En el bosque 6

Cecilio Fernández Bustos

 

 

¡Oh, dame la clave! (se esconde aquí, en la oscuridad, en algún sitio)

¡Oh, si tanto he de tener, déjame tener más todavía!

Walt Whitman

  

Alborada 6

83)    No es necesario acertar en el centro de la diana para alcanzar un toque de fascinación.

84)    Nos hemos acostumbrando y toda costumbre genera exigencia.

85)    ¿Quién no supo o no pudo definir el olor de una flor?: «aquel que ordenó cortarla».

86)    Los reflejos crepusculares arrancan bramidos a los cielos de Aranjuez, cuando hay nubes amenazantes en lo profundo del  horizonte.

87)    Voy y me dejo atrapar en el trajín del vendaval. Mas roto el cristal con el rumor de la tormenta, el agua se anegó de turbiedad.

88)    Nada mejor que un paseo hacia el norte para respirar el aire tibio del otoño. Eso sí, la mejor hora para un paseo tan delicioso es la de la siesta.

89)    No es el asombro lo que nos emociona, sino el objeto y su belleza lo que forja nuestra inquietud y turbación.

90)    Hacer consideraciones sobre el amor, la amistad o la justicia, cuando se tiene hambre y frío, puede dejar a la vida sin ningún valor. Y la muerte, ¡ay, la muerte!, una brillante espada para la justicia.

91)    La Nave de Cambaleo es como esa lluvia buena que, lentamente y sin prisa, va empapando nuestra conciencia. Es una buena forma de humanizar.

92)    ¿Pero es posible lo que se cuenta? Sí, es cierto, todavía se sigue comerciando con los seres humanos y con el agua y con los derechos.

93)    La Tierra Prometida, uno de los grandes mitos que abastecen de ambición a los hombres y que encubre paisajes, alimentos, amor y, sobre todo, seguridad. Por alcanzar la tierra prometida los hombres han dado la vida o han renunciado a la comodidad de lo conocido. El hambre, la libertad, el amor han sido especiales ámbitos de búsqueda de lo nuevo o de lo otro y de abandono del espacio donde aquello no existía. Aún siguen los españoles buscando esa tierra por el mundo.

94)    Son malos tiempos. El dolor se agazapa, se encoge ruborizado y calla. El hambre no, como el amor, es más desvergonzada y se muestra en toda su desnudez, sin ningún pudor.

95)       Hay que mirar de frente, a la cara y escuchar las voces de las gentes con quienes nos cruzamos en la vida.

 

 

"¡Surgen las formas!" Jardín del Príncipe. Aranjuez (fotografía CFB)

“¡Surgen las formas!” Jardín del Príncipe. Aranjuez (fotografía CFB)

 

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