Pasan lentos los días 34

Cecilio Fernández Bustos

 

 

…pues cerramos los ojos para amar
y para desearnos los abrimos,
y florecemos para consumirnos
y para florecer nos entregamos
como quien da al preludio de las sombras
esta pálida rosa del vivir.

Pere Gimferrer (De Tornado. Barcelona, 2008)

Ramillete 34

484) Cincuenta años de Rayuela. Cortázar ya se fue, pero la Maga no y nos espera en el Pont des Arts para darnos recuerdos de Julio.

485) Asusta y enloquece el pánico a tanta complejidad. El sólo hecho de alumbrar un pequeño espacio para poder mirar y ver, supone siglos de investigación para unos hombres y de placer para otros. Mi admirado Octavio Paz lo dijo sin esfuerzo y desde el silencio: «Hay luz. No la tocamos ni la vemos»[1].

486) Posible si es, ya lo sabemos. Es posible vivir sin ser; mendigando y comiendo de los cubos de basura. Después se apaga la luz y ya solo quedan sombras.

487) Qué podemos hacer con aquellos. Si aquellos, los asesinos confesos del futuro.

488) La noche puede hacer que cambie todo. James Salter no se atrevió a matarla y regresó de su muerte anunciada a Marit. De esta forma lo que mató, definitivamente, fue su amor. Una noche, una sola noche es suficiente para sepultar un amor.

489) Hay palabras que tal vez no debieran pronunciarse nunca. Suponen siempre un compromiso y los compromisos deben ser repensados y renovados cada día. Así pues, ¡midamos nuestras palabras!

490) Hablar, ponerles nombres a las cosas y situarlas en cadenciosas frases, asir el humo y la luz, la sombra y el fuego. Decir te amo y después callar.

491) Para estar arriba, debes esforzarte por subir. Para estar, abajo déjate llevar. Mas no siempre suele suceder así: el que se esfuerza tropieza y se cae y el que se deja llevar, incluso en contra de su voluntad, es empujado hacia arriba y llega; si lo pretende, es capaz de permanecer en la cúspide ¿Quién puede entender a los hombres?

492) Acaso tus pensamientos son fragantes como los de Nietzsche.[2]

493) Tal vez el buen gusto radique en el ingenio. Pero, yo me pregunto, ¿qué fue antes, el buen gusto o el ingenio?

494) Hay tantas cosas, la política entre otras que coadyuvan a la corrupción. Pero, pienso yo, sin política solo habría amos y esclavos. Esto ya lo sabe la humanidad. Las dictaduras son siempre una regresión al primitivismo y a las grandes orgías de los opresores.

495) Solo aquellos que están vivos pueden llorar y también reír.

496) Para hablar de libertad hay que empezar por derrocar toda servidumbre. ¿O es posible hablar de libertad desde el pozo de la opresión?

497) Sé sensible, culto, humilde. ¿Y después de esto qué?

498) Desde la antigüedad nosotros, los hombres, venimos buscando una forma de organización social que nos permita vivir en paz y libertad. A qué esa obstinación en manipularlo todo, incluso la legalidad de los sistemas. ¿Para que sigan existiendo opresores y corruptos?

499) Hablar, sí, pero de qué: ¿De ganar las elecciones?, no, hablemos de ganar la libertad, la justicia y la equidad. No más medias palabras, no más ambigüedades, no más eufemismos para llamar a la mentira reforma administrativa.

500) Hay que aprender a imaginar la vida de los oprimidos y entender el sentido de su llanto.

501) El estado que aspira a la justicia no debe quedarse en mero administrador de la negatividad, reduciendo su ámbito a la mera gestión de mínimos. Ese Estado raquítico está negando su propia esencia.
La ética de lo social requiere de un Estado amplio donde quepan todos aquellos servicios que son necesarios para que el hombre ajuste su ser a su esencia. Libertad, educación, sanidad, servicios sociales y trabajo. Eso tan elemental que se define como Estado de Bienestar.

502) Más allá de toda habilidad dialéctica, la energía de lo político debe establecer el discurso y el hecho de la norma al servicio de la ética. La ética no es un medio, es un fin en sí misma.

503) Regresemos ahora a Julio Cortázar y a los cincuenta años de Rayuela. De nuevo celebremos el regreso al beso, al beso del capítulo 7: «Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca»


[1] Octavio Paz. Este lado.- Árbol adentro. Seix Barral / Barcelona, 1987

[2] Friedrich Nietzsche. «Que nuestros pensamientos tengan la intensa fragancia de un campo de trigo en los atardeceres de estío».

Para caminar (fotografía, CFB / 2013)

Para caminar (fotografía, CFB / 2013)

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