Literatura y modernidad

Literatura y modernidad[1]

Cecilio Fernández Bustos  

Para Raquel y Luis                        

A los compañeros de la Comisión Azorín 2013

 

Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza,

entre una España que muere

y otra España que bosteza.

Antonio Machado

                                                                      

Más de una vez he comentado que mi palabra escrita

reproduce obviamente mis ideas

estéticas, pero también mi pensamiento moral,         

mis litigios personales, mi manera de buscar           

una salida al laberinto de la historia.

J. M. Caballero Bonald

 

A los economistas neoliberales, y no sólo a

ellos, les gusta creer que de los vicios privados        

a veces surgen buenos resultados para la vida

económica y de las virtudes privadas a veces           

surgen malos resultados. Por eso prefieren

atenerse al viejo dicho «lo que no son cuentas         

son cuentos» y asegurar que la economía sigue

su curso sin que le perjudiquen la codicia o la

insolidaridad, que quedarían para la vida

Adela Cortina

  [1] Artículo publicado por el autor, con ligeras modificaciones, en el «Tabloide» de la Comisión para la celebración del Centenario de la Fiesta de Aranjuez en Honor de Azorín, del 5 de junio de 2013

 

El pasado sábado, 14 de junio de 2014, La Espiral, Espacio Cultural, celebró una gran Gala en el restaurante El Rana Verde, para la entrega de  los Premios a la Cultura, otorgados por esta entidad. El acto resultó brillante y entrañable como se colige de los comentarios que me han llegado —no pude asistir— Quiero desde aquí felicitar a los promotores de tan brillante iniciativa para la cultura promovida desde la sociedad civil por  Raquel Gómez Troyano y Luis García Jurado-Centurión.

Entre otros galardonados, recibió el Premio a la Mejor Iniciativa Cultural en 2013 la Comisión para la Celebración del Centenario de la Fiesta de Aranjuez en Homenaje a Azorín. Como miembro que fui de aquella Comisión Azoriniana, mi agradecimiento a los promotores de La Espiral e igualmente el reconocimiento al impacto de su discurso cultural y de sus actividades en Aranjuez.

Hace un año,  cuando trajinábamos especulando con el diseño de una de aquellas tertulias que se promovieron y celebraron en El Rana Verde, el grupo que formábamos la Comisión del centenario de la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín, preparando una de las tertulias que habíamos programado y que pensábamos, en un primer momento, titular «Literatura y modernidad», discutimos un rato sobre la inmensidad del tema planteado. Nos sentimos abrumados. ¡Literatura y modernidad! Yo también, como Lope de Vega ante el soneto que le manda hacer Violante, diría aquello: «…en la vida me he visto en tal aprieto». Pero no es del soneto de quien quiero escribir hoy. El soneto, desde que existe, se ha instalado sin ninguna dificultad en una permanente modernidad, especialmente desde que Pablo Neruda se permitió todo tipo de licencias en aquellos maravillosos «Cien sonetos de amor», que dedico a Matilde Urrutia; así como  desde que la poeta cubana, Carilda Oliver, escribiera algunos de los sonetos más bellos del siglo XX.

Manejando como pretexto el hecho histórico del Homenaje a Azorín en Aranjuez, en noviembre de 1913, es evidente la necesidad de introducir una amplia pluralidad a la visión de aquel acontecimiento y sus efectos en la vida de los ciudadanos —muy pocos entre los ribereños, más en el resto de los españoles—.  Así podemos decir que, en esta ocasión, no tratamos del arte por el arte, ni de la política por la política, ni de la economía por la economía, etc., tratamos de todo ello, ¡por supuesto! Pero hoy son los ciudadanos, los ciudadanos de ayer y de hoy. Si queridos contertulios, nuestra mirada pretende ser poliédrica y convivencial aceptando el rigor y —si lugar hubiera— la chanza, para que no caiga el buen humor entre nosotros.

Decíamos ayer que hablar de modernidad en literatura excede por su complejidad los límites de una tertulia —¡no de varias!—. Si trazamos una línea que vaya desde Azorín a, por ejemplo, Javier Cercas, o Muñoz Molina o Manuel Rivas. O si, en otro ámbito, la poesía, la trazamos desde Antonio Machado a Luis García Montero o Aurora Luque; Pablo García Baena o José Manuel Caballero Bonald. O si desde Ortega y Gasset trazamos esa línea hacia Emilio Lledó o Adela Cortina; Victoria Camps o Jacobo Muñoz; Esperanza Guisan o Daniel Innerarity. Más allá de esas líneas y no sin dificultad, veríamos que ahí siguen los de ayer y los de hoy —han pasado 100 años—, sumidos todos ellos en la gran contradicción de «…una España que se muere / y otra España que bosteza». Una España que sufría ayer y que, tras un breve periodo de alegría y creatividad, casi mágica, de una vida con mayor dignidad para los ciudadanos, vemos hoy, en estos momentos, como sin ningún pudor, se «desbroza» el Estado de bienestar dejándolo en pura ropa interior, y se nos exige, a los ciudadanos, de nuevo, ¡una vez más!, una cultura de la ignorancia. Así, más o menos, nos expresábamos aquel día los miembros de la Comisión, cuando, uno de los presentes, vino a sacarnos del atasco y propuso que, supuesto era del «Homenaje a Azorín en Aranjuez » de lo que trataba la celebración del Centenario, deberíamos en esta ocasión, hablar de Azorín y del Aranjuez de aquellos tiempos, con especial relevancia del Aranjuez de 1913, al que le pasó absolutamente desapercibido la presencia de aquella pléyade de intelectuales y artistas homenajeando a uno de ellos en el jardín de la Isla.

