Archivo de la categoría: Aranjuez existe porque existe el mundo

Julio Nieto. Profesor, pensador y amigo

Cecilio Fernández Bustos

Este artículo, con ligeras modificaciones, es el mismo que escribí para incluir en el álbum que promovió el ingeniero y profesor de ICAI Antonio Arenas en agosto de 2011. 

 

Julio Nieto García ha muerto. Nació en Aranjuez el 31 de octubre de 1934 —y en Aranjuez ha fallecido el 12 de agosto de 2016—. Niño de la República guardará en alguna esquina de su honrada porfía de profesor la antorcha que ilumina. Su padre, Julio Nieto Calderón, natural de Ontígola, murió en septiembre de 1942, cuando Julio aún no había cumplido los ocho años — ¡Cuánto dolor en aquella familia!—. Su madre, María García Moratalla, nunca olvidará al joven esposo muerto a los 33 años.

      Su madre y Loyola son los artífices del humanismo culto y social de Julio Nieto. En las perpetuas rotaciones y confidencias de nuestra amistad, más antigua que el tiempo, muchas han sido las ocasiones en las que me ha comentado los esfuerzos de su madre por salir adelante y las muchas lágrimas y zozobras de aquella viuda, que no abandonó nunca la memoria del esposo muerto. En más de una ocasión me ha comentado cómo el Padre Fuentes le facilitó los primeros libros que utilizó en Loyola, porque su madre no podía pagarlos (todo un símbolo de su relación con el Centro de Formación Profesional). Sí, su madre y el Padre Fuentes han sido piedras angulares en la formación y desarrollo de la personalidad de nuestro amigo, la memoria, pues, debe de hacerles justicia, a ellos, cuando hablamos de la excepcionalidad del hijo y del discípulo.

      Su vida privada siempre le ha pertenecido a él y a los suyos. Su esposa, Esperanza Valencia y sus hijos, Julio y Celia, han formado siempre un equipo consolidado y fuerte para vivir y soñar y sufrir la vida.

Julio Nieto (fotografía, CFB)

Julio Nieto (fotografía, CFB)

 

     Lo que sigue lo sabe todo Aranjuez. Trabajo como técnico en EISA, profesor, gestor y directivo en Loyola, impulsor de los programas de formación ocupacional promovidos desde el INEM, colaborador del Ayuntamiento de Aranjuez en el diseño y gestión del Centro de Nuevas Tecnologías, promotor de actividades deportivas, ajedrecista, conferenciante, brillante consejero, conversador y amigo.

      Julio tendió su mano a cuantos pasaron por las aulas de Loyola en busca de un destello imaginativo para encontrar la luz y la belleza de ese saber práctico y realista que habita detrás de la ciencia y que nos permite avanzar en el mundo del trabajo y los afectos. Uno de sus alumnos más aventajados, ingeniero hoy, no hace mucho me comentaba « Julio fue quien me enseño las derivadas y las integrales. Nunca se me olvidará una temporada que dedicó a hacer problemas de lógica, unos relacionados con las Matemáticas y otros no, pero en todos ellos, había que agudizar el ingenio y la Lógica. Luego en la Universidad recuerdo a un profesor del ICAI que nos decía que un ingeniero es un portador de ingenio. Inmediatamente recordé los problema que nos ponía Julio.» Y eso ha sido Julio Nieto en su larga singladura de profesor, un sutil portador y promotor de ingenio que ha impulsado el desarrollo de la imaginación creativa en cientos de sus alumnos.

     Refiriéndonos a Julio Nieto, desde este lugar donde se abisman la conciencia y los recuerdos, conviene señalar tres rasgos característicos de su obra. En primer lugar quiero señalar su audacia. El pensamiento es memoria, fruto del esfuerzo y en ese sentido Julio Nieto ha sido audaz aceptando retos y concitando esfuerzos, para promover a su alrededor múltiples proyectos —deportivos, laborales, empresariales o educativos— en los que ha colaborado como protagonista o inductor. Y ha sido audaz porque siempre ha partido de considerar que el encuentro del pensar, el recordar y el proyectar constituyen la triada básica, junto con el esfuerzo perseverante, para conseguir algo. No importa partir de cero, si bien la estructura mental procede de la razón.

     A este respecto como parte de aquel esfuerzo el magnífico trabajo que realizo Julio Nieto en el diseño y puesta en marcha del Centro de Nuevas Tecnologías. El y yo hablamos de ello cuando era una mera entelequia e inmediatamente, Julio, empezó a mover los hilos que le vinculaban a los grandes profesionales, salidos de su trabajo como formador, y surgió un prodigio de Centro para la formación ocupacional de los demandantes de empleo, y la formación continua de los trabajadores en activo. Y aquello se llamó, Centro de Nuevas Tecnologías.

