En el bosque 16

Cecilio Fernández Bustos

Sabe que como apetencia, como hambre protoplasmática, como mónada hipertélica, será un indetenible fluir, heraclitano río no apesadumbrado por la matria del cauce ni por el espejo de las nubes.
José Lezama Lima
Alborada 16

251) Y allí la sombra, como si fuera agua discurriendo, ha labrado un surco donde se resguardan las ideas. Desde ahí suelen saltar sobre sus presas.

252) ¡Qué fácil resulta recurrir a la desmemoria para huir del compromiso!

253) Un buen salario para los que trabajan —y también para los otros—sanaría al mundo.

254) Un buen trabajo para todos los parados —y también para los otros— ayudaría al nacimiento de sonrisas en todos los rostros y, ¡ay!, entonces, ¡qué bellas las miradas!

255) No siempre es necesario tener razones para acertar en el comportamiento.

256) Aunque no intuyas la respuesta es bueno que te formules la pregunta.

257) Si hoy que eres mayor y sufres las señales de la decadencia no comprendes las reglas del juego de la vida, podríamos decir que no eres útil para este juego. ¿Supondría esto último afirmar que ya no eres útil para la vida?

Acabo de llegar a casa (fotografía CFB)

Acabo de llegar a casa (fotografía CFB)

258) Si sigues rasgando el velo darás paso a la luz.

259) Si ya alumbraste la estancia dedícate a contemplar la luz. Es buen oficio eliminar todo agente que emborrone la visión.

260) Entorna los ojos, despeja la mente de otros asuntos que puedan distraerte y contempla la luz.

261) No esperes a que te madure la oscuridad. Sal a la búsqueda del sol y de sus rayos y déjate bañar por su luz.

262) No renunciar a escuchar una palabra. No importa la boca que la pronuncia, importa la palabra.

263) Para sembrar es preciso abrir la tierra y que, si surge, penetre la raíz.

264) A pleno sol quedaste deslumbrado. Todo en exceso, también la luz, nos hace daño. ¡Somos débiles!

265) El beso no siempre es una muestra de amor. Conviene recordar que también los hay ingratos.

266) La mano no siempre encuentra el sabor de la felicidad. A veces huye y se contrae ante frío y las espirales que muerden en el centro.

267) Hay un apacible gozo en la pérdida del tacto y en el reposo de la mano.

268) Es el miedo, el temor a lo desconocido, lo ignorado, la falta de control sobre nuestras propias vidas. Es toda amenaza sin el examen de nuestro saber y conocer lo que nos hace vulnerables.

269) Una vez que hemos experimentado los cambios en nuestras vidas y costumbres, aún seguimos pendientes y agobiados por los cambios en el ámbito de nuestro estar y ser.

270) Cuando el músico abrazado a su instrumento interpreta, genialmente, una obra destacada de otro músico que la compuso, está transmitiendo su arte que se envuelve en la sublime creación del otro.

En el bosque (fotografía CFB)

En el bosque (fotografía CFB)

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