Por supuesto que aquel Aranjuez, comparado con el Aranjuez de hoy, no solo no se parece del todo en el paisaje, ¡qué duda cabe!, este ha cambiado, especialmente el río y sus asuntos, y el Hotel Pastor, a la vista está, hoy es el Colegio de la Sagrada Familia. Pero tampoco se parece el paisanaje, también hemos cambiado los ciudadanos y, posiblemente, sea éste el gran tema de nuestra tertulia recurrente. Porque ese cambio es el que nos permite y tal vez exige, un diálogo sereno. No obstante, para establecer un hilo conductor del ayer con el presente. Qué son 100 años desde aquel suceso, o 35 de nuestra reciente democracia, si lo comparamos con aquellos tiempos, más de 800 años, en que el Maestre de Santiago, en el nombre de su Orden, aceptó el regalo de este magnífico valle al que hoy llamamos Aranjuez, excelente regalo que les dio el monarca castellano, Alfonso VIII[1], en 1171 según comenta Álvarez de Quindós y ratifica Cándido López y Malta[2] o, según otras fuentes[3], la donación pudo producirse en 1139, por Alfonso VII. En todo caso son donaciones que se hacen las Órdenes Religiosas por los servicios prestados o por prestar guerreando, hasta que, en llegado el momento, Isabel la Católica propusiera a su esposo, el rey Don Fernando, como gran Maestre de Santiago[4].

El Castillo de Aurelia (Oreja) desde La Veguilla (fotografía CFB)

El Castillo de Aurelia (Oreja) desde La Veguilla (fotografía CFB)

«La inanición va minando, poco a poco, las generaciones de labriegos. Como con una hoz, son segadas las vidas por la tuberculosis. En las míseras casillas de los pueblos donde estos hombres viven, no hay lumbre ni pan; los hijos de estos hombres no tienen escuelas donde aprender los rudimentos de la instrucción. Al igual que en el siglo XVII, cuando los moriscos fueron expulsados de España, estos labriegos, con sus mujeres, con sus niños, pálidos, extenuados, cubiertos de andrajos, peregrinan en bandadas por los caminos en busca del lejano mar: el lejano mar por el que han de caminar a morir lejos de esta tierra por la que penaron». Así se expresaba José Martínez Ruiz, «Azorín», en la glorieta de la fuente del Niño de la Espina —el Espinario o las Arpías—, del Jardín de la Isla, en Aranjuez, en la tarde del 23 de noviembre de 1913, con el discurso que pronunció en agradecimiento al homenaje que un nutrido grupo de intelectuales le ofrecieron en la llamada Fiesta de Aranjuez. Hoy, si estuviera entre nosotros, ¡no lo dudo!, hablaría de alambradas y de pateras.

No es solo la literatura la que puede o no asomarse a la modernidad, lo es también el sufrimiento de los hombres. Y es aquí donde quiero yo encontrar el nexo entre la fiesta de ayer en homenaje a Azorín y la conmemoración del centenario de aquella efemérides. En un hermoso libro que lleva por título el Dolor, Marguerite Duras lanzaba la siguiente acusación al finalizar la segunda Guerra Mundial: «El tres de abril De Gaulle dijo esta frase criminal: “Los días del llanto pertenecen al pasado. Los días de la gloria han vuelto”. […] De Gaulle no habla de los campos de concentración, es extraordinario ver hasta qué punto no habla de ellos, hasta que punto muestra una clarísima aversión a integrar el dolor del pueblo en la victoria, y todo por temor a desvalorizar su propio papel. […] De Gaulle ha decretado luto nacional por la muerte Roosevelt. Hay que tratar a América con tiento. Francia llevará luto por Roosevelt. El luto por el pueblo no se lleva»[5]

En 1913, cuando Azorín recibe el Homenaje en Aranjuez, nuestra ciudad era y funcionaba como un pueblo manchego, tenía aproximadamente 10.000 habitantes. España era un país atrasado y convulso. La miseria en sus pueblos no tiene límites, hasta hace menos de cincuenta años en la mayoría de las casas de Aranjuez no había agua corriente. En las bellísimas corralas del «casco antiguo» había que compartir los retretes, habitualmente uno para todos los vecinos. Tal vez por cosas así, uno de los más renombrados logros de la democracia en los pueblos de Castilla La Mancha fue la instalación de alcantarillado y la puesta en las casas de agua corriente y retretes.

