decisión de comenzar por la calle del Capitán el recorrido por aquella parte de mi memoria que aún no se ha disuelto.   

         “Casi desde el origen de la ciudad de Aranjuez, a una de sus calles trazada en dirección Norte-Sur, y paralela a la Carrera de Andalucía, se le conocería con el nombre del Capitán”[1] Y así es, la calle del Capitán tiene su origen en la calle de la Reina (otros dirán que en la calle de la Primavera y tal vez tengan razón) y corta las radiales Príncipe e Infantas, avanzando de norte a sur en perfecta línea recta hasta la hoy conocida como Avenida de la Plaza de Toros (al principio de este siglo se prolongó girando a la derecha y abrazando a la longeva Plaza de Toros, hasta toparse con la Carrera de Andalucía en la moderna Glorieta de L’Peq). Cruza las calles de San Antonio, del Gobernador, de Abastos, de San Pascual, de la Naranja, de las Eras, de la Calandria. Es nacimiento o fin de vías más pequeñas: a la derecha la calle del Real y a la izquierda, ahora sí, la calle de la Primavera y la calle de Peñarredonda (dedicada a la memoria de un oficial de ejército muerto en África[2]). Cerca y limitando con el Hospital de San Carlos le nacen minúsculos y breves callejones: el callejón del Tajo, la calle  del Hospital y su hijo menor (nieto de la protagonista) callejón del Hospital. Cuanta respiración y memoria ciudadana se ha dirigido hacia la transparencia azul de los cielos arancetanos desde el dédalo de estas calles y callejones.

 

         La calle del Capitán, en el lado de los impares, , cuenta con importantes edificios: el que diera albergue en mi juventud ‘El Externado’ colegio de monjas para niñas y adolescentes, transformado hoy en el Casino de Aranjuez, después de haber sido Casa Parroquial en los años sesenta y setenta. Esta casa que estamos aludiendo fue, según las crónicas de Ángel Ortiz[3], de Caminantes en Aranjuez[4] y del texto ya citado, la primera vivienda que se construyó en esta calle y que, al ser propiedad del capitán de Infantería Gabriel Méndez, daría a la calle su primer nombre: «calle del Capitán». Seguimos subiendo (otros dirán bajando) por la acera de la izquierda y nos encontramos las Cocheras de la Reina Madre Isabel de Farnesio, edificio realizado por el arquitecto Jaime Marquet por encargo de Fernando VI en 1758; la Reina Regente María Cristina lo destinó a Colegio de Huérfanas en 1886[5]. Nuestros ojos lo han conocido como Colegio de María Cristina («Las Cristinas», internado para huérfanas del Ejército) y hoy, tras el trabajo realizado por los arquitectos Enrique de Teresa y Juan José Echeverría (1987-1992), disfrutamos del Centro Cultural Isabel de Farnesio, importante equipamiento cultural de esta villa. Dejamos a nuestra espalda los misterios que hemos ido desvelando, caminamos poco más y nos encontramos el Palacio del Duque de Medinaceli (más conocido en Aranjuez como ‘Casa Carmena’). Seguimos esta ruta hasta alcanzar la parte posterior del Hospital de San Carlos donde el pueblo de Aranjuez libró duras batallas contra el cólera.

         Si nos cruzamos al lado de los pares, al principio de la calle, el sol del verano atenúa su modorra con la sombra que da, después del mediodía, la fachada este del Palacio de los Duques de Osuna (antes casa de jornada de Farinelli), sin menoscabo del interés que representó Farinelli en la Corte de Felipe V, bueno es decir que los Duques de Osuna hicieron de esta casa un centro de gran interés cultura en su tiempo dando cobijo en sus tertulias a importantes creadores, Goya entre otros, acogidos bajo la música de Boccherini. Dejamos este palacio y, una vez cruzadas las calles del Príncipe y de las Infantas la sombra de la tarde la dará un edificio singular, el que fuera en su día Casa de los Duques de Alba, casa que había sido antes del Duque de Arcos (nadie puede negarme que la calle del Capitán es una calle de Duques y Duquesas) Seguimos caminando hacia el sur de la ciudad y, superando dos manzanas y pasando tres calles, nos encontramos con Casa del Gobernador, edificio diseñado por Juan de Villanueva; al nombrarse Alcalde en Aranjuez en 1873 y quedarnos sin Gobernador, el edificio desde donde administraba El Real Sitio y Villa pasó a ser centro docente. Colegios Públicos se llamaban ayer y hoy brilla una de las principales instalaciones del CES Felipe II. 

