Es otoño, en el recuerdo Pablo Neruda

Cecilio Fernández Bustos

 

Sabéis estar, y me arrepiento ahora
de no buscar entonces, cuando pude,
vuestra hermosa manera de vivir.
Francisco Brines
 

 

 

Pablo Neruda es uno de los poetas más universales de cuantos han utilizado la lengua de Cervantes para cantarle al amor, a la vida y a la naturaleza. Uno de sus libros más famosos, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, lo escribió con menos de veinte años y se publicó en 1924 cuando el poeta acababa de cumplir o estaba a punto de cumplir los 20 años. Mas no por ello, como le sucediera al precoz Rimbaud, su libro dejó de tener encanto y gancho para ser cantado por multitudes. ¡Cuántos no hemos musitado alguno de esos poemas al oído de una mujer mientras todo nuestro ser temblaba de afecto o de deseo!. Con qué fervor habremos dicho infinidad de veces aquellos versos: «Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, / te pareces al mundo en tu actitud de entrega. / Mi cuerpo de labriego salvaje te socava / y hace saltar al hijo del fondo de la tierra».

         Pablo Neruda, nacido Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto en Parral, Chile, el 12 de julio de 1904 y murió en Santiago el 23 de septiembre de 1973. La muerte le sobrevino solo unos pocos días después del golpe de estado que acabó con la vida de Salvador Allende y de la democracia en Chile. En 1971 recibió el Nobel de Literatura lo que acabó de consagrarle como uno de los escritores más grandes y celebrados del siglo XX. Su padre fue un obrero ferroviario y su madre maestra de escuela, cuya vida se acabó, fruto de la tuberculosis, cuando Neruda tenía solamente 1 año de edad. Sus primeros textos literarios, colaboraciones en periódicos o revistas, se remontan al año 1917 y su primer libro de poemas, Crepusculario, lo publica por primera vez en 1923, cuando solo tiene 19 años —Neruda dató la creación de estos poemas en 1919, aunque hay críticos que consideran que el libro se escribió entre 1920 y 1923, año de su publicación. En cualquier caso, 1919 o 1920, supone que el poeta ya escribía versos sublimes a los 15 o 16 años— 

         Pablo Neruda empieza a utilizar este seudónimo con el que firmará toda su obra y vida a partir de 1921, cuando solo tiene 16 años. Con este nombre será conocido el poeta y el hombre de acción comprometido que sin renunciar a su naturaleza chilena será hombre del mundo, asumiendo un destacado compromiso político tras su afiliación al Partido Comunista Chileno y participando como senador electo en la política de su país. A causa de su militancia comunista hubo de exiliarse de su país. Su residencia cambio frecuentemente desde muy joven, Buenos Aires, Barcelona, Madrid —trabaja en la Embajada de Chile—. Más tarde y después Italia, Francia, Unión Soviética, China y un largo etcétera. Trabaja ampliamente por la paz mundial, lo que le vale, en 1951, el Premio Internacional de la Paz, que le es otorgado al mismo tiempo que a Pablo Picasso. Todo su quehacer social, ético y poético forman parte de la esencia integral de Pablo Neruda, nada se disperso, todo forma parte del mismo ser. Ya en España, especialmente en Madrid, conecta con los poetas más destacados de la renovación poética. García Lorca, Alberti, Miguel Hernández forman parte del núcleo de sus amigos más entrañables.

         Traemos hoy un poema de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. El poemario es el libro de un adolescente que canta al amor. No es nuestra intención entrar aquí en el debate de si es la experiencia o el sueño del deseo lo que entrega al poeta la voz para poder crear unos versos tan simples y al mismo tiempo tan profundos y cargados de significado que hacen estremecerse a los lectores: «Te recuerdo como eras en el último otoño. / Eras la boina gris y el corazón en calma». El otoño tiene para el poeta un significado de rememoración y recuerda la imagen significada por «la boina gris» y la intimidad, el alma del recuerdo, por «el corazón en calma». Cómo tejió el poeta la urdimbre de un poema que, pese a su juventud, va a servir a multitud de generaciones de adolescentes y no tan adolescentes a vivir uncidos al amor por los versos del poeta que también conserva —recrea o crea— el abrazo amoroso, «Apegada a mis brazos como una enredadera». Y es en la tercera estrofa del poema donde el poeta nos canta, nos dice con su voz como un susurro —voz de pájaro que es trino musical—, lo que hubo y lo que queda y vuelve, la «boina gris», enhebrada ahora en esa «voz de pájaro» que deposita el «corazón en casa».

