Cármenes en Aranjuez

Cecilio Fernández Bustos                                                                     

     A María Bustos Calderón  

La vida humana es el mayor derroche económico de la naturaleza: cuando parece que podrías empezar a sacarle provecho a lo que sabes, te mueres, y los que vienen detrás vuelven a empezar de cero.

Rafael Chirbes ( De En la orilla, 2013)

 

Visité Granada por primera vez cuando aún era muy joven, adolescente descubriendo el mundo. Estaba pues en aquel tiempo en que se nos revela nuestra propia existencia y nuestra relación con el mundo. Como tantos que por allí pasaron, caí rendido y enamorado ante su belleza, su mágico encantamiento y su profundo aroma a Macasar —debía ser invierno—. Después de aquella visita he vuelto muchas veces y he tenido la oportunidad de mirar la ciudad desde muchos ángulos. Nunca olvidaré a Paco Izquierdo, noble amigo granadino,  con quien compartí muchas horas de contemplación artística y pasión por la vida. Pero no es de aquello de lo que quiero escribir hoy, a Granada y a todo lo granadino le dedicaré algún día un sentido recuerdo donde explicitaré todos mis amores a la tierra de Federico García Lorca.

            Granada en esta ocasión es solo un pretexto, un rodeo para iniciar una nueva sección de este blog. Y lo es para que muchos amigos y amigas que escriben, muy bien por cierto y que tienen imaginación y aciertan  a presentarnos mundos o, más exactamente, visiones del mundo muy personales en cada caso, se asomen a esta ventana que estoy abriendo en este momento. Se trata de cuentos desconocidos para los demás, singulares e interesantes y por demás artísticos y dignos de consideración. No debería importarnos, en momentos de tanta y tan excluyente bulla, tendernos un momento a descansar «del ruido y del bullicio», decía Octavio Paz, para reponer fuerzas y lanzarnos de nuevo a la vorágine de querer alcanzar un vivir como humanos libres.

            Siguiendo por donde iba, como ya sabéis, en Granada existen unos pequeños jardines, colgados de las laderas de los hondos desniveles del terreno, colgados como sucediera en Babilonia. Pero ¿qué digo?: ¡No!, jardines no, viviendas; dije viviendas, ¡no!, viviendas no, huertos, pequeños huertos de subsistencia. Sí, aunque existen grandes y maravillosos cármenes —el carmen de los Mártires es uno de los más representativos— para el disfrute del turista. Los cármenes granadinos son pequeñas residencias aisladas y tapiadas, allá en el Albaicín, que guardan en su interior todo eso: casa, jardín, huerto y un oloroso macasar. En Aranjuez también existen lo que en Granada serían gigantescos cármenes: el jardín del Príncipe con su Casa del Labrador —y algún que otro macasar— y el jardín de la Isla con el Palacio Real. Pero no es de los cármenes, tampoco de Granada, ya lo he dicho, de lo que hoy quiero hablar, sino de las Cármenes. Y en esta ocasión en concreto de numerosas Cármenes, de varias escritoras que, tapadas por la brumosa niebla del Tajo, ocultan a las miradas lectoras unas sugestivas obras. Es posible que ni entre ellas se conozcan y si se conocen no lo es con la perspectiva de que escriben y que Cecilio las conoce y quiere dar a conocer sus trabajos. Sí, de eso se trata, de presentar a estas escritoras que viven de otras cosas y en otras cosas pero que, además, escriben o han escrito. Sí, no lo duden, escribir es una tentación y, no hace de esto mucho tiempo, un gran pecado, especialmente si quien tenía el atrevimiento era una mujer, aunque esa mujer se llamase María Zayas y Sotomayor o Emilia Pardo Bazán; María Zambrano o Adela Cortina; María Rosa de Gálvez o Aurora Luque. Como dijo Nadine Gordimer, se «escribe porque estamos en un proceso de descubrimiento, explorando la vida, a los seres humanos, a la historia que ellos hacen y que los hace. Exploramos religiones y costumbres, porque éstas son las estructuras alrededor de la personalidad humana. Creo que sólo puedes afectar a tus lectores en la medida en que presentas un pequeño grano de la verdad que se han negado a sí mismos o que no han alcanzado».[1]

            Las Cármenes de las que yo hablo son otras mujeres que escriben, sí. Cuentos, relatos cortos; breves semblanzas de la vida y de la tierra, cosas que pasan o han pasado o, acaso, podrían pasar; y también poemas, una de ellas además de relatos muy breves, escribe poemas muy hermosos. Y lo hacen muy bien e incluso nos esconden las cosas en el pajar o debajo del montoncito de tierra donde, de niñas, escondían los alfileres «bonis», porque ellas, las escritoras que voy a presentar han llegado a tiempo de jugar con alfileres y con otras muchas cosas bellas de las que hoy se han olvidado las niñas y los niños.

            La primera Carmen que traigo a estas páginas, mujer con voz de cielo, va asomando sus palabras por rincones poco frecuentados. Se llama Carmen como las otras y, para que no haya ninguna confusión incluiremos su primer apellido, García, algo que también haremos con las otras compañeras de aventura literaria. En la medida que vayan aportando material irán apareciendo en estas páginas y en esa misma medida se irán dando a conocer a sus lectores.