     Segundo, la amplitud de su mirada. La extensión de su horizonte humano y profesional. Y hablar de amplitud implica hablar de generosidad. Sí, generosidad para superar los límites restrictivos de la convivencia y poder ser amigo y colaborador de todos. Es aquí donde yo encuentro la más sublime expresión de la esencia de Julio Nieto. Me refiero a su capacidad, por encima de cualquier requisito imposible, de coincidir, sin renunciar a la discrepancia y a la contestación, con todos los ciudadanos de Aranjuez. Nunca ha renunciado a ser él mismo, no se ha plegado a nada ni a nadie ni ha renunciado a su individual subjetividad, ha sido el profeta de su propia concepción del mundo y de la convivencia humana. ¿De qué hablo? Pues de algo elemental, ¡Julio Nieto solo tiene amigos! y todos los que hemos coincidido con él nos hemos sentimos muy honrados con su amistad.

     En este ámbito, llevado de su anchura de miras y su generosidad, ha trabajado incansablemente por ejercer una intermediación pragmática entre sus alumnos y el mercado laboral. De modo que son legión los ciudadanos de Aranjuez que han encontrado acomodo en el mundo laboral y académico por la dedicación y el consejo de Julio Nieto.

      En tercer lugar la calidad. El talento fundado en la responsabilidad ha sido una de las notas más características del profesor. Eficacia como sentido último del esfuerzo y recinto de la soberanía del deber. El deber como sentido de lo que se debe aportar a la sociedad, lo que ha de invadir nuestra conciencia (psique) humana en el estudio y en el trabajo. Y es ahí donde el maestro vuelca el potencial inmenso de su entrega. El esfuerzo se transustancia en permanente flujo de expectativas y no se conforma con enseñar la mecánica de una ciencia, sino que va más allá y convoca a sus alumnos a superar las tendencias a la dependencia, a la pasividad, a la sumisión.

     No siempre entendemos en justicia lo que supone el servicio público y en demasiadas ocasiones nos pasa desapercibido el imponente servicio que prestan a la sociedad los profesionales de la educación. Así, en el caso de Julio Nieto García y con respecto a la sociedad ribereña, es evidente que nos estamos situando ante la figura de un gran servidor público, al que debemos una impagable contribución por su dedicación a la formación de excelentes profesionales.

     No es raro que Julio Nieto, por la brillantez de sus dones, sea estimado y reconocido por todo Aranjuez. Y sin renunciar al mérito de su transcurrir entre nosotros, sin obviar ninguna de las ilusiones que le han sustentado como paradigma de dignidad humana, queremos que su verdad como maestro de generaciones de arancetanos permanezca entre nosotros. Y lo queremos porque aspiramos a ser ciudadanos de una sociedad habitable y abierta, en la que nuestro amigo reciba el reconocimiento conciliar que le acompañe por los cálidos pasillos del tiempo.

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III Gran Gala Espirales 2016

Cecilio Fernández Bustos

 

Compensación del poeta: sus sufrimientos y el placer de expresarlos.
Nietzsche

 

El pasado jueves, día 9 del actual, bajo la carpa enjoyada de la primavera ribereña, «Raso amarillo a cambio de mi vida», se ha celebrado en Aranjuez la III Gran Gala Espirales 2016. La celebración y entrega de los premios se llevó a efecto en el marco excepcional del Teatro Real Carlos III de Aranjuez. Hasta él descendieron un séquito de estrellas rutilantes, traviesos diablillos, con formas y nombres de mujeres, bellísimas todas, creando audaces coreografías y jugando al juego de: «La cultura es, esencialmente, participación, creación, diálogo y camino a seguir»1.

Una vez más Aranjuez, sus ciudadanos y amigos han tenido la oportunidad de deleitarse con la hermosura y el gozo de esta celebración finalizada sobre las aguas del Tajo, con una cena en el restaurante El Rana Verde.

En esta ocasión he tenido el honor de participar de las distinciones otorgadas por «La espiral». En la recepción del premio, sobre las tablas del escenario teatral, tuve memoria de adolescente y, tras saludar y agradecer a los organizadores tanto honor, tuve la oportunidad de dirigirme a todos los asistentes con estas palabras:

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Agradecimiento a “La espiral”

Raquel y Luis. ¡Qué bien, queridos amigos, que pasarais por aquí con tanto brío y entusiasmo, con tanta generosidad, con tanto empeño en buscar los caminos que hicieran pulgarcito con piedras y Antonio Machado con palabras! ¡Qué bien, queridos amigos, que hayáis sido capaces de aglutinar junto a vosotros, legión de sabios y creadores generosos —también Montse— entregados al bien común y a la razón de la cultura en Aranjuez! Muchas gracias, a vosotros y a todos cuantos os acompañan, ya que, porque estáis vosotros y ellos os acompañan, existe «La espiral».

Gracias muy emocionadas y sinceras a quienes habéis formado parte del Jurado de los Premios III Gran Gala Espirales 2016, porque vuestra benevolente opinión me ha señalado con vuestro dedo, afín a los designios, otorgándome este preciado Premio.

