Paisaje y modernidad

23 de noviembre de 2013, centenario de la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín el 23 de noviembre de 1913

 

Cecilio Fernández Bustos

 

El 22 de agosto de 1936, Juan Ramón Jiménez y su mujer, Zenobia Camprubí, cruzaron los Pirineos por La Junquera y dejaron España, a donde ya nunca regresarían.

Alfonso Alegre Heitzmann

 

Aranjuez es una ciudad hermosa situada en el centro de la Península Ibérica y dotada de un Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad, más allá de todo espejismo, para que sus ciudadanos puedan vivir una vida saludable y fértil entre el conjunto de los ciudadanos del mundo. Aranjuez existe porque existe el mundo y por ello se vincula al proyecto de una vida en común, una vida del siglo XXI donde ya no debería haber siervos ni amos. Y si alguien, craso error, pretendiera ser amo aquí o en España, o en Europa, o en cualquier lugar del mundo al que pertenecemos, levantaríamos la voz y nos organizaríamos para denunciar tales intentos. Y así queremos transitar por nuestro espacio social, sin amos y libres bajo la égida del respeto de los unos con los otros y la aceptación y cumplimiento de las normas que nos hemos dado para sostener la convivencia ciudadana.

         El 23 de noviembre de 1913 un grupo de intelectuales —profesores, periodistas, escritores, artistas— convocados por el filósofo José Ortega y Gasset y el poeta Juan Ramón Jiménez —Premio Nobel de Literatura en 1956— se reúnen en Aranjuez para rendir homenaje de reconocimiento y amistad a José Martínez Ruiz, Azorín, brillante escritor, cuya demanda de entrada en la Real Academia de la Lengua ha sido rechazada por prejuicios políticos (algo tan frecuente incluso en cosas nimias). Los asistentes al homenaje, que ha pasado a la historia como Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín, llegan a este Real Sitio y Villa en el tren, al que se han subido en Madrid, comen en el restaurante del Hotel Pastor, ayer casa de Godoy y hoy colegio de la Sagrada Familia, y a la tarde se reúnen en la plaza del Niño de la Espina del jardín de la Isla donde dan lectura a poemas y discursos.

Niño de la espina. Jardín de La Isla. Aranjuez (fotografía de CFB)

Niño de la espina. Jardín de La Isla. Aranjuez (fotografía de CFB)

         Aquel acto, la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín, tuvo una excepcional repercusión en el ámbito nacional, con la incorporación de un movimiento intelectual y político, del que emergen en la sociedad española las gentes de una nueva generación, la del 14, que en torno a la figura de Ortega y Gasset van a pugnar por una España más moderna y cercana a Europa y más justa y ética, al servicio de la ciudadanía.

         Dada la importancia y trascendencia histórica que supuso aquella celebración del 23 de noviembre de 1913, hay hoy ciudadanos que se han atrevido a promover y compartir la celebración del centenario de aquel acontecimiento, con la ambición de que su reflejo nos ayude en esta nueva singladura.       De este modo, un grupo de ciudadanos de Aranjuez, movidos del espíritu cívico que debe acompañar toda reflexión sobre el acontecer histórico, político, económico, social y cultural de nuestra sociedad, conscientes igualmente de la transcendencia que para los españoles está suponiendo elproceso de retroceso que está experimentando nuestra sociedad en los últimos años, juiciosos de otra parte ante los avances conseguidos desde la promulgación de la Constitución aprobada por los españoles en diciembre de 1978. Hoy, aquí y ahora, celebran y conmemoran un acontecimiento histórico de vital importancia sucedido en Aranjuez hace 100 años. Ellos  miran al pasado y tornan a mirar al presente y constatan que el grito de aquellos ciudadanos del arte, la cultura, la ciencia, la docencia, encuentran un nuevo eco en la sociedad española, incorporados ya las estudiantes y trabajadores de todo signo, y de forma específica en nuestra sociedad ribereña que acogió ayer y que acoge hoy, desde la singularidad del libre albedrío, la voz que clama por una política de la ciudadanía, también aquí, en esta Real Sitio y Villa de Aranjuez, más villa hoy que Real Sitio. Ciudad de los ciudadanos en la que todos somos servidores de todos.

La Galería, Jardín de La Isla. Aranjuez (fotografía de CFB)

La Galería, Jardín de La Isla. Aranjuez (fotografía de CFB)

         Para conmemorar este acontecimiento se han sumado a los promotores locales, circunstancia que honra a Aranjuez, aquellos ciudadanos que son portadores simbólicos de la celebración de aquel acto de hace cien años, nos referimos a los  que han seguido en el ámbito intelectual y académico el espíritu de aquel movimiento, ellos son la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, que comparten con los ciudadanos ribereños este homenaje del Centenario de la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín.

         Recientemente, el pasado día 17 de octubre, el profesor Francisco José Martín, en el ciclo dedicado al centenario de la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín[1], impartió en Aranjuez una brillante conferencia bajo el título La Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín: encuentro y conflicto entre generaciones. La intervención del profesor, acogida con reverente atención por los asistentes que llenaban el local de El Rana Verde, hizo un discurso paralelo entre el fenómeno generacional —generación del 98 y generación del 14, con alguna presencia de la que será más tarde la generación del 27— que se concitó el 23 de noviembre de 1913 en torno a la figura de Azorín y el momento político que nos está tocando vivir a los vivos de hoy. En aquel foro, el profesor, respondió a la pregunta de ¿por qué Aranjuez para aquella celebración?, invocando la figura de Juan Ramón Jiménez y el significado de modernidad de Aranjuez y sus jardines.