Sí, es cierto, el sufrimiento humano tiene tratamientos muy diversos en política y en economía y, lamentablemente, también en filosofía y estética e incluso los historiadores no suelen detenerse mucho en este tipo de consideraciones. Solo quiero dejar un apunte sobre la cuestión: hace cien años las gentes sufrían en Aranjuez y en España y, por supuesto, en el mundo y ahora también sufren o sufrimos. Es verdad que no hay guerra en Europa, ni en España, ¡claro está!. Pero es tan extenso el olor a la pólvora y el tufo a la muerte que barre el mundo, que apenas si se nota que han pasado 100 años de aquel día en el que Azorín decía en el jardín de la Isla: «¿Dónde está España? ¿Dónde está la fortaleza de España? Los países no son fuertes ni por sus ejércitos ni por sus acorazados. No sirven de nada ejércitos y acorazados cuando millares y millares de campesinos perecen en la miseria y la inanición. La fortaleza es una resultante del bienestar y de la justicia sociales».[6]

Como diría Adela Cortina, hay que ganar músculo ético, he ahí un necesario supuesto, hoy como ayer, para superar todas las crisis creadas por el hombre contra el hombre.

El Rana Verde, visto desde el jardín de la Isla (fotografía de CFB)

El Rana Verde, visto desde el jardín de la Isla (fotografía de CFB)

[1] Álvarez de Quindós.- Descripción histórica del Bosque y Casa de Aranjuez. Primera parte, Cap. IX, pág. (55)

[2] Cándido López y Malta.- Historia descriptiva de Aranjuez. (Capítulo VIII pg. 45). Doce Calles / Aranjuez, 1988

[3] Teodoro L Díez Carnero. Aranjuez. Un museo en la calle. Introducción (pág. 12). Ediciones Marañón / Aranjuez, 2011

[4] Álvarez de Quindós.- Descripción histórica del Bosque y Casa de Aranjuez. Segunda parte, Cap. I, pág. (74)

[5] Marguerite Duras. El dolor. Plaza y Janes, Barcelona, 1985, pp. 41-43 (Cita de Antonio Madrid en el artículo titulado La cultura contemporánea del sufrimiento, publicado en la revista El Vuelo de Ícaro [nº 2-3, 2002]

[6] Francisco José Martín.- Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín.- Discurso de Azorín. Biblioteca Nueva / Madrid, 2005

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Literatura y modernidad

  1. Pedro Santiago

    Buen trabajo Cecilio Bien por el músculo ético, ese es el camino que se ha abandonado durante estos años de gloria y que cuanto antes recuperemos mas seguros produciremos el avance. Por cierto Cecilio, en 1913 Aranjuez era numéricamente la segunda ciudad de la región, detrás de la capital y empatada con Alcalá de Henares. Saludos

  2. cecibustos

    Pedro Santiago:
    Querido amigo: en 1913 Aranjuez era la ciudad más poblada de Madrid, después de Madrid capital. Y también lo era en 1960. Es en 1965, según mis datos, cuando Alcalá de Henares con 30.776 y Getafe con 28.975, superan los 28.626 habitantes de Aranjuez. Luego se irán disparando otros municipios hasta lo que hemos conocido después. También el territorio, Aranjuez con cerca de 200 km2 es el segundo municipio en extensión de la Comunidad de Madrid. Para hacernos una idea de lo que suponen estas cifras, pensemos que Madrid, el municipio, está en el entorno de los 600 km2. Si hay algún error, ello es debido a que estos datos no los reviso desde el año 2000.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo,
    Cecilio

  3. Tomás Ruiz

    El haber pertenecido a la Comisión del Centenario de Azorín, ha sido una de las mejores cosas que me han sucedido en mi vida. Se que esto es una frase esteriotipada (lo siento, no doy para más), pero sirve para exteriorizar mi sentimiento.
    Lo que no quiero exteriorizar y quiero guardar egoistamente, es el enriqueciento personal que me ha supuesto trabajar durante casi un año y medio, con un grupo de personas sencillas, que destilan humanidad y bondad.
    Sabes amigo Cecilio que no tengo alma de poeta (un poco de marinera, si) y que no se leer poesía, es por ello que echando mano de Machado (en este caso Manuel) y su poema “Andalucía”, solo se me ocurre decir:
    ….Y la Espiral.
    Un abrazo.

    • cecibustos

      Tomás, amigo mío, en la introducción que Malcolm Lowry hizo para Bajo el volcán, como defensa y justificación de su excepcional novela —en algún momento la considera como un poema—, dice: «los poemas requieren ser leídos varias veces antes que su sentido se revele —antes que explote el espíritu—» Claro que lees poesía y por supuesto patentizas tu buen gusto citando a Manuel Machado, poeta profundo y sabio como su hermano, aunque, tal vez, más vital y menos triste. También para mí ha sido una fiesta, profundamente humana e imborrable, la participación en ese «grupo» de buenos amigos que trabajó en la conmemoración del Centenario de la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín. ¡Todo un honor, sí!.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Cecilio

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