“La espiral” y la cultura

¿De qué hablamos cuando hablamos de «cultura»? Hablamos de muchas cosas. Es seguro que en primer lugar hablamos del pan y de cómo amasarlo y compartirlo para que llegue a todos. Porque el pan, simbólicamente, lo ocupa todo. Y hablando de pan, por una rendija se desliza la ética. Y si hablamos de ética hablamos de igualdad, de libertad, de justicia, de democracia. Porque la palabra ética, simbólicamente, lo ocupa todo. Y en tercer lugar, si hablamos de cultura, hablamos de diálogo. Y «Para dialogar, —lo dijo Antonio Machado— preguntad primero; después escuchad».

 

Canto a la cultura

Dice mi admirado, Emilio Lledó —reciéntenme galardonado con la Medalla de Oro de su ciudad, Sevilla—, que: «Fruto de la democracia que se había iniciado en el siglo V a. C., el dialogo supuso la eliminación del lenguaje dogmático. La verdad se desvelaba no en el imperio del sacerdote o del rey, sino en la coincidencia de los hombres»2 Y tirando de este hilo —la palabra, el diálogo—, en el mismo libro, el profesor Lledó, nos enfrenta también, como Adela Cortina, con la ética (cuestión importante, pues, la filósofa, se ha hecho presencia en los exámenes de selectividad de estos días, ella publicó un libro en mayo de 2013 —¿Para qué sirve realmente…? LA ÉTICA—, en el que, entre otras cosas, dice: «No es de recibo afirmar que todos somos responsables, ni que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Eso es rotundamente falso. Lo que sí es verdad es que mucho de lo que ha pasado podría haberse evitado si personas con nombres y apellidos, entidades y organizaciones con un nombre registrado hubieran actuado siguiendo las normas éticas que les corresponden, explícitas o implícitas»3. )

Nada me gustaría más, en esta ocasión, que abrir un dialogo sobre la cultura, lo cual no cuestiona un hecho singular: todo lo que ofrece vuestra III Gala Espirales 2016 es, en sí mismo, un bello canto a la cultura y, además, cultura viva y cercana. No obstante, ¡son tantas las acepciones que admite la palabra cultura!, que, tal vez, sería oportuno, entre las muchas actividades que venís programando, que alguien se tomara la responsabilidad, ¡qué no molestia!, de organizar un ciclo de conferencias, un seminario. Algún acontecimiento que nos ayudara a poner algunos conceptos en común.

Así, si entabláramos un diálogo sobre la cultura, para abrir boca, como si de un aperitivo se tratara, citaríamos a María Zambrano que, en la primera línea del Hombre y lo divino dice: «Una cultura depende de la calidad de sus dioses,…»

¡Muchas gracias!

1 Cecilio Fernández Bustos. En el bosque. Alborada. Libro en preparación
2 Emilio Lledó. El origen del diálogo y la ética. Editorial Gredos. Madrid, 2011
3 Adela Cortina. ¿Para qué sirve realmente la…? La ética. Paidós. Barcelona, 2013

 

Recibiendo el Premio de manos de Raquel y Montse. (fotografía de José Ortiz CHELEORTIZ)

Recibiendo el Premio de manos de Raquel y Montse. (fotografía de José Ortiz CHELEORTIZ)

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Dibujos y sonrisas: Ramón Peche Sánchez

Cecilio Fernández Bustos

 

…todo artista va de la vida al lenguaje y todo espectador va del lenguaje a la vida, así ambos, artista y espectador, transcurren bajo el imperio de las circunstancias.
Ricardo Menéndez Salomón
(De La luz es más antigua que el amor)

Ramón Peche Sánchez, Moncho desde niño, expuso recientemente una serie de dibujos en la sala de INDRA, en Aranjuez. Plumillas y grafitos en elegante retórica del juicio, dando cauce al nacimiento sublime de la forma, urdiendo su concepto de armonía, captando el movimiento y el reposo de las formas. Pero se mueve, la percepción se abre en homenaje del arte y su ternura histórica. En esta exposición se funda la exquisitez formal y la diferencia sutil de la mirada. Sabed que no todas las miradas ven lo mismo y es el amor quien crea los dibujos de esta muestra, donde yace la llave del espejo, los frutos recolectados por los ojos del que mira y ve y señala y nombra: ¡es el artista y su obra es el arte!
Ramón Peche Sánchez, Moncho. (Fotografía José Ortiz, Chele)

Ramón Peche Sánchez, Moncho. (Fotografía José Ortiz, Chele)

Ramón Peche Sánchez, toledano como Garcilaso, subió las aguas del Tajo y nadó contra corriente hasta este lugar donde se nutre su mirada afirmando la gracia de la rosa y haciendo pasar los rayos luminosos entre el tejido cromático del velo tupido de la tejedora verde. Los dibujos que ha venido creando en estos últimos tiempos, una elegante y sobria serie donde ha conseguido el artista metamorfosear la estructura formal de la imagen hasta alcanzar el cenit estético del objeto. Dibujos de madurez del alma y de la vida que se enjoya en estos trabajos que ayer vimos fascinados por el rubor apasionado de la tinta.
Aquella sobriedad que estremeció las copas de los álamos del río. Aquella puntada de
Dibujos de Ramón Peche Sánchez en la exposición en la Sala HINDRA (Fotografís José Ortiz, Chele)