         ¡Ay, Dios!, seguro que el poeta no sabía esto cuando adolescente escribió el poema y es que a todos los que ya hemos vivido, más allá de la luz, del humo y del estanque en calma, gozamos con la visión de las «Hojas secas de otoño girando en nuestras almas». Tal vez sea solo esto lo que nos ha tocado levemente la piel del alma para traer en este otoño la voz de Pablo Neruda al «corazón de casa».

 

Poema 6

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

 

La Mariblanca. Aranjuez (fotografía CFB)

La Mariblanca. Aranjuez (fotografía CFB)

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6 comentarios

Archivado bajo Jaula de los silencios

6 Respuestas a “Es otoño, en el recuerdo Pablo Neruda

  1. Felix

    Entrañable aroma nos trae Neruda a todos aquellos que hemos estado enamorados alguna vez o volvemos a estarlo con locura, con sudor, como el roble viejo, añoranza de un recuerdo en blanco y negro, insidia del amor, que devuelve la calma al atardecer, cual espejo del alma, con profundos susurros del alma al corazón que acoges. Muy buen artículo sobre un pequeño poema de Neruda, Cecilio. Saludos de Félix de Valdemoro. Quede aquí mi preferido

    • cecibustos

      Félix:
      Como todos los aficionados a la poesía, soy lector de Neruda desde la adolescencia. Siempre me interesó su obra y su vida y algún poema escribí, hace de esto mucho tiempo, inspirado en sus odas. Creo que es un poeta muy cercano que puede enseñarnos a decir lo que sentimos y a sentir lo que decimos.
      Gracias por tu lectura y tus comentarios en este blog.
      Saludos,
      Cecilio

  2. Felix

    Debe de haber un error en la página. Me refería al verso ” Me gustas cuando callas, porque estás como ausente”…Me gustaría que escribiese algo sobre Saramago, o sobre alguno de sus libros.
    Gracias y saludos,
    Félix

    • cecibustos

      Félix:
      De nuevo por aquí. Queda constancia del verso que te gusta, es muy hermoso y si tienes oportunidad escúchaselo decir a él, que lo decía con la lentitud del silencio.
      Sobre Saramago escribiré algún día, ¡qué duda cabe!, cuando recobre la mirada del ciego.
      Gracias.
      Saludos,
      Cecilio

  3. Daniel Focus

    Querido Cecilio, que gran extranjero debió ser Neruda, fíjate como enalteció a España y estuvo en esos años clave de los 30, felices todavía para los intelectuales y para Madrid yo creo pero en los que ya ocurrían sucesos desastrosos…aquellos países exóticos… y.. qué extraño imán para estar presente en los grandes momentos europeos, qué bien lo explica todo en sus memorias, con qué forma de observador (activista)…poético. Y luego qué gran compatriota de su país…Yo creo que se bebió la vida a grandes tragos, incluso metido en política! y nuestros políticos?. Se lo cargaron Cecilio, ahora lo están viendo, morir de ¿tristeza?, quién se cree eso, ya se hubiera muerto entonces en España, gracias de nuevo Cecilio!!!!!

    • cecibustos

      Daniel:
      Si seguimos con Neruda, podríamos también, como hiciera él, escribir los versos más tristes y escuchar la tristeza de la inmensa noche. Noche de desasosiego y frustración. Pero él, el poeta que escribió estos versos en la adolescencia, no ha muerto, ¡aunque lo mataran! Como mataron a tantos. De Neruda, Daniel, como escribiera Blas de Otero, nos «queda la palabra».
      En estos tiempos, amigo mío, hay que seguir creyendo en la esperanza y recordar a Neruda es bueno porque como dice Olvido García Valdés, «Si falla / la memoria, todo quiebra; / si es escasa, empero, / significa: aquel valle / tan dulce y tan sombrío».
      Gracias por un comentario tan luminoso.
      Saludos,
      Cecilio

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