Acuarelas de José Marañón Quiñones

Cecilio Fernández Bustos

 

He vivido días radiantes
gracias  a ti. Entre mis dedos se escurrían
cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.

José Hierro

 

…cuando ella llegue con sus ojos de lluvia sobre el río.

Oscar Milosz

 

 

SE ABRIERON LAS MIRADAS Y EL AGUA

DERRAMÓ SU FANTASÍA

José Marañón Quiñones, ¡he aquí al poeta del agua y los pinceles! De nada sirve que viéramos romperse el agua en mil fragmentos en aquellos primeros baños adolescentes en La Rotura[1]. Es ahora, cuando decae la tarde del otoño y nos enfrentamos a la contemplación de la obra que expone en Aranjuez este pintor[2]. Siembra sin voz la voz líquida del lirismo más comprometido en estos tiempos de angustia y de dolor, tiene la mirada clara del emocionado recuerdo y la contemplación del que adora la vida de los hombres, la tierra y las estrellas. Mirada que vislumbra la orilla y oculta, ¡pura ternura!, la rabia que muerde en estos tiempos, como aquellos del trueno y los profetas. Bajo la tela líquida del día emerge el pezón de las tormentas y el rico y el ladrón ponen su marca, ¡orines y excrementos!, sobre las placidas tardes del silencio y las razones íntimas del agua.

El agua que nos queda

El agua que nos queda

Pero vienes tú, querido mago, pulsando esa visión que alienta en pulso y los ojos descubren el pálpito emotivo del encuentro de luz y fantasía. Y buscas las luces del pigmento y el trueno sensible de la forma que se mece en reflejos. Ahora el contemplar se agita en alma y al vincular el tiempo con el tiempo lavas la piel de las promesas y haces brotar el asombro de abril o de agosto, tal vez de octubre en la retina del cielo que se mira en el agua tranquila y represada. Tu pintura, pestaña de niña o muselina que cubre el pubis de una virgen, se compone o descompone en acordes de música o palabras como tiempo vivido «—ay— ¡tanto y tanto¡ / cuando ella llegue con sus ojos de lluvia sobre el río».[3]

Los artistas, amigo mío, vais dejando la huella que nos permite dimitir de la memoria. Las del hombre primitivo y las del hombre de hoy. Y además, en el tiempo de hoy, habilidad y técnica se unen para crear ese espejismo de la forma emergiendo en la idea, anteponiéndose a aquello que hemos suspendido en la conciencia. Lo vemos, ¡sí!, lo vemos y lo sentimos como ese pinchar las emociones que tú, poeta de la forma, nos avivas cuando pulsas la citara que rasga y lava la piel de los veranos y al igual que el poeta de la palabra nos ofreces esta colección de jazmines invertidos que contienen tus pulsos y los míos como una «…campana de agua, un rubí líquido / disuelto en sombras, una aguja de aire / y gas dormido…»[4]

El agua que nos queda

El agua que nos queda

[1] Pequeña laguna del Tajo aguas abajo de Aranjuez, cerca del Rancho del Americano, donde los domingueros de Madrid llegaban en tren desde Atocha. Algunos arancetanos nos bañábamos todos los días del verano en aquellas aguas cristalinas. Hubo un tiempo en que estas aguas eran frecuentadas por el cangrejo de río ibérico y por la nutria.

[2] EL AGUA QUE NOS QUEDA. Acuarelas de José Marañón Quiñones. Del 17 de Octubre al 14 de Noviembre de 2014

ACR Indra Aranjuez. C/ Capitán, nº 152-154. De lunes a viernes de 18 a 20 h

 [3] Oscar Milosz.- Cuando ella llegue. De Sinfonía de noviembre y otros poemas. Editorial Azul / Barcelona, 2011

[4] Pere Gimferrer. Band of angels. De Arde el mar.

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2 comentarios

Archivado bajo De pintores y otros artistas

2 Respuestas a “Acuarelas de José Marañón Quiñones

  1. Carlos

    Cecilio: Me agrada sobremanera la poeticidad que trasciende de tus palabras y que describen la poesía de Marañón. Más que nunca, en estos tiempos de amarga e injusta crisis, necesitamos todos, pienso yo, de la belleza que trasciende del pincel, de los colores y de las formas derramadas sobre los lienzos. Conozco desde hace algún tiempo la perfección de tu verbo pero no así la osadía artística de alguien que es capaz de plasmar en el cuadro un instante fugitivo de belleza. Intentaré pasarme por la sala de exposiciones de ACR Indra, ya que solo por tu blog he tenido conocimiento de algo que estaba esperándome sin yo saberlo. Enhorabuena a los dos. Un abrazo. Carlos Manrique.

    • cecibustos

      Carlos:
      En tiempos tan difíciles parece una aturdimiento darle aire a lo poético. No obstante, hay tienes a Caballero Bonald, a punto de cumplir 88 años y sigue fustigando el mal y el dolor publicando nuevos poemarios. Tal vez, ahora que me suscitas su recuerdo, ponga alguno de sus poemas de ayer y de hoy como homenaje al poeta y a su vitalidad. De otra parte, recientemente he visto cuatro exposiciones en Aranjuez que me han parecido plenas de interés. Sí, amigo mío, estoy descubriendo la poética de la plástica y la cerámica. Es fantástico este renovarse de la sensibilidad ante el arte de tu entorno.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Cecilio

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