Dibujos de Ramón Peche Sánchez en la exposición en la Sala HINDRA (Fotografís José Ortiz, Chele)

pluma y tinta cosiendo la brisa de la tarde. Aquel sublime espectáculo de luces, la bella caricia de la pluma del pájaro inventando el instante. Y tú, Ramón, filtrando tu mirada tras esa breve celosía del vegetal que vive ya en tus venas, sangre de frutos rojos y líquenes de seda. ¡Ha valido la pena esperar el momento!
Te quedaste dormido y asomado a la boca verde del volcán de estas tierras. Como aquellos otros buscadores de luces y de sombras en la intemperie abierta de la naturaleza, sobre los espejos claros del río y la huella de la focha sobre el brillo plano en la mañana. Sí, querido Moncho, la cuestión son los efectos y los afectos de tu mirada transfundida al papel. ¡No bastan los orígenes!, tú hacías falta para señalar, ¡aquí y allí!, el leve ritual de la mirada que encuentra aquellas variaciones mínimas del contacto de la luz con la contemplación.
No, no es solo la mano que con gracia maneja el ritual de la herramienta y traza uno tras otro esos encantamientos que revela tu mirada. Tu mirada que crea la emoción del paisaje y que prospera en la loma y en la fuente del pliegue de las hojas. Yo busco las palabras que se humillan hambrientas en su vuelo y me dicen el ritmo de tus pulsos. Ya lo dijo Cernuda, «la mirada es quien crea por el amor el mundo». Y tú, dibujando fachadas, flores, pájaros, niños o árboles, como diría Octavio Paz, haces claro lo que parece oscuro, transparente lo opaco, fácil y bien ordenado lo selvático y enmarañado.
Servidumbre antropológica. La liebre no, el pájaro. Durero no, Ramón Peche Sánchez. ¿Por qué es la pluma la herramienta? Seguramente por ser pura e impura al mismo tiempo; por ser juego y trabajo; por ser símbolo y revelación. Porque dibuja y escribe y es hermana de la poesía y la música. Sí, la mano, tu mano, amigo Moncho, uncida a la emoción sensible de tu mirar y ver. Tu mano urdiendo la apertura para definir situaciones de los seres prendidos del espacio y dando forma al alma de las cosas. No dibujas, Ramón, enhebras el hilo de la forma sobre la blanca superficie del papel y recreas el mundo que sustancia la excitación poética del símbolo. Tus dibujos son pulso del instante y memoria del perfil notable de las cosas. Es la vida, Moncho. Tu vida y tu voz hecha de brisas y relámpagos. Consumación vital de tu sentida lucidez de humano que galopa en la dicha de saberse amado por el explícito resplandor del universo.

 

Dibujos y sonrisas: Ramón Peche Sánchez (Fotografía José Ortiz, Chele)

Dibujos y sonrisas: Ramón Peche Sánchez (Fotografía José Ortiz, Chele)

 

(Damos las gracias a José Ortiz Rocamora, CHELE, por su desinteresada ayuda autorizándonos a utilizar sus bellísimas fotografías sobre la exposición y las obras de Ramón Peche Sánchez.)

 

 

 

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El jilguero, colorín sobre el cardo

Cecilio Fernández Bustos

 

A Paco Izquierdo, en el recuerdo

 

El reloj del cariño
tiene una máquina
que adelanta unas veces
y otras atrasa.
Y es fuerte cosa
que no hay un relojero
que la componga.
Manuel Machado

Cuando llegan estas fechas me suelo poner nostálgico y no puedo evitar los enamoramientos con la memoria. Hace siete años que coincidí con Luis García Montero en el Aula de Poesía José Luis Sampedro. Le pregunté por un amigo muy querido del que nada sabía desde hacía más de quince años. Mi amigo, Paco Izquierdo, granadino como Luis, hacía dos o tres años que había muerto según me dijo el poeta. Si aquello sucedió hace siete años, la muerte de mi amigo ya va quedando lejos. En realidad mi amigo murió en Madrid el 3 de septiembre de 2004, luego se han cumplido once años de su fallecimiento. ¡Qué lejos, pero que cercano!

Paco Izquierdo me acompañó a Aranjuez para presidir el Jurado que otorgó los Premios de Pintura del Casino Aranjuez en 1971 o tal vez 1972. Coincidió en el Jurado con Blanca Prieto, ella lo recordará. Mi amigo era un hombre jovial, elegante y simpático. Pintor, galardonado hace muchos años con el Premio Nacional de Pintura y escritor de una excelente prosa irónica y certera. Además fue editor y mecenas de nuevos escritores. En la nómina de sus descubrimientos está la publicación de los primeros poemarios de Luis Antonio de Villena, Sublime Solárium y Luis Alberto Cuenca, Los retratos —Editorial AZUR / Madrid, 1971— El libro de Villena lo presté o lo perdí, el de Luis Alberto aún lo conservo.

