En la muerte de Félix Grande

Cecilio Fernández Bustos

 

…si algún día ese olvido nos emborrona la memoria, que se nos seque la lengua, que las palabras huyan de nosotros, que todos los maestros de la conciencia de la historia de la literatura se nos vuelvan de espaldas y se alejen llorando de vergüenza.[1]
Félix Grande

 

Sí, ¡parece mentira!, pero es cierto, aquel TORREON de sombra firme, Félix Grande, ha muerto. Conocí a Felix y empecé la lectura de su poesía en los años sesenta del siglo pasado. Lo conocí cuando ambos éramos muy jóvenes, apenas treinta años y muchas ganas de vivir. Si se terciaba tomábamos una copa de vino con José Hierro o Luis Rosales. Él anduvo siempre cuerpo a cuerpo con la poesía y con la guitarra. Aquellos fueron tiempos de obligada juventud, el mundo aún era muy joven y nosotros acabábamos de nacer. Nuestras vidas eran ríos que discurrían por la geografía de la tierra y empapaban de vida  todo lo que tocaban. Eran tiempos tan nuevos que un escritor colombiano, Gabriel García Márquez, nos llevó cogidos de su mano a conocer el hielo. Y otro, argentino, nos enseñó a jugar a la rayuela. Por aquellos tiempos, Max Aub, vino a reconocer lo que quedaba de España y, como no le gustó lo que vio, cogió los bártulos y se volvió a marchar. Eran aquellos tiempos en los que aún caminaban por la tierra Pablo Neruda y Pedro Altares; José María González Ruiz y Enrique Tierno Galván; José Luis Sampedro y José Saramago; Enrique Valdelvira y Manuel Millares; Enrique Morente y John Lennon y también, tú lo recuerdas, nuestro querido Félix Grande. Eran tiempos emocionantes en los que andábamos ocupados en quitarles las legañas a los ventanales oscuros del odio y las miserias.

Félix Grande, firma libros en el Aula de Poesía José Luis Sampedro de Aranjuez (fotografía de CFB, 6 de octubre de 2006)

Félix Grande, firma libros en el Aula de Poesía José Luis Sampedro de Aranjuez (fotografía de CFB, 6 de octubre de 2006)

         Félix Grande fue, como él decía de Ernesto Sabato, un creador de conciencia. Su poética y su narrativa están marcadas por esa impronta del humanismo social, aquel que nos cobija frente a todo usurpador de lo individual y de lo colectivo: el amor, la libertad, la justicia, la salud, la educación. Desde su primer balbuceo, cuando apacentaba las ovejas con su abuelo —el abuelo Palancas—, nuestro poeta fallecido, descubrió su voz de ángel portador, ¡de la espada no, de la luz! y supo entibiarnos en los fríos más lóbregos del invierno. Tal vez sea por esto que nos ha dejado en invierno.

Las piedras_Félix Grande

         Se cumple este año el 30 aniversario de la creación de la Universidad Popular de Aranjuez, como todo lo creado tiene su fecha de nacimiento, origen de todos los sucesos particulares que han de ir labrando la memoria de su existencia. Tuve el gran honor de invitar Félix a venir en tres ocasiones aquí, a este Aranjuez reconquistado para la palabra poética. La primera vez que nos leyó sus versos y nos abrió su corazón de hombre y de poeta, fue en los actos de inauguración de la Universidad Popular, en noviembre de 1984. Volvió a estar con nosotros en los actos que la Universidad Popular organizó en conmemoración del 50 aniversario de la muerte de Federico García Lorca, en 1986. Y por último, vino a leernos sus versos y hablarnos del flamenco, ¡su otro gran amor!, en la primera sesión de la segunda etapa del Aula de Poesía José Luis Sampedro, aquello sucedió en octubre de 2006.

         El poeta se durmió para siempre, pero no habrá final para su voz que nos quedó impresa y grabada para que pueda seguir emocionándonos.

 

Invitación del Aula de Poesía José Luis Sampedro, 10 de octubre de 2006

Invitación del Aula de Poesía José Luis Sampedro, 10 de octubre de 2006


[1] Félix Grande. El escritor y su conducta. (en la muerte de Ernesto Sabato) El País, 1 de mayo de 2011

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2 comentarios

Archivado bajo Aranjuez existe porque existe el mundo

2 Respuestas a “En la muerte de Félix Grande

  1. Loli

    Cecilio, se terminó el “Aula de Poesía José Luis Sampedro” y hace unos días se fue el poeta Félix Grande, ¡lo siento!, pero siempre nos quedaran sus poemas y los de todos los poetas que acudieron al Aula. Como dices en uno de tus ramilletes: “Pensamiento y palabra, ¡qué dos herramientas para vivir!
    Un beso,
    Loli

    • cecibustos

      Loli:
      Así es, la muerte nos separa pero no nos excluye. Quienes han dejado una obra de arte a nuestro alcance permanecerán a nuestro lado siempre que los recordemos, oigamos una sinfonía, leamos un poema, contemplemos un cuadro. Detrás de toda obra de arte hay un creador y nosotros preguntaremos siempre: «¿Cuyas son esas voces / que hablan mi nombre con lejanas sílabas / y caminan por la espalda del tiempo»…
      Gracias, Loli.
      Un beso,
      Cecilio

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