            La Carmen que firma hoy, escribe como jugando. Muy adaptada a su sociedad y a su tiempo; en vez de enviar mensajes o whatsapp manda a sus amigas y amigos pequeños cuentos que improvisa. Sí, así de fácil. A mí, ya os diré más, pero de momento deciros que me gustan lo razonable y si a ustedes vosotros también os llegan a alentar la sonrisa o la zozobra, pues eso que habremos conseguido.

            Como si de un ramo de rosas blancas se tratara, en tiempos tan difíciles, esta sátira tocada de sutil ironía sobre las cosas que tan frecuentemente ocurren en estos tiempos.

Rosas blancas (fotografía, CFB)

Rosas blancas (fotografía, CFB)

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Hoy me he muerto

Carmen García Fernández

 

Quiero hablar de esta experiencia. No se muere uno todos los días.

Enseguida me di cuenta; ¡no tenía hambre! Yo desde que me levanto pienso en comer.

—¿Qué pasa aquí? Y que tranquilidad, ¡coño! Que gusto da estar muerto. Pero, ¿y ahora? —Llevaba las mismas bragas desde ayer y la habitación estaba hecha un asco. Vendrían los de las pompas y el médico , y lo peor; la familia armando la Marimorena. No iba a ser tan fácil después de todo.

Desde luego yo ya poco podía hacer. Solo quedarme cada vez más tiesa

y más simple. Yo no he sido nunca la reina del mambo en eso de la inteligencia, pero es que estaba lerda del todo.  Ahora ya no podría sumar dos más dos ni en el potro del tormento. Aunque ya poco me quedaba por hacer en este mundo. ¡Me enterraran! ¿ENTERRAR?

—¡Pero por qué!, quiero decir ¿por qué no me dejan tranquila aquí, en la camita? Yo soy dormilona, podría aguantar hasta el medio día sin que nadie piase. ¿Y el trabajo?, muerta me echan, seguro, ¡pues buenos están los tiempos! A ver si va a resultar que da más problemas estar muerto que vivo.

 A mí qué me importa, yo a criar malvas y el mundo que siga rodando.

Yo ahora me duermo, a lo mejor me despierto en Las Maldivas.

Al menos, ¡eso espero!, que no sea un sitio demasiado caluroso. POR FAVOR!!

[1] Guadalupe Alonso y José Gordon.- Nombrar lo innombrable (Entrevista a Nadine Gordimer)Revista de la Universidad de México

Anuncios

12 comentarios

Archivado bajo Cármenes

12 Respuestas a “Cármenes en Aranjuez

  1. Pedro Santiago

    magnifico reconocimiento

    • cecibustos

      Gracias, Pedro. Creo que puede ser un acierto: lo que pretendo es descubrir y poner entre comillas aquellos episodios que otros, hurgando por los cobijos de su sensibilidad, pueden rescatar de la vida o de la mitología.
      De nuevo muchas gracias.
      Saludos,
      Cecilio

  2. Me gustan las cármenes y me gusta este cuento. Mi abuela se llamaba Carmen y la enterramos hace hoy dos meses. Ya tampoco le gustaba nada la idea de que la enterraran. Aquí te dejo el pequeño homenaje en mi blog: http://elblogdechechu.wordpress.com/2014/05/24/la-mas-guapa/
    Por cierto, pocos sitios como Granada, la tierra de Lorca, García Montero o de Morente. Un abrazo.

  3. carlos manrique

    Acabo de aterrizar, como quien dice, en tu nueva sección y en la de tus oras colaboradoras, mujeres, mujeres que se llaman Carmen, y el relato con que das inicio a la sección me provoca sonrisas y me hace pensar, como hace siempre la buena literatura. Mis felicitaciones a Carmen García y a ti por presentarnos una vez más le necesidad de la escritura y de unas palabras que no por dichas dejan de ser esenciales. Carlos Manrique.

    • cecibustos

      Carlos;
      Un placer y una gran alegría volverte a ver por este blog.
      Gracias en nombre de Carmen García, nuestra querida amiga, creadora de brillantes propuestas y excelentes metáforas. También escribe poemas y en su momento, con su permiso, los daré a conocer. Espero que ella también se asome al blog y se incline a conoceros a los que habéis señalado vuestro interés por lo que ha escrito.
      Gracias de nuevo, amigo Carlos, desde estas palabras dichas y por decir.
      Un abrazo,
      Cecilio

    • Carmen García Fernández

      Muchísimas gracias . Estoy encantada con tan buenos lectores. Un abrazo a todos .

    • Me encanta provocar sonrisas , incluso carcajadas . Gracias amigo

  4. Loli

    Cecilio:
    Brillante idea la de traernos a las Cármenes a tu blog. Ya hemos empezado a conocerlas y me gusta lo leído de esta primera. Espero que vayas desgranado toda la cosecha que has recolectado y si se te acaban las Cármenes, encontraras a las Pilares, a las Marías a las Dolores…, ¡quién sabe cuántas escritoras esperan que sus trabajos vean la luz!
    ¿Qué te parece?
    Un beso,
    Loli

    • cecibustos

      Loli:
      Muchas gracias por tu comentario. En un principio me planteaba una propuesta menos ambiciosa. Pensaba trabajar con los textos de tres amigas cuyos nombres, Carmen, establecía una especie de lazo integrador. Después he conocido un cuento, ¡excelente!, de otra Carmen y de ahí, ¡por qué no!, la aceptación de tu sugerencia: las Cármenes, las Pilares, las Marías, las Dolores…
      Un beso,
      Cecilio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s