Pasan lentos los días

Cecilio Fernández Bustos

 

 

No hace falta ver nada extraordinario. Ya es mucho lo que se ve

Robert Walser

 

PortadaHay una corriente poética que surge en el romanticismo y que va más allá, hasta el modernismo. Corriente que nos va a permitir mucho después de esas épocas encontrar obras magníficas. Me refiero a lo que algunos críticos han llamado la hibridación de la prosa y la poesía. En el ámbito de nuestra lengua, tal vez sin necesidad de citar a Bécquer, ni a Rubén Darío, nos sea más cercano Juan ramón Jimenez autor de Platero y yo, Diario de un poeta recién casado o Espacio. No ha sido mi intención acceder a esos niveles creativos, pero sí hay atisbos de esa búsqueda expresiva al menos en algunos de los textos que forman parte de Pasan lentos los días.

           El libro está dividido en pequeños textos que se agrupan en capítulos llamados Ramillete. Hay en todos los textos de Pasan lentos los días una especie de fidelidad a la palabra. De fe en el poder de la palabra, la palabra que nombra y que al nombrar, como dijera Octavio Paz, nos da el conocimiento, el saber sobre las cosas. En el número 74) de los textos que componen los Ramilletes: Casi todo puede ser posible si encuentras la palabra adecuada. Y dice en el  92) Selecciona bien las palabras y busca su lado transparente. Luego invítalas a organizarse con armonía y si lo que dicen o cantan tiene algún interés, tal vez hayas hecho un poema. Es una doble fidelidad a la búsqueda por una parte y al encuentro por otra de la palabra como instrumento mágico que nos concede la posesión. Juan Ramón, cuando poetiza sobre esto dice cosas brillantes «Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo». Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y todo lo por vivir. No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin.[1]

            Mis textos, al margen de cualquiera otra aproximación a una definición, son una huella, no un encuentro o un descubrimiento, ¡no!, es aquel lugar o espacio que ocupó un objeto o una manifestación de una persona —una sonrisa, una mirada, una caricia—, “el lado de la vida que no se ve”, que diría Rilke.  Se trata de señalar el lugar y el espacio donde sucede nuestra vida como en versos de César Simón, citados por Alex Chico en su comentario a Isla Decepción[2]: «este no saber nunca / en qué lugar del tiempo y del espacio, / de la realidad y el sueño, sucede nuestra vida». Quienes me conocen me han escuchado frecuentemente una cita de Emilio Lledó «Ser es, esencialmente, ser memoria». Y es por tanto, una manifestación de la memoria, inmediata o lejana, la aprehensión que hacemos del instante, de la huella. Algo parecido a eso son estos pequeños texto que, en algunos casos, podrían ser fragmentos del rompecabezas que es una vida y que yo, en mi caso, pretendo ir reconstruyendo como si de un puzzle se tratara.  Composición inacabada en la que el autor busca el espíritu de las cosas, la cara oculta de la luna.

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[1] Juan Ramón Jiménez. ESPACIO.- Fragmento primero. Galaxia de Gutenberg-Círculo de Lectores / Barcelona, 1999

[2] Rafael Fombellida. Isla decepción. Pre-textos / Valencia, 2010

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7 comentarios

Archivado bajo De este caminar

7 Respuestas a “Pasan lentos los días

  1. Pedro Santiago

    Cecilio de donde es la portada del libro, me recuerda las aves o cerca de all? Saludos Date: Sun, 8 Dec 2013 17:27:35 +0000 To: coperypsm@hotmail.com

    • cecibustos

      Pedro:
      En la foto del cartel, la cámara mira, desde la esquina de los nones de calle de Montesinos con los nones de la calle de las Infantas, hacia el cerro Perico, trazando una breve diagonal hacia la derecha. La fachada que ves de color sepia está en la calle de Montesinos
      Gracias por tu presencia.
      Un abrazo,
      Cecilio

  2. Te deseo lo mejor. Hace mucho que nos seguimos y aunque no nos decimos mucho en lineas, nos sabemos cerca. Abrazos.

    • cecibustos

      Querida amiga, pese a la falta de contacto sigo asiduamente tu blog. Tras el paréntesis justificado que nos privó de tu presencia, tu retorno nos ha colmado de alegría a tus seguidores. Y hemos vuelto a tu reja, como enamorados labradores, buscando la conmoción que produce tu presencia y tus palabras. En los primeros acercamientos a tu blog me llamó poderosamente la atención el trabajo que dedicaste a Montserrat Gudiol y desde entonces construí un ámbito de fidelidad en torno a tu blog.
      Tengo pendiente el encuentro con tu libro, “Eróticos desvaríos”, si no puedo conseguirlo esta semana te lo pediré directamente. Cuando lo lea te hablaré de él.
      Muchas gracias por estar ahí y por haberte acercado a estas páginas.
      Un abrazo,
      Cecilio

  3. Isidro

    Mi querido Cecilio. ¡Cómo nos habría gustado acompañarte!. Llegué a tu blog con una semana de retraso.
    Un fuerte abrazo para todos.
    Isidro

    • Isidro:
      El tiempo no estaba bien y la tarde se metió en lluvia. Yo no dudo de que de haberlo sabido hubierais navegado hasta aquí. Fue una hermosa presentación.
      Un libro es un claro en el bosque de la vida. Se abre ante nosotros como una flor y nos deja ver su centro —luz o abismo— para que libemos de su cáliz. Leer es como comer o beber el corazón de esa flor.
      ¡FELICES FIESTAS DE NAVIDA Y AÑO NUEVO!
      2013 / 2014!
      Un fuerte abrazo,
      Cecilio

  4. Te felicito por la edición y la presentación.

    Por su puesto que no tengo ningún inconveniente en que pongas el enlace. Al contrario. Gracias.

    Saludos

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