Las calles de Aranjuez 6. Calle de los Borrachos (calle de la Gobernación)

Cecilio Fernández Bustos

 

                               Para Benedicto Ramírez     

 

Mira, Platero, cómo ha puesto el río entre las minas, el mal corazón y el padrastreo.

Juan Ramón Jiménez (De Platero y yo, 1914)

 

 

 

      A uno de mis mejores amigos le gusta mucho acudir al billar, a mi primo también le tienta y yo, aunque no es asunto que me apasione, como soy más pequeño, me dejo llevar y en ocasiones tengo la oportunidad de ver alguna carambola brillante. Son varios los que juegan bien pero hay uno que sobresale y marca distancias. Los billares están en la calle de los Borrachos, cerca del Gran Teatro. Sí, en Aranjuez hay una calle que protagoniza con suficiencia esa singularidad que yo llamo de lo nominal ambiguo. En el callejero se llama calle de la Gobernación, pero los ciudadanos de Aranjuez, especialmente los más añejos, la hemos conocido siempre como la calle de los Borrachos.

         La calle de los Borrachos o de la Gobernación para correos, es una calle pequeña, quiero decir corta, que tiene su origen en los pares de la calle de las Infantas y que corre de norte a sur atravesando la calle del Real y termina su efímero recorrido en la calle de San Antonio, frente a la fachada del teatro, todo apariencia, Real Coliseo Carlos III. Como pueden comprobar, cuando quieran, quienes no la conozcan, se trata de una calle breve en longitud, unos 200 metros, pero, ¡que les contaría yo!, una de las calles con más enjundia y vida ciudadana pegada a sus paredes, a sus esquinas, y a su asfalto.

Fachada de la calle de los Borracos desde el jardín de Isabel II (fotografía CFB)

Fachada de la calle de los Borrachos desde el jardín de Isabel II (fotografía CFB)

         Las campanas de iglesia de San Antonio — ¡Las campanitas!, como les decía a mis hijos la señora Pepa— tocaban a misa del alba. Aquellos eran tiempos de limpiabotas, remolachas caídas de los vehículos que las transportaban a la Azucarera y pan de estraperlo en la esquina del Submarino. Cuanta gente ha envejecido en estos últimos años, amigo Bene. Incluso los hay que han muerto, como nuestros querido Paco López y Ángel Ortiz. Con uno de los que han muerto, Ortiz, cambie algunas impresiones sobre la calle de los Borrachos. Su familia había regentado los billares durante largos años y uno de sus hermanos, Pedro, posiblemente fuera el mejor jugador de billar de Aranjuez. Yo recuerdo cuando, siendo aún un niño que apenas podía sostener el taco, veía algunas partidas en las que Pedro Ortiz ganaba siempre. Pero la calle de los Borrachos, aquella en la que tú jugabas, amigo mío, ha ido cambiando; igual que las hojas de los árboles, han volado con los vientos del tiempo, también han sucumbido algunas de las construcciones y las que no, han cambiado de color y de función y alguna, frente al jardín de Isabel II, ofrecen un aspecto deplorable. Excepto la Casa de Atarfe (en cuya fachada a la calle de los Borrachos estaba la entrada a Radio Aranjuez [Emisora nº 40 de la Cadena Azul de Radiodifusión del Frente de Juventudes]. En ese mismo espacio conocí yo, que fisgaba por las ventanas, un gimnasio del que recuerdo espalderas y pequeñas máquinas para remar y, antes de aquello, lugar con un ring de boxeo donde algunos niños, ocasionalmente, nos dimos de bofetadas un día de festejos. Local que permanece ahí aceptando con los cambios de su uso, el avanzar perenne de la vida.