Jilguero (bajado de Internet)

Jilguero (bajado de Internet)

En la primavera de aquel año, el de la publicación del primer libro de los poetas citados, Paco y yo hicimos un viaje extraordinario en su muy gastado SEAT 124. Recorrimos bellísimos lugares de Andalucía oriental y tras descubrir el salmorejo en Andújar, —descubrirlo yo, no Paco—, recalamos en su tierra y en la casa de su madre en la Granada de Federico García Lorca. Yo ya conocía Granada y parte de su embrujo, es una de las ciudades con más significativos recuerdos para mi andadura por la vida. Allí descubrí el maravilloso mundo de la Alhambra y la Alcaicería, Allí fui nombrado Presidente Nacional de la VOJ. También allí dicté dos conferencias en 1966, una en la universidad y la otra en un colegio mayor, que me ocasionaron, ¡quién lo iba a pensar!, serias dificultades. Y fue en Granada, junto con Málaga, donde viajé con Loli, mi mujer, en la celebración de lo que entonces se llamaba luna de miel. Después hemos vuelto en varias ocasiones y, ¡sí!, Granada es una de las ciudades de mi alma.

Santa Águeda. Muchacha siciliana martirizada hacia el año 251. Entre los tormentos a que la sometieron está el de haberle cortado los pechos. (Óleo sobre tabla)

Santa Águeda. Muchacha siciliana martirizada hacia el año 251. Entre los tormentos a que la sometieron está el de haberle cortado los pechos. (Óleo sobre tabla)

Pero no es de mí de quien quiero hablar en este artículo si bien el sentido me lleva y me trae a su voluntad, casi dirigiéndome el pulso de las palabras como aquello del monólogo interior. Es cierto, pues, que me sale de adentro y que no manejo ninguna nota. Tal vez, en el fondo, lo que ando buscando es la posibilidad del relato espontáneo, fresco y emblemático, sin remolinos ni envolturas, para restablecer el esplendor de los recuerdos. En efecto, siempre me ha interesado vivir al rescoldo de lo ya vivido. No quiero decir que no me haya tentado la aventura y el riesgo del futuro, que me tentó y me tienta. Y aún, pese a acusar cierto desplome —el tiempo nos pasa su cuenta—, no renuncio a innegables intereses con cordura y sin ambiciones.

Pues bien, como iba diciendo, a Paco Izquierdo lo conocí en 1967. Por aquellos tiempos yo trabajaba de vendedor de papel, si de vendedor de resmas y fabricaciones de papel, para editoriales y empresas de ese tenor, lo que era PPC, propietaria de la Editorial Marsiega. Paco Izquierdo trabajaba allí como escritor e ilustrador y además era socio fundador de la empresa. Su apostura humana, su simpatía, su lucidez alcanzaban en cualquier dialogo notas de encantamiento. Andaluz de Granada, epicureista sin disimulo y con la arabia en los ojos, hacían de mi amigo uno de los más sensibles seductores que yo haya conocido. Desde que lo conocí supe que había encontrado un amigo. Y los amigos, esa dicha dispersa que poco abunda, se incorporan a nuestra complejidad y dan aire a nuestra experiencia formando parte de eso que somos y que recuperamos con la sutil mecánica de la memoria.

Catálogo de la Exposición celebrada en Tienda de Arte en mayo de 1971

Catálogo de la Exposición celebrada en Tienda de Arte en mayo de 1971

Dos fueron las exposiciones que de su pintura tuve la oportunidad de organizar. La primera, magnifica, —dibujos y pinturas sobre arpillera— tuvo un gran éxito de público, crítica y ventas. Se celebró en el otoño de 1969 en la galería CULTAR. Más tarde, en la primavera de 1971, organizamos la segunda en la galería Tienda de Arte, bajo el título de Retablo de Iconografías —pinturas i dibujos—. Muestra, esta última, en la que el artista nos revelaba su gran oficio y el dominio de la “cocina” plásticas, junto a una creatividad casi barroca, endiabladamente original y plena de ironía.

Recuerdo mis encuentros con Paco por Madrid acompañado de su inseparable Juan Barberán. Siempre eran un festín sus anécdotas, sus bromas, sus noticias. Su casa, además de muchos cuadros (propios y ajenos) y libros, tenía una estantería gigantesca adosada a una pared del salón que daba cobijo a la colección —completa en aquel momento— de la colección «Clásicos Castellanos» de Espasa-Calpe. De Paco Izquierdo se podía decir que conocía a todo el mundo y que su amistad era una experiencia llena de registro y bondades, pues, era un hombre culto, simpático y jovial.