         Ayer, a la altura de la calle de San Antonio, estaba la tahona de los franceses, singular horno donde se elaboraba un pan excelente y al que acudían las amas de casa en vísperas de Navidad para cocer bollos y asar los corderos de las celebraciones navideñas ¡ay, cómo olía a bollos, anises y canelas! Cuatro o cinco pequeñas tiendas de comestibles, donde fiaban a las amas de casa, cuyos gastos apuntaba el tendero en el reverso de las fundas del chocolate. Hagan memoria los mayores: en la manzana de la Casa de Alba, donde hoy existe una tienda de muebles, había una vaquería y el correspondiente despacho de leche; el vaquero sacaba las vacas dos o tres veces al día para beber agua en un pilón que había por Alpajés.

Calle del Capitán.- Ocozoles en otoño (Aranjuez)

         También era ésta una calle donde se desasnaban burros, pues en  ella existían dos colegios públicos: Ferroviarios (mi colegio) y el llamado ‘Público’; y, si mal no recuerdo, dos privados, el de Doña Manolita Villaverde y el de Don Augusto Moreno y, por supuesto, los dos ya mencionados El Externado y Las Cristinas.

          Calle muy industrial, albergó una fábrica para la elaboración de lejías, una fábrica de cepillos y hasta una fábrica de conservas. Al principio de la calle era visita obligada de los niños de mi generación un taller de chapa donde un excelente profesional, a golpe de martillo, construyó la carrocería de un elegante automóvil para la industria de un taxista local. Junto al taller de chapa, un taller de pintura adornaba la zona con el contraste de los monos azules del chapista y los blancos de los pintores. 

         Tiendas de todo tipo incluyendo alimentación y deportivas le han ido creciendo en ambas fachas a esta calle. Abundan hoy bares y restaurantes, y su bulevar excepcional, donde crecen bellos ocozoles[6], da cobijo a pacificas y acogedoras ‘terrazas’ para sentarse a descansar, degustas un refresco y ver pasar la vida. De mi niñez recuerdo una taberna, sólo una, en la esquina con la calle de Abastos y la abundancia de ‘pan y quesillo’ en primavera, los árboles ¡ay! eran acacias.

Palacio del Duque de Medinaceli.- Patio principal (Aranjuez)

         En la facha de una de las casas, situada en el lado de los pares y entre las calles de Abastos y San Pascual, una placa, hoy desaparecida, decía algo parecido a esto: “En esta casa nació D. Félix Angosto Gómez Castrillón. Murió gloriosamente en África el 2 de Septiembre de 1924, siendo capitán del Ejército. El Ayuntamiento en honor a su memoria 2/9/19..” y daba nombre a la calle,  dedicada  desde los orígenes al Capitán Gómez, con el del nuevo capitán del Ejército —Capitán Felix Angosto Gómez Castrillón— dando de esta forma continuidad al nombre de la calle: «calle del Capitán» que es como la hemos nombrado siempre.

         Hay que añadir que el subsuelo de esta calle alberga un importante tesoro, enclave mágico para los niños de mi generación que jugamos a todo lo imaginable en el albero de sus obras. Claro que sí, estamos hablando del Caz de las Aves, una de las principales arterias del laberinto hidráulico concebido para el aprovechamiento de las aguas del Tajo. El canal, caz en nuestro vocabulario más usual, viene desde la presa del Embocador paralelo a las calles, primero de Las Aves y, después, de La Reina hasta justo el comienzo de la calle del Capitán. Vean la caseta del agua en el puro origen de la calle. Desde ahí, sumergido, avanza bajo la calzada de los impares hasta la calle de Abastos. Formando un ángulo de noventa grados, prosigue por la calle de Abastos en dirección oeste y atraviesa las calles de Almíbar, Stuart, Carrera de Andalucía y después de pasar  la calle de la Florida, hace una diagonal en la Plaza de Pavía, pasa bajo Valeras  y se pierde entre el Instituto Doménico Scarlati y el barrio de Las Aves hasta casi el infinito.    


