Primavera en Aranjuez

Cecilio Fernández Bustos

 

                  Para Mari Carmen y Manolo

 

Al inclinarme sobre la balaustrada, yo sentí que el hálito de la Primavera me subía al rostro.
Ramón del Valle-Inclán

No, no me olvidé de la primavera. Razones no siempre controlables me tienen un poco apartado de la calle y de la contemplación. Aún no di una vuelta buscando espárragos trigueros (Asparagus acutifolius) y a estas fechas no creo que me acerque a buscar criadillas de tierra (Terfecia Arenaria) que, cada día menos, aún tenemos en nuestro entorno. El año pasado no se me dio mal y hubo años, en el pasado, en los que llegué a recolectar alguna pieza excepcional por su tamaño y su profundo aroma a tierra húmeda. Y es que el olor a tierra húmeda, que tantas veces he gozado después de una tormenta ligera, de esas que solo nos donan un leve chaparrón, las que mojan pero no empapan. Otras plantas y yerbas nos visitan con la primavera: berbajas (Scorzonera hispanica) dientes de león (Taraxacum officinale), espinacas (Spinacia oleracea), collejas (Silene vulgaris) y no nos olvidemos del pan y quesillo, las flores de la Acacia. Son estas pequeñas cosas, vínculos con la naturaleza, las que te ayudan a comprender aspectos fundamentales del significado de la vida.

Fuente de Ceres. Jardín del Parterre. Aranjuez (fotografía CFB)

Fuente de Ceres. Jardín del Parterre. Aranjuez (fotografía CFB)

         Dicen que el otoño y el invierno son estaciones tristes y nostálgicas. La primavera no es triste, pero nostálgica sí que es. Hablar a los niños de hoy del pan y quesillo carece de significado, pero en mi infancia nos adelantamos a los cocineros de moda hoy y comíamos esas flores a puñados. Seguramente era por hambre, pero, ¡no lo duden!, estaban exquisitas y como había muchas no entrabamos en competencia ni con las abejas ni con los pájaros.

         Si bien la búsqueda de espárragos era uno de los mayores gozos de la primavera, la contemplación de las rosas no dejaba de ser uno de los placeres más exquisitos, «yo así lo siento», que pueden gozar los humanos. Cuando era muy joven vivía en Madrid, cerca del Parque del Oeste, como trabajaba en la calle de Cadarso, algunas tardes me acercaba a contemplar las floraciones de la Rosaleda que me acogían, apasionadas siempre, con sus aromas y colores. También recuerdo los abanicos de rosas rojas que en el entorno de la fuente de Ceres había en el jardín del Parterre, en Aranjuez.

Fotografía capturada hoy en el jardín de la Reina. Aranjuez (fotografía CFB)

Fotografía capturada hoy en el jardín de la Reina. Aranjuez (fotografía CFB)

         Hoy ya entrados de lleno en esta estación, han pasado casi dos meses desde su llegada, regreso a sus pasiones y me dejo tentar por sus placeres. Hace solo unos pocos días hemos sabido de la concesión del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana a María Victoria Atencia. De otra parte persisten las atrocidades que se están cometiendo a más de doscientas niñas en Nigeria. Terminamos esta entrada con un poema de la poeta premiada y una llamada a la superación de toda forma de esclavitud porque pensamos que: ¡ya está bien de tanto horror, ciudadanos del mundo!

Rosas capturadas hoy en el jardín de la Reina (fotografía de CFB)

Rosas capturadas hoy en el jardín de la Reina (fotografía de CFB)

EPITAFIO PARA UNA MUCHACHA
María Victoria Atencia García

Porque te fue negado el tiempo de la dicha
tu corazón descansa tan ajeno a las rosas.
Tu sangre y carne fueron tu vestido más rico
y la tierra no supo lo firme de tu paso.

Aquí empieza tu siembra y acaba juntamente
—tal se entierra a un vencido al final del combate—,
donde el agua en noviembre calará tu ternura
y el ladrido de un perro tenga voz de presagio.

Quieta tu vida toda al tacto de la muerte,
que a las semillas puede y cercena los brotes,
te quedaste en capullo sin abrir, y ya nunca
sabrás el estallido floral de primavera.

 

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8 comentarios

Archivado bajo Las cuatro estaciones

8 Respuestas a “Primavera en Aranjuez

  1. Lola

    Querido Cecilio:
    Tus recuerdos, el pan y quesillo, la recogida del espárrago triguero y las criadillas de tierra, ya será el próximo año, pero ahí están en tu paso y caminar, en tu memoria, tus recuerdos. Yo también recuerdo esos paseos a la búsqueda de esparragueras, siendo pequeña, a tu vera, con el abuelo Bautista, siendo ya grande, con mis niñas también sorprendidas y ansiosas por esa búsqueda, las del espárrago y “la cotufa”.
    Te gusta la contemplación de la floración de la rosa, lo hiciste cerca del Parque del Oeste y en tantos lugares… ¿y las rosas de Juan XXIII?… ¿Te acuerdas de aquellas rosas?… Eran hermosas, gloriosas, de tantos colores, con aquel aroma. Yo también recuerdo aquellas únicas y diferentes rosas y forman parte de mi memoria, de mi infancia y todavía hoy cuando paseo, igual que tú, quedo sorprendida ante la rosa, la que crece en los pequeños jardines de urbanizaciones, la que te acompaña por los bulevares, la que se ofrece a la venta en las floristerías, la arbustiva, la floribunda, la grandiflora, la trepadora, la rastrera, las pequeñas de pitiminí, las color salmón, amarillo, la clásica, la roja, la transparente y blancas la del jardín del Parterre, junto a la serena Ceres, la Diosa de la germinación, la Diosa que representa la primavera…
    ¡Qué bonita tu entrada sobre la primavera!, me ha recordado aquellas rosas, las que tú sabes, tantas y tantas. Claro que, yo era aún muy pequeña y todo me parecía grande.
    Bienvenida la primavera, alegre, viva y nostálgica. Precioso el poema de la poeta María Victoria Atencia y ¡ya está bien de tanto horror, ciudadanos del mundo!
    Para ti mi humilde comentario, un beso,
    Lola