Calle de los Borracos desde la calle de san Antonio (fotografía CFB)

Calle de los Borrachos desde la calle de san Antonio (fotografía CFB)

         Con Ángel intenté descifrar el porqué de una calle, que se llama formalmente de la Gobernación, es conocida popularmente cómo la calle de los Borrachos. No tengo ninguna duda de que es ésta y no otra la primera pregunta que nos hacemos todos. La respuesta que me dio Ángel, aunque él no parecía convencido del todo, a mí, sin embargo, me pareció muy apropiada, la voy a dar por válida. Él me contó que a la entrada de la calle desde San Antonio, había un mingitorio y que era ahí donde terminaban todos los borrachos de Aranjuez, con su cogorza ocasional, para aliviarse por todos los caños de sus sufridos cuerpos antes de retirar se a sus casas. De esta circunstancia, que yo no recuerdo haber conocido, me dijo él, podría haberse seguido esa nueva denominación de la calle. De otra parte, Mingo Salamanca, en su blog Estampas de Aranjuez[1], da esta explicación:

 

« Así era como se denominaba (y aún muchos denominan) a la calle de la Gobernación. Hasta hace no muchos años, esta calle tenía una iluminación más bien escasa, lo que era aprovechado por la gente ebria (y los no tanto) para aliviar sus estómagos  y vejigas.

            También era muy común que los usuarios del Teatro salieran a esta calle a orinar, ya que el local no disponía de W.C. En cierta ocasión se colocaron unos urinarios de chapa en la calle con el fin de evitar que la gente orinara en cualquier sitio, pero con el tiempo, los orines pudrieron la chapa y el olor que había en el lugar era insoportable, por lo que al final fueron retirados de nuevo.

            Con el arreglo de la calle y mejora de la iluminación, parece que el problema se ha erradicado totalmente de la zona».

         Recuerdo los carrillos que en la zona se instalaban, frente al teatro-cine, llamado por entonces Gran Teatro Maestro Guerrero y ahora, restaurado y pendiente de empezar a funcionar, recuperando su nombre original, se le conoce como Real Coliseo de Carlos III. De aquel teatro-cine me viene a mí cierta afición al teatro. Recuerdo haber visto algunas funciones y algún musical que, en aquellos tiempos, antes de la colonización cultural por los Estados Unidos de América, conocíamos como Revistas, si, ¡Revistas!, a aquellos espectáculos donde tanto destacó Celia Gámez. ¡Cuántas veces cambié tebeos y novelas en el carrillo de Antonio!, nuestro querido Antonio González Parrilla, famoso por sus completas colecciones de postales históricas de Aranjuez y por su vida dedicada al turismo y promoción del Real Sitio y Villa, después del carrillo de la calle de los Borrachos, regentando un kiosco en la zona de recepción turística, junto a la glorieta de Santiago Rusiñol, al principio de la calle de las Infantas

         En su nervioso trajinar por las calles de Aranjuez, el narrador, en sus tiempos de adolescente, iba encontrando amigos con los que jugar al peón o a las bolas, incluso a palitroque o, más tarde, algo más crecido, al fútbol. En los aledaños de la calle de los Borrachos vivía José María y también Salva con los que correteaba y en ocasiones chutaban una pelota sobre las hojas que el otoño había depositado en la calle de las Infantas, en el solar del cine de verano. Cecilio hacía de portero y lograba excelentes estiradas que asombraban a sus amigos.

Jardín de Isabell II desde la calle de los Borrachos (fotografía CFB)

Jardín de Isabel II desde la calle de los Borrachos (fotografía CFB)

La calle de los borrachos con su negra barandilla, frontera del jardín de Isabel II, se prestaba a todo tipo de juegos violentos o arriesgados y tenía especial atractivo para los aspirantes a funambulistas. Abundaban las añagazas de los críos mayores y los más nuevos harto hacíamos evitando caer en alguna trampa. No eran pelotillas de papel, eran elementos más sólidos lo que te tiraban al menor descuido o, en el mejor de los casos, te atizaban un correazo, a veces con hebilla. Y, aunque no se lo crean mis lectores, yo he visto emplumar a algún chaval, igual que se emplumaba a los negros en la película “Arde Misisipi”. Los chicos del barrio, tras atacar, sabían escapar atravesando un patio con doble portal, entraban por la calle de los Borrachos y salían por la calle de Stuart sin que tú supieras como se habían desvanecido.      

