Por detrás de la Montaña antes de la nacencia de los adosados

Cecilio Fernández Bustos                                                

                                                          

Las multiplicidades que giran múltiples en la multiplicidades del instante único en que vivimos. ¡Y fíjate, el instante todavía no ha acabado!        

Franz Kafka

Alguien está tocando una música espesa en la esquina del mundo. Alguien que ni siquiera conozco.

Julio Llamazares

Acaba de encontrar un grillo que hace muy poco, agitando su alas, cantaba su rítmica estridencia entre las flores. El niño lo ha descubierto y ha sacado de uno de sus bolsillos una cajita de cerillas vacía y la abre para depositar en ella el grillo, pues, espera cazarlo. Hubo suerte, lo cazó y ahora, dentro de su bolsillo, el grillo vuelve a cantar. El niño, gozada la vacación de la tarde del jueves, sin colegio por definición, vuelve a casa con un tesoro en el bolsillo.

         Otra forma de contar las cosas y los sucesos que nos acompañan en la vida es aquella de recurrir a las líneas, las superficies y las formas. Relato que, no dudamos, es más abstracto, menos figurativo pese a su innegable fuerza. Habrá otras más dotadas de color y desgarradas formas, más expresionista en su fortaleza: como, por ejemplo, si el niño hubiera aplastado al grillo sobre su mano y, de este modo el pequeño sintiera sobre su piel la desintegración del insecto. Otras más sutiles y espontáneas, son formas más impresionistas y sugerentes al conformar una realidad en tránsito, como la puesta del sol o el transporte del grillo en el bolsillo. Y, por último, aquellas otras más cercanas al entendimiento de nuestra percepción por su realismo compresible, próximas a las formas identificables por la experiencia, formas a las que la fotografía consagró belleza y noticia, esas que, antes del ordenador, quedaban difusas y perdidas en el amarillear del tiempo y que dejaban, en permanente actualidad, imágenes que ya no son ni están.

         Hoy, ¡qué duda cabe!, la técnica digital oculta en un pequeño teléfono, hubiera permitido al niño, al tropezarse con el grillo, cosa harto difícil hoy, hacer una captura sin violencia —fotografía o filmación— que hubiera permitido al grillo seguir en su lugar y el niño, ya en casa, disfrutar con el grillo de su encuentro, bajo los aumentos microscópicos del ordenador. Son estas, todas ellas, herramientas para el creador, técnicas perfectamente válidas en función de la permanencia de la herida del recuerdo y de lo que queremos transmitir. He ahí, amigas y amigos míos, el pozo del que las hadas, los artistas y los niños extraen su magia para contar estrellas y dejar un hálito de belleza permanente en los recuerdos  y señales de haber sido.

         Y fue así, en una tarde cualquiera de aquellas sin colegio, como Paquito tuvo una primera revelación sobre su existencia. Y supo que él era él y no otro y que la compañía del grillo en un bolsillo de su pantalón le servía de referencia entre él y el resto de los seres vivos. Al igual que otro hombre, Gregorio Sansa, creado de la ficción por un tercero, se servía de un insectos para afirmar su singularidad de hombre deshabitado.

         Además del grillo, aquella tarde sin escuela, Paquito recolectó unas olorosas criadillas de tierra en las faldas de la montaña, cerca del fortín perdido por aquellas tierras, como recuerdo de una guerra.

         Pero lo más interesante de este cuento es que sin decirlo todo y callando muy poco, aquel niño del grillo y las criadillas, una vez que supo que él era él mismo, le nació un gran amor por las palabras. Y por aquí anda, sin atreverse a decirlo todo. Eso sí, ya no es un niño.

Y los cardos se secaron (fotografía CFB)

Y los cardos se secaron (fotografía CFB)

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Por detrás de la Montaña antes de la nacencia de los adosados

  1. Carlos

    Magnífico relato y magnífica reflexión, Cecilio. Considero que la literatura cumple una engañosa función de permanencia, un reto y una tentación para, acaso, una necesidad humana. No obstante, a veces me cuestiono si no cambian las formas -o los formatos- y no el contenido pues la sensibilidad perceptiva del hombre me parece transversal y unificadora. La Belleza, seguramente, es el más poderoso imán que poseemos los hombres para perpetuar ese no acabamiento de la existencia, la toma de conciencia inmanente de que somos a pesar de que estemos abocados a morir irremediablemente. Y así debe ser. Un abrazo. Carlos Manrique.

    • cecibustos

      Carlos:
      Sea así: ¡Qué alegría, volver a leer tus comentarios y tus textos! Sabes encontrar las vueltas al lenguaje y sus caminos y conduces la mirada por las luces. Luces que ayudan a un gozo mayor, no solo al que lee, sino al que escribe. Ahora me toca a mí encontrar en las imágenes de tus textos aquellos elementos que integran la dispersión y conforman un manantial por el que fluye la claridad de tu mensaje y tu saber. La poesía más sublime y la emoción social te habitan y habitan tus escritos.
      Gracias por tu palabra.
      Un abrazo,
      Cecilio

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