En el bosque 3

Cecilio Fernández Bustos      

El ocio es el padre de todos los vicios y el premio a todas las virtudes.

Franz Kafka

     

Alborada 3

32)    Tú, que ya has madurado, tal vez recuerdes algunas de las cosas que sucedieron en los años sesenta del siglo pasado. Acaso estarás de acuerdo conmigo: de aquellos tiempos, sublimes y modernos, emergen intensas nostalgias.

33)    Aún andan sueltos los gallinazos que se comieron al patriarca del otoño de García Márquez. Sus afilados picos siguen distribuyendo por el mundo el pavor y el olor de la muerte.

34)    Para poder gritar hay que ser libres. Sí, hay que gritar por la responsabilidad y la libertad y los derechos. Cuando eran pequeños les dije a mis hijos: «Aprender a respetar y a ser libres y responsables, lo demás se os dará por añadidura».

35)    ¿Pero es posible lo que se cuenta? Sí, es cierto, todavía se sigue comerciando con los seres humanos y con el agua y con los derechos. Dicen que esto o algo parecido lo dijo García Márquez: «Si la mierda cotizara en los mercados de futuros los pobres nacerían sin culo».

36)    ¿Qué me van a empobrecer?, ¡no pueden!, yo soy pobre.

37)    La cultura, como las religiones y la política, está llenas de grandes y pequeños cismas —un barquito, un capitan—. ¡Qué pena, con la importancia que le damos!

38)    No obstante, si lo consideran necesario acabaron creando fábricas para producir almas.

39)    No es una cuestión de inferioridad, el lagarto que devora al hombres es un hombre disfrazado de lagarto.

40)    El hombre y su barbarie se asoman a la noche y se confunden en su negrura.

41)    ¡Cuánto saber, cuánta pasión, cuánto arte permanece oculto! Abrir ya las compuertas: ¡hágase la luz!

42)    La carne, sosegada, a la caída de la tarde, percibe levísimas torturas.

43)    El sabor a jazmines de tu boca mantiene la vigilia del recuerdo.

44)    Aún esperas a una abeja voraz que te fecunde.

45)    Los ríos son de todos, tuyos y míos y también de aquel, de aquellos. No se pueden inmolar al servicio de unos pocos. Los ríos deben correr en libertad por sus cauces y regar sus cuencas. Los ríos no son objetos de inventario. Si los ríos se secan, ¡ay!, si los ríos se secan se acabó la vida, también la tuya.

46)    El hombre es esa máquina que debe el tiempo al tiempo y que acaba siendo engullido por éste.

47)    De nuevo nos encontramos ante un enigma: compenetrarse con la vida y seguir vivo.

También fecundan los abejorros (fotografía CFB)

También fecundan los abejorros (fotografía CFB)

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