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Jardín del Rey: La mirada de José Juan de Oro

Cecilio Fernández Bustos

 

El agua
toca su tambor
de plata
F. García Lorca

 

 

Felipe II siempre fue un intimista soñador, entre la religión y la magia, buscando la cercanía de hombres sabios e iniciados en artes y ciencias. En contacto directo con el equipo de su padre, también él tuvo en su cabeza Europa entera. Los que le acompañaban eran hombres, como dice Henry Kamen, que «No fijaban su lealtad en un solo país, sino en el Emperador, figura que trascendía las naciones»[1]. Todo esto obligaba al príncipe Felipe, ya coronado como rey, a moverse y atender a miles de cosas de superior importancia. Por ello, pidió a sus arquitectos y jardineros le reservasen un pequeño rectángulo de unos mil metros cuadrados, recogido y aislado, en su palacio de Aranjuez (cuya novedad propició). Allí podría descansar y pensar en los milagros del arte, la ciencia y la religión.

Jardín del Rey. Vista general desde el Parterre / Jardín de la Isla, Aranjuez (fotografía José Juan de Oro)

Jardín del Rey. Vista general desde el Parterre / Jardín de la Isla, Aranjuez (fotografía José Juan de Oro)

         Felipe II ha muerto y será Felipe IV, su nieto, quien recogerá la sombra y las flores de este lugar, poblándolo de una lustrosa imaginería, retratos en piedra de sus predecesores: insignes, gentes de la casa de Austria y de romanos —dicen algunos que ascendientes—; notables bustos, confiriéndole a la intimidad del jardín, entre árabe, medieval y renacentista, un singular valor simbólico. Yo aconsejo a los que se acerquen a contemplar el jardín del Rey, lo hagan con poca compañía y en silencio y se queden un momento, lo que aguanten, a meditar o rezar o recordar. Pero ya el jardín del Rey, que ha vuelto a renacer, ya no es el jardín del Rey.

         En Aranjuez existe una honda afición a tocar con el dedo y con el alma los asuntos que afectan a su armonía. Historia, urbanismo, ornamentación y por supuesto la irregular y caprichosa puntilla de su múltiple fantasía. Entre los ciudadanos, habitantes de la ciudad que asumen el compromiso de su habitabilidad, hay uno, entre tantos, para mí sumamente admirado. Me refiero a José Juan de Oro, uno de los varios artífices de las formulaciones que nos acercan a muchos a suscribir una sutil admiración por Aranjuez. Yo también, como tantos, me veo uncido a no pocas parcialidades y entre otras que en llegado el momento señalaré, está mi admiración por el trabajo que, como genial fotógrafo y documentalista, viene realizando José Juan, con la divulgación de la historia gráfica de Aranjuez, aportando la dimensión inigualable de su conciencia crítica. En su sencillez y armonía de trato, podemos descartar a todo funcionario de la revolución, encontrándonos con un docente que fomenta, como defendía Maslow en su pedagogía, la «autorrealización» de los humanos en el ámbito de la ciudad y por ende de lo público.

Y en el centro el tambor del agua. Jardín del Rey (fotografía de José Juan de Oro)

Y en el centro el tambor del agua. Jardín del Rey (fotografía de José Juan de Oro)

         El jardín del Rey, de cuya puesta al día nos informa José Juan, con numerosas fotografías, es una de las teselas más singulares de cuantas componen el barroco mosaico de lo que popularmente se conoce como jardín de la Isla. Se trata de un espacio, integrado en el este del palacio real, y limitando con el jardín del Parterre, no muy amplio (1.000 m²), que ocupa la parcela limitada por la zona sur-oriental del palacio real de Aranjuez. Lugar concebido para el ocio y sosegado descanso por el rey Felipe II en los primeros tiempos de esta fortaleza que él mandara construir, allá por 1561-1586. Un capricho propio de reyes de ayer. Felipe II, pese a la destacada austeridad del negro, fue caprichoso y sensual, amante del poder y de muchas más cosas.

         José Juan de Oro ha ido creciendo —creo yo que en amor y sabiduría— ante nuestros ojos y nos ha ido ofreciendo una exquisita información sobra cuestiones fundamentales a la definición Aranjuez y su historia. Nada mejor que recorrer los espacios de su página web, para conocer la historia y la actualidad de esta ciudad. Y si puedes, mañana mismo, date una vuelta por aquí.

http://www.aranjuezhistoriagrafica.com/crbst_14.html

[1] Henry Kamen. Felipe de España. Círculo de Lectores / Barcelona, 1998

El emperador Carlos V y su esposa la emperatriz Isabel [son reproducciones, los originales están en el Museo del Prado] (fotografía de José Juan de Oro)

El emperador Carlos V y su esposa la emperatriz Isabel [son reproducciones, los originales están en el Museo del Prado] (fotografía de José Juan de Oro)

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José Juan de Oro y el Ferrocarril de Aranjuez

Cecilio Fernández Bustos

 

El cuadrante solar divide el planisferio
El mediodía azul puntúa el firmamento
Todo esto no sirve más que para llorar
Los escualos de nieve en su imperial silencio
Han llegado a las puertas tenebrosas del reino
Y el chambelán mayor le ha abierto el portal
Pere Gimferrer

 

El tren camina y camina,
y la máquina resuella,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!
Antonio Machado

 

 

— ¿Sabéis por qué se celebró en Aranjuez?, porque había tren.