[1] Arquitectura y Desarrollo Urbano. Tomo IX / Aranjuez

[2] Ángel Ortiz Córdoba.- Topónimos de Aranjuez y su comarca.- Doce Calles / Aranjuez, 2005

[3] Ángel Ortiz Córdoba.- Topónimos de Aranjuez y su comarca.- Doce Calles / Aranjuez, 2005

[4] Caminantes en Aranjuez (www.caminante-caminocamino.blogspot.com)

[5] Juan José Echeverría y Enrique de Teresa.- Cocheras de la Reina Madre Isabel de Farnesio.- Comunidad de Madrid / Madrid, 1992

[6] Árbol norteamericano de la familia de las Hamamelidáceas, de unos quince metros de altura, con tronco grueso y liso, copa grande y espesa, hojas alternas, pecioladas y partidas en cinco lóbulos dentellados, flores verdosas unisexuales, apétalas, y fruto capsular. El tronco y las ramas exudan el liquidámbar. DRA

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37 comentarios

Archivado bajo Calles de Aranjuez

37 Respuestas a “LAS CALLES DE ARANJUEZ (1)

  1. pablo

    Excelente trabajo Cecilio. En esta calle me pasé la vida entera, en una de las esquinas donde termina Real (solo 64 años) y doy fe de haber visto desfilar todo lo que describes y algo más. También creo que es una de las calles con más encanto de Aranjuez. Sigue con este trabajo y recogerás parte de la historia de nuestro pueblo que merece la pena guardar.

    • cecibustos

      Pablo, muchas gracias. Gracias por el comentario y gracias por leer mis escritos. Un texto cobra vida real cuando es leído, en esa complicidad que se establease entre el autor y el lector. Como tú dices, escribir sobre la historia nos permite fundar y conservar los elementos de la memoria. Y la memoria es, no lo olvides amigo mío, como dice Emilio Lledó, “la única posibilidad de permanencia…”
      ¡Gracias, amigo!

  2. Alberto

    Hola, Cecilio, yo también recuerdo con mucho cariño la calle del Capitán porque era donde vivía mi abuela y mi padre me llevaba allí de pequeño en vacaciones y fines de semana a jugar en el patio, que tenía una parra y una fuente, y a mí me volvía loco.

    Un abrazo muy fuerte desde estas tierras extremeñas a las que me he trasplantado.

    • cecibustos

      Alberto, pese a no tener la envergadura de otras calles o avenidas de Aranjuez, la calle del Capitán goza de una plasticidad evidente. Siempre ha sido una calle hermosa y transitada. En estos tiempos, con algunas de sus fachadas pintadas y la belleza del bulevar adquiere un significado casi poético. Añádele a esto el bullicio de las gentes que la transitan diariamente en todo su trazado y con especial relevancia en el entorno del Centro Cultural y la Plaza de Abastos.
      También es muy importante lo que tú señalas con las visitas a la casa de tu abuela. Es una calle habitada y a la luz de la calle se añade la luz y la presencia de abuelas y de nietos.
      Muchas gracias, Alberto.

  3. Maricarmen

    Por fin he conseguido ese ratito que te prometí y he disfrutado la lectura sobre la Calle del Capitán: entrañable.
    Cuando las calles eran nuestras, digo esto porque así las sentíamos, (mi calle, tu calle, su calle), en mi niñez, la del Capitán era la calle de mis tíos, y andando el tiempo fue la de mi chico “Su calle”.
    Cuantas cosas se han “cocido” en esa calle, además del pan de los franceses (buenísimo su pan candeal), en esos palacios: proyectos, intrigas que sin duda modelaron no sólo el futuro de nuestro pueblo, sino también del país.
    Por eso, porque Aranjuez está cargado de historia, tienes que seguir con este trabajo, sobre sus calles y tú sabes muy bien adornar historia con poesía.
    Los que llevamos este pueblo en el corazón, lo agradeceremos mucho.

    • cecibustos

      Maricarmen:
      ¡Cuánta ternura en tu mirada sobre Aranjuez y sus calles!
      Sí, leer una calle puede ser como leer un verso. Dice Aurora Luque: Tardamos tanto a veces / en entender un verso releído. Tardamos tanto en entender a las gentes y a sus obras, que sólo una pequeña rendija de luz puede ayudarnos a comprender — ¿a los hombres?—: mira los pájaros, siempre han anidado en la Calle del Capitán. Un minuto de silencio y escucha: una pareja de verderones está sacando adelante su nidada.
      ¡Muchas gracias!