         En todas las ciudades existen calles y plazas dotadas de una personalidad ambigua. La mejor expresión de esa ambigüedad la encontramos en los nombres. Se trata pues de calles que tienen denominaciones múltiples y lo normal es que tengan un nombre en el callejero y otro en el acervo popular de los habitantes de esa ciudad o barrio de ciudad grande. Suelen ser esas calles que dan sabor y color a los barrios y que no solo existen en las grandes ciudades. Aranjuez, en los años cincuenta, con más de veinte mil habitantes, constituía el núcleo de población más importante de la provincia de Madrid, después de Madrid capital, ¡faltaría más!

Plátanos del jardín de Isabel II (Fotografía CFB)

Plátanos del jardín de Isabel II (Fotografía CFB)

         Situemos mejor esta calle. Su primer tramo, a la derecha, conforma y establece el límite del jardín de Isabel II, peculiar zona real, con lo que es propiamente calle, es decir, ámbito puramente plebeyo o, más exactamente villano —entiéndase siempre villano, como habitante de la villa, no villano de vil y malvado— El jardín de Isabel II constituye una de las pequeñas joyas que engalanan el paisaje urbano de Aranjuez. Surgió en un solar con pretensiones de albergar un importante edificio pero que, como cuenta Teodoro L. Diez Carnero,[2] «…había sido determinado en el Plan Bonavía  para la edificación de las casas del Gobernador y Ministros. Habiéndose construido la Casa de Infantes, quedó la manzana que hoy ocupa el jardín convertida en un solar utilizado por arrieros para el descanso propio y de sus caballerías (algo que acurre en la actualidad con los coches aparcados de forma indiscriminada en las zonas más brillantes de Aranjuez). A comienzos del siglo XIX y dada su cercanía al Palacio Real, desde el cual la vista resultaba indecorosa, se decidió realizar una plantación de árboles para embellecer dicho solar y posteriormente la ejecución del jardín». Pues bien, ese jardín que fue creciendo con el tiempo y llegó a estar rodeado por unos magníficos plátanos de sombra, la mayoría de ellos perdidos hoy —tal vez consecuencia de la N IV que cercenaba Aranjuez hasta 1986— que rimaban con los de la plaza de la Mariblanca (¿los recuerdas?), la iglesia de San Antonio y el jardín del Parterre, dando suma belleza al entorno. Pasada la calle del Real, única que atraviesa a la calle de los Borrachos, nos encontramos con la fachada éste de la Casa de los Infantes y la Casa Atarfe, fachada compartida. Y a la izquierda de la calle, desde Real a San Antonio, nos encontramos hoy una fachada confusa pues los edificios de ayer ya difuntos han sido sustituidos por otros que no tienen ninguna gracia y, en consecuencia, qué te voy a contar amigo Bene, deslucen la perspectiva cuyo punto de fuga es el teatro. Pero tú, como yo, recordamos el olor a fresas del principio de la calle en el mes de mayo y es que, me lo recordabas hace unos días, ahí vivía el Sr. Canene, aquel ribereño que regentaba el kiosco de venta de fresón, fresa y espárragos del Brillante.

Calle de la Gobernación (fotografía CFB)

Calle de la Gobernación (fotografía CFB)


[2]  Teodoro L. Diez Carnero. Aranjuez. Un museo en la calle. Ediciones Marañón / Aranjuez, 2011

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8 comentarios

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8 Respuestas a “Las calles de Aranjuez 6. Calle de los Borrachos (calle de la Gobernación)

  1. Ramón

    Querido primo Cecilio.Te quiero por que tenemos la misma sangre,pero te sigo y te admiro por tu forma de escribir.En este último “Unas palabras dichas”,me has hecho revivir mi lejana infancia, y me he visto haciendo el bachillerato en el colegio “San Fernando”,cuyas ventanas del salón de estudios ,daban a la mencionada Calle de los Borrachos.Mis hermanos y yo, siempre comentamos que has heredado el arte de Bautista, y la cultura de María (su foto de tu último escrito,me emociono):mis queridos TÍOS.Un fuerte abrazo de tu primo Ramón .