Se lo escuché decir a mi amigo Pepe Marañón. Estábamos reunidos el editor, Daniel Ruiz y yo. Comentábamos asuntos relacionados con los actos que se estaban preparando para conmemorar el centenario de la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín. Me refiero a aquel acto que, promovido por José Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez, entre otros, se celebró en el Jardín de la Isla el 23 de noviembre de 1913. Y, pensándolo bien, no es ninguna tontería aquello que dijo nuestro amigo. El tren ha tenido desde su inauguración en 1851 una singular importancia en el desarrollo social, cultural y económico de Aranjuez.

         Hace poco más de un año, en el curso de una rueda de prensa para la presentación de las conferencias que se iban a impartir en el contexto de aquella conmemoración, Javier Zamora Bonilla, uno de los conferenciantes que participaron, también aludió al tren, al tren y a la modernidad, como razones que pudieron sustentar la propuesta de Juan Ramón Jiménez para que aquel acto de homenaje a Azorín se celebrara en Aranjuez. Y es que el tren, los trenes han tenido siempre una importante y expresa vinculación con la creación literaria, con la subversión y con el desarrollo de los pueblos. En el tren y sobre el tren se han escrito famosos textos literarios, quien no recuerda Asesinato en el Oriente Exprés de Agatha Christie, o el poema de Campoamor El tren expreso, o a la bella Ana Karenina que nos dono León Tolstoi. Y en algunos trenes se han celebrado reuniones de  importantes personalidades para cuchichear a espaldas de la represión o de la vista del adversario. Buen invento el tren, ¡qué duda cabe!

El río que nos lleva. Maderada y el tren al fondo

El río que nos lleva. Maderada y el tren al fondo

         Estas breves anotaciones vienen al caso porque nuestro querido documentalista gráfico, José Juan de Oro, acaba de obsequiarnos con una importante colección de acuarelas, dibujos, apuntes, junto a una excepcional colección de fotografías sobre el tren que une Aranjuez con Madrid y que en su día fuera conocido como el Tren de la fresa. El ferrocarril Madrid-Aranjuez se inauguró el 9 de febrero de 1851. No cabe ninguna duda de la importancia que aquella instalación, cuyas obras dieron comienzo en 1846, llegaron a ocupar a más de 7000 trabajadores en los diversos trabajos que aquella obra suscitó. Se trataba del primer tramo del proyectado ferrocarril entre Madrid y Alicante, proyecto promovido por el marqués de Salamanca, que tuvo el honor de ser el segundo ferrocarril instalado en España, el primero fue el de Barcelona-Mataró, inaugurado en 1848. No obstante, hay autores que consideran el primer ferrocarril español el inaugurado en Cuba (La Habana-Güines) en 1837.

Estación de Aranjuez

Estación de Aranjuez

         Pero a lo que íbamos: el pasado 24 de abril del año que acaba de finalizar —2014—, publicaba en este blog un trabajo sobre la publicación de un reportaje fotográfico en la “web” de José Juan de Oro sobre el Mercado de Abastos de Aranjuez y manifestaba mi profundo respeto y admiración por la obra de este excelente documentalista e historiador. De nuevo salta la sorpresa en forma de emoción, acaba de publicar una magnífica colección de fotografías y dibujos del ferrocarril, Madrid-Aranjuez, desde sus orígenes hasta nuestros días, señas de identidad de la ciudad y de los ciudadanos. Yo le tengo al tren, que conocí siendo aún muy niño y que no he dejado de utilizar y subirme desde los andenes de la Estación de Aranjuez hasta sus asientos para ir a Madrid y subirme desde los andenes Atocha o Sol para ir a Aranjuez. Pero el ferrocarril, —los raíles, el tren, la estación, todo él, caparazón y partes blandas—, es forma, luz y sombra, color, paisaje. Sí, el ferrocarril es siempre paisaje y es ahí donde ahonda la sensibilidad de José Juan, para ir punteando ante nuestros ojos las mil y una señal de esa indescriptible soledad que se interpone entre nosotros y el denso crepúsculo que en verano atraviesan los vencejos. Sí, el tren y los vencejos y el plenilunio sobre el puente que soporta el traquetear de hierros sobre el Tajo. Y más al fondo aún, la figura, el recuerdo de uno de los mayores coleccionistas de documentación gráfica sobre Aranjuez de todos los tiempos, Antonio González Parrilla, homenajeado por José Juan, desde el recuerdo, en esta entrada de su web. (http://www.aranjuezhistoriagrafica.com/)

¡Al tren! ¡Al tren! Han pasado algunos años.