  4. carlos

    Cecilio:
    Gracias por la riqueza de información que aportas en tu crónica. Por mi edad, algunas de las cosas que cuentas no llegué a vivirlas. Otras me tocan muy de cerca, porque mi abuelo trabajó toda su vida en la tahona de los Franceses. ¡Qué vas a decirme a mí de los panes, bollos y asados de la panificadora! Las fotos son magníficas y trataré de recordar el nombre de los árboles. Me gustaría saber de dónde proceden pues no recuerdo haberlos visto antes en las calles de nuestra población. Un saludo.

    • cecibustos

      Carlos:
      Hermosa libertad aquella: “de vidrio, hormigón y acero / Desde la que contemplo el azul más inquietante.” Si bien todas las libertades son hermosas y más si están horneadas en los rescoldos cálidos de la memoria. También la de los ocozoles o “liquidambar styraciflua” (nombre científico) —árbol del ámbar—creciendo en la Calle del Capitán.
      Los ocozoles de la Calle del Capitán son muy jóvenes (¿veinte años?), pero en los jardines los hay longevos (más de 200 años), de gran porte y excepcional belleza en otoño. Este árbol es originario de Guatemala, México y el sur de Estados Unidos. En este tiempo, coge una hoja verde y estrújala entre tus manos: ahora huélela.
      ¡Muchas gracias, por tu comentario!

      • carlos

        No dudes de que lo haré, pero con los de la calle del Capitán, porque los de los jardines, lo tengo un poco más difícil, porque habré paseado miles de veces por donde crecen y no he reparado en ellos o no es que no repare sino que me cuesta mucho trabajo identificar los árboles. Desgraciadamente me quedo solo en el epónimo.

  5. Ramón

    Querido compañero y SIEMPRE AMIGO:
    Primero una disculpa por no haberte enviado antes estas letras… Vivimos tiempos sin tiempo y no he encontrado el necesario para dedicarte el que te mereces. Segundo, y es lo primero, GRACIAS por tu dedicatoria. Es un orgullo y un honor que inaugures tu callejero emparejando mi nombre a la calle del Capitán. Y te lo agradezco en nombre de otros tres “Ramones Peche”, vinculados como yo a la calle:
    – Ramón Peche Blanco, mi abuelo, que habitó el piso principal del Palacio de Medinaceli, la Casa de Carmena, en la que pasé tardes y tardes de la infancia, recorriendo aquellas escaleras que pisaran los duques y mas tarde la entrañable vecindad.
    – Ramón Peche Sánchez, mi padre, que pasó infancia y juventud en esa casa, en esa calle, en ese ambienmte que describes con maestría y conocimiento. Que, seguro, cruzó “dreas” con algún otro muchachio de calles anexas. Que jugó al guá en el bulebar del centro, antes terroso y ahora enlosado. Y que recorrió la avenida miles de veces, pata jugar, para correr y para acudir al Colegio de Don Andrés.
    -Ramón Peche Villarejo, mi hijo, que junto a cientos de chavales del Aranjuez de hoy, visitó “Farnesio” para introducirse en las enseñanzas musicales de la Escuela Municipal de Música, y ahora sigue acudiendo al centro cultural para dejarse horas en la sala de estudio o sacar “un buen amigo” de la biblioteca.
    Vuelvo al principio para reiterarte mis disculpas y decirte que una parte de ese tiempo reciente la he pasado en el Camino, en el de Santiago, con mi mujer, iniciandme en una experiencia que recomiendo y que me gustará desgranar contigo, querdio Cecilio, delante de ese café eterno que nos espera.
    Un abrazo sincero
    Ramón Peche Villaverde

  6. Ramón

    Querido Cecilio: leo con Josefina tu blog y mis palabras y me recuerda que también su familia, Villarejo, permaneció años vinculada a la Calle del capitán. Y que de niña, bajaba al “bule” desde las Casas de Ferroviarios, donde vivían sus tías Mercedes, Pepa y Tina, y antes su padre, Diógenes, y antes sus abuelos… Como ves, como seguro ya sabes, son muchas las familias del “Aranjuez de toda la vida”, que han ligado las suyas a esta vía de la ciudad, ahora sembrada, como dices, de terrazas, comercios y actividad cultural.
    Ramón Peche