    • cecibustos

      Querido Ramón:
      Cuanto me gratifica que te haya gustado esta entrada. Alguna cosa se me quedó en el tintero, entre otras el colegio “San Fernando”. Pero de esta forma, con las señales que los lectores vais haciendo, podré más adelante dar un contenido más completo a los significados de las calles y, sobre todo, a lo que han significado, como tú bien expresas, para las gentes que han vivido en esos espacios y en su tiempo. Citabas a Bautista, pues bien este texto puede aproximarse a un boceto, como los que él hacía, antes de enfrentarse al cuadro.
      Gracias, primo. Un abrazo,
      Cecilio

  2. Bene

    Te sugerí no hace tanto, y solo de pasada, que dedicaras tu atención literaria a una calle para mí entrañable, la Calle de los Borrachos. Y mira por donde te lo tomaste en serio y aquí está esta magnífica semblanza con el añadido de tu dedicatoria que me llena de orgullo.
    Me admira como articulas la historia, con las “historias”, las historias de las gentes y los personajes, protagonistas. al fin y al cabo de lo importante. ¡Qué envidia escribir así, parece tan sencillo!
    Gracias por recuperarme la memoria; por dibujarme las estampas; por revivir a tantos amigos y personas y por hacerme sentir feliz, como siempre lo fui allí.
    Hasta pronto. Bene

    • cecibustos

      Bene:
      Me alegra que te guste. Se me han escapado algunas de las cosas que me contaste sobre tu calle, pero no las he olvidado. Es posible que en un tiempo por llegar, podamos recrearnos en un apunte más amplio. Tú lo has visto, lo que yo escribo no es tanto un trabajo de investigación histórica, cuanto una búsqueda de las emociones, de las huellas del paso de las gentes de mi tiempo por esas calles de Aranjuez.
      Gracias, Bene.
      Un abrazo,
      Cecilio

  3. Querido Cecilio, la calle de los Borrachos tiene un encanto particular y seguro que recobra vida cuando abra por fin sus puertas el Gran Teatro. Además, me gusta que se lo dediques a Bene. Soy muy amigo de su sobrina Leticia, otra apasionada de Aranjuez, de sus monumentos y de su historia, de sus rincones y de sus secretos. Un abrazo fuerte.

    • cecibustos

      Chechu:
      El comentario de un escritor tan cercano a la historia y la esencia de las cosas, tan poético y humano y que como comentaba a uno de tus cuentos vas “de lo esencial a lo mágico, nombrando y como Octavio Paz poniéndoles nombres a las cosas”, ahí te dejo abierta la puerta de la calle de los Borrachos para que en ella sitúes uno de tus relatos.
      Gracias, Chechu.
      Un abrazo,
      Cecilio

  4. Me gusta leer y visitar blogs, aprecio mucho el contenido, el trabajo y el tiempo que ponéis en vuestro blog. Buscando en Google he encontrado tu blog. Ya he disfrutado de varios post, pero este es muy interesante, es unos de mis temas favoritos, y por su calidad he disfrutado mucho. He puesto tu sitio en mis favoritos pues creo que todos tus posts son interesantes y seguro que voy a pasar muy buenos momentos leyendolos.
    arquitecto en valencia http://www.arquestil.com/arquitecto-valencia.htm

    • cecibustos

      “arquitecto en valencia”:
      Gracias, muchas gracias por pararte ante este blog y leer alguna de su entradas. Me gratifica que, dada tu profesión, tengas un interés especial por las calles y más si se trata de las calles de una ciudad tan singular como Aranjuez. Me acercaré a tu blog.
      Un saludo,
      Cecilio

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