¡Al tren! ¡Al tren! Han pasado algunos años.

         Ayer te vi llegar y descender. Venías de Madrid con la familia a pasar el domingo y apaciguar las huellas del seco verano madrileño en las frescas aguas del tajo. Sí, ibas a la Rotura o tal ven al Rancho Grande, bajo la presa de los Tillís. Venías preparado con tortilla, chorizo, filetes empanados y la bota de vino; las gaseosas para los críos la comprarías en el «gango»[1]. Aunque Aranjuez ya no es necesario para esta función —las gentes se van al mar—, el tren sigue estando ahí, pero el río yace envuelto en su cadáver. Y Juan José de Oro sigue pendiente y maneja el rayo de su cámara que nos devuelve los visibles tesoros que la luz y su mirar nos brindan. Es hermoso el tren visto a lo lejos, recortada su forma por las últimas luces de poniente. ¡Clic!

[1] Gango. Localismo de Aranjuez equivalente a «Chiringuito»

Se nos quedó pequeño el aparcamiento (fotografía de José Juan de Oro)

Se nos quedó pequeño el aparcamiento (fotografía de José Juan de Oro)

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José Juan de Oro y el Mercado de Aranjuez

Cecilio Fernández Bustos

 

Se atravesaba primero un largo corredor oscuro. Al fondo, a través de un arco, aparecía la luz del jardín, una luz cuyo dorado resplandor teñían de verde las hojas y el agua de un estanque. Y ésta, al salir a fuera, encerrada allá tras la baranda de hierro, brillaba como líquida esmeralda, densa, serena y misteriosa.
Luis Cernuda

 

Don José Juan de Oro, Juanín para los amigos, acaba de habilitar una página excepcional dedicada al mercado de Abastos de Aranjuez. José Juan es un excelente fotógrafo y un austero y singular coleccionista de aquellas imágenes que nos ayudan a conocer y recordar, según los casos, lo que es y lo que ha sido el Real Sitio y Villa de Aranjuez. No es la soledad, son condicionamientos sociológicos, no es obcecación, es amor a esta ciudad joven (solo tiene poco más de 250 años) y al mismo tiempo antigua porque fue hollada por el hombre desde la prehistoria e incluso los elefante de Aníbal pasaron por aquí camino de Roma.

Asentadores del Mercado de Aranjuez. De la Web de José  Juan de Oro

Asentadores del Mercado de Aranjuez, hacia 1980. De la Web de José Juan de Oro

         Independiente e indomable, nuestro ciudadano en los senderos de Aranjuez, se ha ido acercando a al tuétano de la vida de los ribereños. Independiente, sí, pero dotado de una inestimable honestidad, Juan de Oro manipula los elementos de sus cámaras y hace silbar el obturador para captar el momento, ese bucle dorado por el viento y pulido por una sensibilidad que habita más allá de todo escollo. Es como si desde el silencio nos dijera mirad, ahí estaba y no hubo arena movediza que ocultara su sombra al devenir de la historia. Apenas entramos en su mirada, su cámara nos acoge y multiplica. Así, nuestro autor, enciente el pergamino de la memoria que nos muestras los símbolos esenciales del agua en forma de río, del cielo en forma de luminosas constelaciones y oscuros nubarrones y la tierra con sus originales formas, flexibles y compactas al mismo tiempo. Sí, el agua, el cielo y la tierra, con sus frutos y abrazos, y ahí, el centro mismo de todo lo poético de su mirada, el hombre ciudadano y la poesía de la vida.

         El trabajo de José Juan de Oro, su crear — ¡clic!—, su buscar y coleccionar, lo lleva por los caminos del entendimiento. Sí, se trata de un autor al que entendemos. No es necesaria la explicación, tal vez la fecha del suceso, todo lo demás es entendible. En su página él agradece a sus amigos, sin embargo somos sus amigos los que debemos agradecerle a él su presencia y su trabajo.

Galerías del Mercado de Aranjuez. De la Web de José Juan de Oro

Galerías del Mercado de Aranjuez. De la Web de José Juan de Oro

             Hay no solo obligación de ser moral, sino derecho a ser perceptores y donantes de una sensibilidad moral capaz de superar la agresividad y malevolencia y ofertar la paz. Juanín hace donación de todo su esfuerzo y pone a disposición de quienes quieren mirar y ver la personalidad de su fuerza hecha imágenes. Hoy tratamos del Mercado de Abastos, pero la obra de José Juan de Oro abarca el tiempo, la geografía y la cultura del Aranjuez histórico y del Aranjuez contemporáneo. Es todo muy sencillo, cliquear aquí: http://www.aranjuezhistoriagrafica.com/

Mercado de Aranjuez. De la Web de José Juan de Oro

Mercado de Aranjuez. De la Web de José Juan de Oro

 

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