    • cecibustos

      Ramón, gracias por leer lo que escribo y gracias por tus comentarios. Gracias también para Josefina. Aunque se diga con falsa modestia lo contrario, siempre que escribimos algo nos gusta ser leídos. Y no digamos si nuestros lectores tienen una voz, como la tuya, capaz de sostener palabras tan afectuosas.
      Y quién mejor que tú, paseante en ‘Almíbar’ por las páginas de aquel ARANKEJ de los recuerdos y de tus primeras puntadas en el tapiz del periodismo local. Además de recordar muchos de los exquisitos dulces de la Confitería Castellanos, allí podías comprar ‘cien gramos’ de unas gloriosas almendras crudas, ¡que quitaban el hambre!, con las que el confitero (creo que el gran maestro era el Señor Pepe, al que siguió su hijo David) hacía unos mazapanes que no envidiaban a los de Toledo.
      Ya hablaremos.
      ¡Gracias, Josefina! ¡Gracias, Ramón!

  7. Pedro

    Bueno Cecilio me alegra leerte y sobre todo hacerlo de Aranjuez, ahora de sus calles y como hablas de tu abuela, queria preguntarte si su apellido Calderon es el que está hermanado con los Nieto Calderon de Ontigola, mas en concreto con el padre y tios de Julio Nieto

    • cecibustos

      Hola, Pedro. Gracias por darte un paseo por ésta, Calle del Capitán.
      En Aranjuez hay varias familias, venidas de Ontígola, con el apellido Calderón. Es probable que mi abuela esté emparentada con el padre de Julio, pero no sabría decirte a qué distancia. En mis conversaciones con Julio nunca hemos llegado a ninguna conclusión a este respeto.
      Cuando amaine un poco el calor, me gustará reencontrarme con tu grupo por el jardín.
      Un saludo.

  8. Pedro Tizon

    Cecilio, cuanta nostalgia al leer sobre la calle Capitan, yo que estuve viviendo en el numero 9 enfrente de la Cruz Roja en la manzana de los Duques de Alba y junto al externado, jugue en aquella vaqueria que mencionas, la llamabamos la vaqueria de Joaquin, por el paseo pasa el canal viejo donde a la altura del externado sembraban champiñones, tambien vivio el gran maestro de escuela y escritor vecino de acera D. Luis Burillo.
    Un abrazo.

    • cecibustos

      Pedro, la nostalgia es el espejo de nuestra memoria. Es una vibración que nos conmueve desde los aromas y lo táctil, desde los sonidos y el paisaje. Espejo que nos permite mirarnos en todos los mundos que hemos vivido. Sí, amigo, la Calle del Capitán ha sido para muchos el micromundo de nuestro empezar a ser.
      Muchas gracias por tu mirada,
      Un abrazo.

  9. Tomás Ruiz

    Gracias sinceras por atreverte a emprender esta nueva aventura de las calles de nuestro Aranjuez.
    A la vista de los dos primeros relatos, el éxito está garantizado, pero no solamente el tuyo Cecilio, también está garantizado el éxito en cuanto al futuro de nuestras calles, ya que como muy bien sabes, dificilmente se puede planificar el futuro, mientras no seamos conocedores de nuestro pasado.
    Un abrazo amigo.

    • cecibustos

      Tomás: Antonio Tabucchi dando título a uno de sus últimos libros publicados (tal vez el último) afirma que “El tiempo envejece deprisa”. El autor sabe que eso no es así, somos nosotros los que envejecemos. El tiempo avanza y retrocede y gira alrededor de los hombres como referencia. Así el tiempo ha pasado por nuestras calles y las ha recorrido como el viento, las ha visto nacer y cambiar de aspecto. Nosotros somos memoria, no del tiempo, de nuestro ir y venir entre luces y sombras por las huellas del discurrir.
      Gracias por tu comentario
      Un abrazo

  10. Mari Tere

    No puedo escribir cosas tan bellas como habeís hecho todos ustedes, pero me ha gustado. Mi familia “Verdugo” de toda la vida me une a Aranjuez aunque yo viva en otro lugar.
    Seguid con vuestros escritos. Mucho ánimo Cecilio y continua con esto tan bonito que empezaste.

