En el centenario del nacimiento de Octavio Paz

Cecilio Fernández Bustos

 

El texto es un cuerpo erizado de puntos de sutura que impiden la hemorragia, el texto es un mapa de las constelaciones de otro firmamento. La semilla, la sangre, es el cielo del que hablo con la experiencia, que todos tenemos, de “lo otro”.
José María Parreño

 

Hoy, 31 de marzo de 2014, se cumplen 100 años del nacimiento de Octavio Paz en Ciudad de México —donde moriría un 19 de abril tras haber vivido 84 años— Una vida plena de actividad intelectual en la que cultivó con gran éxito la poesía y el ensayo, aventurándose en la antropología y la política. Fue un conferenciante excepcional, ejerció de diplomático y es considerado como uno de los escritores más dotados de su generación. Leer los poemas y los ensayos de Octavio Paz es uno de los más sugestivos placeres que puede ofrecernos la cultura a los castellanos parlantes.

         A lo largo de su vida obtuvo numerosos premios entre los que destacan el Premio Cervantes (1981) y el Premio Nobel de Literatura (1990). Solo enumerar los premios recibidos en su larga vida de artista y hombre de mundo nos llevaría el espacio de varias entradas. De otra parte, nuestro poeta centenario es tan conocido que huelga todo esfuerzo biográfico. Si nos interesa, una rendición de cuentas por su trabajo creativo, especialmente, en mi caso, con dos de sus libros Libertad bajo palabra y El arco y la lira, donde me descubrió el misterio y la magia enigmática de la voz poética. El primero es un libro de poemas, un poemario singular, único y jugoso como la fruta de los sueños; el segundo es aquel libro donde el poeta nos dice con límpida y brillante voz qué es la poesía.

         La voz de Octavio Paz es única y necesaria. Y creo que la mejor forma de celebrar su centenario es la lectura de uno de sus poemas más enigmático y controvertidos y, también, más necesario en el devenir de la literatura. Publicado en 1957, Piedra de sol, «Puede afirmarse que una parte sustancia de la nueva vanguardia literaria en América latina y en España —y no sólo en el campo de la poesía, sino en el de la novela y el ensayo; y no sólo en castellano, sino también, como mínimo, en catalán y en portugués— solo resulta cabalmente explicable a partir de la existencia previa de Piedra de sol »…

         Participar en este pequeño homenaje con la lectura de Piedra de sol, uno de los poemas más enigmático y sublime de la producción del poeta mexicano.

Octavio Paz (fotografía bajada de Google)

Octavio Paz (fotografía bajada de Google)

 

PIEDRA DE SOL

La treizième revient… c’est encor la première;
Et c’est toujours la seule –ou c’est le Seúl moment;
Catr es-tu reine, ô toi, la première ou dernière?
Es-tu roi, toi le Seúl ou le dernier amant?
Gérard de Nerval, “Arthémis”

 

un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrada por un ágata,
piernas de luz, vientres de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosques de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color de durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina,
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos los veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo con el instante, caigo a fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,
busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tenzontle:
la hora maduraba sus racimos
y al abrirse salían las muchachas
de su entraña rosada y se esparcían
por los patios de piedra del colegio,
alta como el otoño caminaba
envuelta por la luz bajo la arcada
y el espacio al ceñirla la vestía
de una piel más dorada y transparente,

tigre color de luz, pardo venado
por los alrededores de la noche,
entrevista muchacha reclinada
en los balcones verdes de la lluvia,
adolescente rostro innumerable,
he olvidado tu nombre, Melusina,
Laura, Isabel, Perséfona, María,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,

escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos
y guardiana del valle de los muertos,
liana que cuelga del cantil del vértigo,
enredadera, planta venenosa,
flor de resurrección, uva de vida,
señora de la flauta y del relámpago,
terraza de jazmín, sal en la herida,
ramo de rosas para el fusilado,
nieve en agosto, luna del patíbulo,
escritura del mar sobre el basalto,
escritura del viento en el desierto,
testamento del sol, granada, espiga,

rostro de llamas, rostro devorado,
adolescente rostro perseguido
años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro,
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre,
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos,

no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,
sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, los sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,

mientras […]
…………………………………………………………

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:

México, 1957

 

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3 comentarios

Archivado bajo Poesía

3 Respuestas a “En el centenario del nacimiento de Octavio Paz

  1. Loli

    Cecilio.
    No me ha extrañado ver esta entrada dedicada a Octavio Paz .entre tantos escritores y pintores, que se asoman a tu blog, no podía faltar el poeta mexicano. Sé que te gusta su obra, y que es uno de tus poetas favoritos.
    Sí, Octavio Paz sembraba genialidad.
    Un besito.
    Loli.

    • cecibustos

      Loli:
      Sí, tú bien lo sabes, Octavio Paz es un gran poeta por el que siento una devoción especial. No solo amo su poesía, soy deudor también de su modo de entender lo poético. Un gran creador y un hombre que no dudó en entender el mundo y lo humano.
      Muchas gracias, Loli, por tu comentario.
      Un beso,
      Cecilio

  2. Trini

    Octavio y nosotros:)

    Saludos

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