    • cecibustos

      Querida mía:
      Son muchas las veces que me has oído citar, porque muchas veces lo cito, a Emilio Lledó. Dice el filosofo en un hermoso y breve libro titulado “El silencio de la escritura” que la «Experiencia no es […] la pasiva aceptación de una realidad exterior, sino una “elaboración”». Y también dice, en este mismo libro que «Todo aquello que no ha sido interpretado, “dialogado”, se instala en el espacio de la no-verdad». Así, pues, (sigo citando a Lledó) «El verdadero contexto de la escritura es, efectivamente, el lector». Luego si alguien lee lo que escribo, en este caso tú, no solo me siento gratificado, sino que, algo más importante, me siento justificado.
      Muchas gracias y un beso desde el presente y desde la memoria.
      Cecilio

  2. Maricarmen

    Este año la primavera ha sido madrugadora. Por falta de tiempo, no hemos podido buscar muchos espárragos, pero sabíamos que estaban ahí; también los espinos con sus sencillas flores blancas y su maravilloso perfume, y yo he vuelto a ver al tío Pepe cruzando la calle Infantas con un ramo de flores, ¿te acuerdas? En esta época, en casa de la abuela siempre había un ramo de flores de espino. Pero los ramos más bonitos que yo recuerdo, son los que tenía tu padre en su estudio para pintar sus cuadros; rosas, minutisas, peonias, perritos, celindas…….en aquel estudio de tu padre, que para mi era un lugar mágico, de alguna manera se fue formando mi sensibilidad y mi amor a la belleza de las cosas sencillas que nos rodean.
    Gracias Cecilio, gracias siempre. Porque con tu poesía nos llevas a los rincones más íntimos de nuestros recuerdos, que son los de la infancia. Aquella infancia nuestra en blanco y negro, pero no por eso deja de ser una etapa maravillosa de nuestra vida y de la que hemos partido para llegar dónde estamos, y porque las cosas hechas con el corazón, llegan al corazón. Un beso. MariCarmen.

    • cecibustos

      Maricarmen, ¡he ahí la chispa!, el toque elemental que conmueve. Aquella chispa elemental que se anticipa a la pregunta y se instala en eso que hemos dado en llamar emoción o conmoción, ese pequeño toque en la conciencia que apaga el despertar, pues la vida ha ido depositando todos los pequeños sueños, los del dormido y los del que vigila, en un rincón del alma, como dice la canción. Pero los sueños, como diría María Zambrano, porque tienen un despertar no pasan desapercibidos nunca. Sí, seguiremos , soñando porque como insiste la filósofa malagueña, «Soñar es ya despertar».
      Muchas gracias por un comentario tan cercano.
      Un beso,
      Cecilio

  3. Loli

    Cecilio:

    La primavera puede ser muy alegre en cualquier sitio, preciosa y vitalista. En Aranjuez suele ser muy hermosa si el río trae agua. Y no digamos si llueven breves chaparrones sobre la tierra reseca, puede comerse el olor. Pero ésta es triste, allí en Nigeria el problema de esas pobres niñas, ¿no se puede hacer nada? ¡Gritar!

    Un beso,
    Loli

    • cecibustos

      Loli:
      Agraciados nosotros y tantas primaveras. ¡No lo dudes, se unirán nuestros gritos!
      Gracias por tu comentario.
      Un beso,
      Cecilio

  4. miguelfara45

    Hola Cecilio.Hace mucho tiempo que leo tus entradas en este espacio y hasta ahora no me había decidido decirte lo mucho que nos gusta.He leído tus palabras sobre la primavera y me han parecido maravillosas.Ante todo te digo que siempre se lo leo a tu prima Pilarin y la haces de volver a aquellos tiempos que recuerda con tanta nostalgia,siempre acaba llorando recordando como lo pasabais con todos vuestros padres ya desaparecidos.Pero hoy cuando le he leído las palabras de Maricarmen recordando al tio Pepe y a tu padre ha sido para ella un golpe de nostalgia increíble.Ahora se tira una hora recordando aquellas aventuras que pasabais con la tia Paca cuando os llevaba al jardín o a coger judías.
    A los que sentimos verdadera pasión por nuestro pueblo sentimos verdadera envidia de como viviais aquellos tiempos y que tanto nos gustaría haberlo vivido.Pero en fin nos quedaremos con lo que tenemos ahora que no es poco.Gracias por enseñarnos lo que era Aranjuez y nuestra familia.Un abrazo y hasta la pròxima

    • cecibustos

      Miguel:
      Es para mí una gran alegría tenerte por lector y saber que se lo lees a Pilarín. Y me alegra saber que os gusta y que os emociona, sobre todo a Pilarín. No me gusta que la emoción provoque lágrimas, la nostalgia es un testimonio evidente de que hemos vivido y que el tiempo, superponiendo meses sobre meses y años sobre años, nos permite contemplar la maravilla de estar vivos y recordar lo vivido. Pero sí, me gusta saber que estáis ahí y que leéis lo que escribo. Seguro que le gustará a Pilarín una entrada con animales de granja y una pequeña perrita llamada ¿Paloma?.
      Muchas gracias, Miguel, por un comentario tan cercano a la existencia y a los pájaros que tanto amó nuestro querido Pepe.
      Un abrazo,
      Cecilio

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