    • cecibustos

      Mari Tere, bienvenida a este blog. Me alegro que te gusten los artículos y los comentarios que publicamos. En breve pondré otro texto sobre las calles de Aranjuez. Espero que tengas oportunidad de leerlo y que te guste.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Saludos,
      Cecilio

  11. Amigo Cecilio: Está tan vinculada esa calle del Capitán a mi infancia que al ir leyendo los comentarios no puedo dejar de emocionarme. Llegué a Aranjuez en 1934 procedente de Huelva. Tenía yo 7 años. Fuímos a vivir al Palacio de Osuna
    1º Piso nº 4. Desde sus balcones divisaba el Caz y a sus bañistas en verano. Al lado de nuestra vivienda veía a los jockeys que vivian alli los días que tenían carreras en el Hipódromo. Después nos trasladamos a Ferroviarios, 2ª
    Portería, 1º B. Recuerdo perfectamente la tahona de Los Franceses y la fuente que había enfrente. Los paseos de las huérfanas y tantas y tantas cosas que no se olvidan. Los árboles nuevos de la calle creo que se llaman Liquidambar. En fin, gracias Cecilio por hacerme recordar todo aquello.
    Portería. Allí conocí a Diógenes y a su familia, a Dª Catalina y sus hijos, Valentín Montero, Maruchi, etc. Ttambién fui al Colegio de Ferroviarios con D. José

    • cecibustos

      Rafael:
      Que dicha la tuya, vivir en la calle del Capitán, en aquellos tiempos del ‘pan y quesillo’, fue toda una aventura. Y ser alumno de Don José en Ferroviarios un lujo —yo repetí su docencia en Loyola y aprendí, ¡ya lo creo que aprendí!, matemáticas— El Palacio de los Osuna y en otro tiempo casa de Farinelli, no vive sus mejores tiempos y declina su ancho cielo.
      Me gratifica, amigo Rafael, que este artículo haya sustanciado el eco de tu emoción poética. Por ahí vamos, gestionando el recuerdo y la emoción de haber sido ayer y ser hoy vecinos de Aranjuez. Liquidámbar y ocozol, ¡qué hermosura de calle!
      Un abrazo,
      Cecilio

  12. luis Ortega

    Gracias por hacerme recordar mi infancia en el colegio de ferroviarios (D.Jose Garcia Rey) en el colegio publico del Generalisim (D.Augusto Moreno Bodeguero).MAESTROS Y SRES.Bella descripcion de la calle Capitan y mas recuerdos.Desde hace años no he vuelto a mi pueblo,desde que enterre a mi familia.Debo Volver solo pra tener las emociones y el recuerdo de mi infancia.Gracias ribereños.

    • cecibustos

      Luis:
      Me alegro de tu encuentro con este blog y con esta entrada sobre la calle del Capitán. Posiblemente nos conocemos, tal vez coincidimos en el colegio de ferroviarios o en algún otro sitio.
      Aranjuez sigue siendo una ciudad muy hermosa y reconocible, si tienes oportunidad de volver por aquí, disfruta de todo y muy especialmente de la calle del Capitán.
      Gracias por tu comentario.
      Saludos,
      Cecilio

  13. Federico Ramírez Huerta

    Amigo Cicilio, gracias por el correo que me has mandado hoy en conmemoración del día del libro. He aprovechado el momento para entrar en tu bloc y llevo un rato disfrutando al leer todo lo que en el comentas.
    Soy Federico Ramírez, que como ya hemos comentado en otras ocasiones vivo en Alicante desde el año 1976. En Mayo iré unos días a Aranjuez y trataré de verte para tomar juntos un café.
    Hablando de la calle del Capitán, yo viví en el número 28 frente a las Monjas, había como sabes una corrala. Compraba el pan en los Franceses y la leche en la vaquería que comentas. Chico que tiempos aquellos, me emociono de recordarlo, sobre todo cuando llevo tanto tiempo viviendo lejos de nuestro querido Aranjuez.
    Fuí al Colegio de Dª Manolita, a Ferroviarios, con la hija de D. Andrés y después al colegio de Santiago en Peñaredonda y Loyola.
    Lo que he jugado en el “bule” a todo y con todos.
    Un abrazo.