         En este contexto, el profesor Francisco José Martín,  afirmó ser hoy un lector riguroso y entusiasta de Juan Ramón Jiménez (en algún lugar he oído que ha traducido al italiano el poema Espacio). Yo también soy lector muy antiguo de Juan Ramón y en cierto texto de mi admirado Octavio Paz, del que también soy devoto,  leí que Espacio era uno de los poemas más grandes escritos en nuestra lengua. Así, en honor del profesor Martín, de su libro sobre la Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín y de su brillante intervención en Aranjuez el día 27 del pasado octubre, recordando, él lo recalco en su intervención, que fue Juan Ramón quien eligió esta ciudad y sus jardines para la celebración de la Fiesta. Así, no solo Ortega y sus seguidores, sino que también he considerado el interés que el recuerdo al poeta de Moguer podría tener hoy en esta entrada de Unas palabras dichas.  

       Y como hemos titulado a esta entrada Paisaje y modernidad, toda vez que el paisaje está identificado y como dijera José Ángel Valente: El jardín no es un lugar de soledad, sino lugar de un dialogo apacible generado en estancia de soledad, respondemos a la otra cuestión: Pero, ¿qué es la modernidad? Y de qué hablamos cuando relacionamos la modernidad con el paisaje. ¿Hablamos de las galaxias y del firmamento infinito? ¿Hablamos de la pintura y la cúpula de Barceló en la Sala de los Derechos Humanos y la Alianza de Civilizaciones de la ONU en Ginebra? No, en principio no hablamos de nada de eso, aunque también. Hablamos, fundamentalmente, de la vida del hombre sobre la Tierra. Hablamos de la naturaleza toda y el hombre en el centro, como gran aprovechado y administrador de ese grandioso bien que es nuestro planeta. Y es en lo conceptual de la concepción del urbanismo, la jardinería y la huerta, donde Juan Ramón Jiménez sitúa su modernidad y su elección de Aranjuez y sus jardines para celebrar el homenaje a Azorín. Tal vez la intención estuvo en aquel poema que le inspiraron, junto a Sevilla y La Granja, los jardines de Aranjuez. Jardín en el espejo, es el título de aquel poema que hoy reproducimos en este blog, cien años después de aquel homenaje que los intelectuales dedicaron al ilustra escritor y que mañana, 23 de noviembre de 2013, van a celebrar los ribereños y los foráneos que nos acompañen.

 

Jardín en el espejo

 

Aranjuez, Sevilla, La Granja…

 

     En el espejo lívido, el jardín

copia sus grandes frondas amarillas;

el cielo azul es más divino en él,

en él se ríen pájaros y brisas.

 

     Y la rica moldura de oro antiguo

pone al cuadro de luz descolorida

un marco de ilusión, pálido, triste,

lleno de realeza y fantasía…

 

     Jardín en el cristal; ventana abierta

a otros parques, beldad no conocida,

que eres el norte para el sur, el este

para el oeste; ¡falsa maravilla!,

 

     hiendes la dura lobreguez del muro

y vas a dar a una esperanza lírica

la plenitud de música y de amor

de tus inciertas frondas amarillas.

 

     Después, la tarde cae… y en el crepúsculo

leve, sedoso, ¡en el espejo pinta

un paisaje más dulce que el paisaje,

un adiós más eterno que el del día!

                                          Juan Ramón Jiménez

 

 

 

El Rana Verde, visto desde el jardín de La Isla (fotografía de CFB)

El Rana Verde, visto desde el jardín de La Isla (fotografía de CFB)

 


[1] Francisco José Martín.- Fiesta de Aranjuez en honor de Azorín. Biblioteca Nueva / Madrid, 2005

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2 comentarios

Archivado bajo Aranjuez existe porque existe el mundo

2 Respuestas a “Paisaje y modernidad

  1. Daniel Focus

    Cecilio, hemos viajado muchos en este barco del recuerdo de 1913, hemos recreado aquel Aranjuez virgen, el tren de vapor, el histórico hotel, a los escritores, leído sus biografías, comparar el efecto del siglo XX sobre ellos, recordar la libertad de la democracia que inventamos y su tran tran último, y España…Qué buenos momentos hemos pasado, sobre todo proyectando nuestro deseo hacia adelante. En ti hay siempre muchos focos puestos pues tienes una opinión profunda para las cosas y escucharlas siempre es útil para todos. Se acaba el Centenario de Azorín, se acaba, quién lo diría pero hemos extraído buenas lecciones, contraído nuevos amigos. Escruté los ojos de los comensales, que estaban ya felices de estar allí, de compartir todo aquello. Como siempre, estar presente, en vivo y con los demás es la mejor recompensa. Hice una foto tuya, adelantado, según caían las intervenciones en el Jardín, ya te la daré. Hoy diste una noticia justa que debe proclamarse vivamente, un libro que presentas el próximo día 13 (otro 13!) llamado: “pasan lentos los días”,..lo dijiste brevemente pero es un acontecimiento que termina un año nefasto, bueno sin embargo por Azorín y la lentitud de los días…Felicidades Cecilio, seguimos atentos…
    Daniel

    • cecibustos

      Daniel:
      Estuvo bien mientras duró y el colofón, el homenaje en si mismo 100 años después, nos deparó la idea en forma de compromiso. Hay que seguir, hay que seguir trabajando porque los hombres —los hombres y las mujeres— seamos conscientes de pertenecer a una sociedad libre e igualitaria. Y te invito, Daniel, invito a todos los que participaron en aquel acto de toma de conciencia civil para que, como aquellos de 1913, lo explicitemos en nuestras vidas.
      Un fuerte abrazo y muchas gracias por tu comentario.
      Cecilio

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