    • cecibustos

      Federico:
      El ‘bule’, amigo mío, en el tiempo de jugar a las ‘bolas’ —‘canicas’ es más universal— quedaba convertido en un queso, todo lleno de agujeros y algunos, tal vez lo recuerdes, con trampa, para atrapar alguna que otra canica extraviada.
      Me alegro que te siga conmoviendo el recuerdo de la calle donde jugaste de niño.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Saludos,
      Cecilio

  14. Amigo Cecilio gracias por contestar a mi comentario de ayer. Todo son bellos recuerdos de mi infancia y mi adolescencia. La vida y el trabajo te llevan a lugares donde reaces tu vida, montas tu familia, los hijos de casan, vienen los nietos y cuando te jubilas ves que vives en un lugar que no es el tuyo. En mi caso Aranjuez es y será siempre mi casa, donde nací, el pueblo donde pasé los momentos más felices y entrañables de mi vida. Un abrazo.

  15. Félix Chantal Ortiz

    Estimado Cecilio, soy de un pueblo madrileño llamado Villa del Prado, famoso hoy día por su huerta a orillas del Alberche (afluente aguas abajo de vuestro querido Tajo), naci en 1959 (tengo 53 “tacos” y es curioso las vueltas o coincidencias que te encuentras a lo largo de la vida. Mi padre como agricultor ansioso de probar nuevas fórmulas de cultivo alla por los años sesenta me contaba sus experiencias en la escuela de capacitación agraria (creo que así se llamaban) que teníais a la entrada de Aranjuez. Años despues, hace escasamente 2 años, por razones de trabajo (soy encargado de obra en una empresa de rehabilitación de edificios históricos), me tocó dirigir la ejecución de los trabajos de restitución de la antigua casa Tastas en Aranjuez, a que no adivinas en donde estaba ubicada esta famosa casa? pues si, en la calle Capitán nº 8, es decir, la antigua sede de la Cruz Roja hasta alla por los años 80 y tantos, y así en este proyecto tuve la suerte de empaparme de esa cultura señera muy representada en los avatares de la historia que había encerrados en esa casa. Siento un gran orgullo por haber desarrollado ese trabajo y me siento muy afortunado de haber vivido durante una buena temporada inmerso en ese calle y en su historia, al leer tu blog me ha traido a la memoria unos bellos recuerdos que te agradezco profundamente habérmelos revitalizado. Un afectuoso saludo: Félix chantal Ortiz

    • cecibustos

      Félix Chantal:
      Amigo Félix, tu comentario ha sido una sorpresa gratificante para mí. Como has podido ver por la entrada, La calle del Capitán, ahí, en el número 6, entre Infantas y Príncipe, nací y me críe yo. Ahí viví hasta los 23 años. Y, ¡cómo no!, tengo anécdotas directamente relacionadas con la Casa de Tastas, más conocida hasta hace muy poco tiempo, como la Cruz Roja. Recuerdo a una pareja de ancianos que cuidaban del local y vivían en el piso superior, recuerdo que a una amiga mía, siendo niños, la extrajeron de la garganta una espiga de trigo que se había tragado y la estaba asfixiando; también a mi mujer, mucho tiempo después, le curaron un profundo corte que se hizo en un dedo con una botella….
      Como ya sabrás, en la década de los ochenta se habló de la existencia de un fantasma en la casa de la Cruz Roja. Pero esto, si no lo conoces, puedes leerlo en un relato publicado en esta dirección: http://oraliaranjuez.scoom.com/2010/11/21/el-fantasma-de-la-casa-de-tastas
      Yo conocía aquel espacio antes de la rehabilitación y me es muy grato felicitaros a los que habéis trabajado en ese proyecto, por lo bien que habéis resuelto el problema del espacio. Por fortuna para Aranjuez y su memoria urbanística, la manzana, donde se ubica la Casa de Tastas, se mantiene casi intacta, como modelo de lo que fueron las trazas de Santiago Bonavía.
      Supongo que los cultivos de tu padre, regados por el Alberche, serían —o tal vez son— exquisitos— Por aquí algo queda pero hace tiempo que apenas quedan frutales. Me hablas de tu río, el Alberche y del común, el Tajo que ha de acogerlo aguas debajo de Aranjuez. Y en estas me siento más triste, sobre todo por el Tajo, que lleva sin levantar cabeza desde hace más de 60 años, cuan se cerraron las compuertas de Entrepeñas y Buendía.
      Ha sido un placer tener noticias tuyas, muchas gracias por el comentario.
      Saludos,
      Cecilio

  16. Pedro Cerron Parrilla

    Naci en Aranjuez en el 1941,vivi 15 años,y desconocia el origen de esta calle.Gracias a este relato he recordado el colegio del Externado(ibanmis hermanas)tambien a D.Augusto que nos daba matematicas en el colegio Santiago.Mi padre ,militar der Almansa 5,al ser destinado a Valladolid,abandonamos Aranjuez,pero jamas le hemos olvidado,tengo un hermano que reside con frecuencia y yo le visito siempre que puedo.Vivi en la calle Valera,enfrente del colegio Loyola,el campo de futbol del Aranjuez estaba en la plaza de palacio.Bautizado el Alpajes

    • cecibustos

      Pedro:
      Dada tu edad es muy probable que, al menos incidentalmente, hayamos coincidido en alguna ocasión. Puede que incluso hayamos pegado algunas patadas a una misma pelota o balón. Yo estudié en Loyola. La calle de Capitán es una de las más hermosas de Aranjuez, cuando vengas por aquí no dudes en dar un paseo por ella.
      Muchas gracias por asomarte a esta ventana.
      Un saludo muy cordial,
      Cecilio

      • Pedro Cerron Parrilla

        Es posible que efectivamente podriamos haber coincidido,pues yo vivi enfrente del Loyola,y recuerdo ir al cine conel Padre Fuentes al Loyola.Conozco bien Aranjuez,recuerdo el Puente sobre el tajo (con las estatuas y los arcos de hierro),el paso de los seminaristas del colegio que habia arriba,la carretera Andalucia por el centro del pueblo,el Rste.Delicias y los Jardines (el Sr.Fermin guarda del J.del Principe)Asi podria estar toda la tarde,pues como te he dicho soy un ENAMORADO de mi pueblo.Estudie en Colegio Santiago,(Atienza el de la gasolinera,y otro (no recuerdo nombre) pero se que era el de los Almacenes Toledo.Tambien conozco Ontigola,pues ibamos a por pipas de girasol (Nati yManolo).Vecinos de los Pardo (Antonio,Pedro y Carmen).Gracias a ti,por recordarme la estancia en el pueblo.Saludos,Pedro Cerron

  17. Jose Maroto

    Alguien puede decirme, si en 1939 hasta 1944, en la Capitan n 11 estaba ubicado el Juzgado Militar de la Auditoria de Guerra?

    • cecibustos

      José Maroto:
      En estos momentos no conozco la repuesta a la pregunta que me hace. Preguntaré y si consigo la respuesta se lo haré saber.
      Cordialmente,
      Cecilio

      • Jose Maroto Gracia

        Gracias por tu tiempo.
        Te contare algo, yo naci en la Calle Capitan, 50, en 1951, estuve viendo ene sa casa, hasta que un incendio, la destruyo, tengo fanilia en Aranjuez, aun, y suelo ir, espero tener la ocasion de poder
        saludarte personalmente.
        Un saludo cordial

  18. Cecilio… és un placer conocer Aranjuez por sus palabras. Sigue aqui un pequeño regalo… Con un clic, el segundo movimiento del Concierto de Aranjuez .
    http://eliasguara.blogspot.com.br/2013/09/concierto-de-aranjuez-o-segundo_10.html

    • cecibustos

      Elías, buenas tardes:
      Disculpa mi tardanza en responderte, anduve de obras en el ordenador y acabo de abrir el correo. Un gozo muy sentido y compartido con mi compañera tu regalo. Recuerdo la primera vez que tuve conocimiento del Concierto de Aranjuez y del Maestro Rodrigo, tenía yo 10 años cuando mis padres acudieron al concierto que se dio en los jardines de Aranjuez, a la guitarra Regino Sainz de la Maza. Más tarde coincidí con el Maestro y con su esposa, Victoria Kamhi.
      Gracias por tu regalo.
      Un abrazo,
      Cecilio

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