Pasan lentos los días 33

Cecilio Fernández Bustos

                                             

XXI
… pero yo he visto beber
hasta en los charcos del suelo.
Caprichos tiene la sed.

Antonio Machado

(De Proverbios y cantares)

                                                                                                                                                   

Ramillete 33

 465)  En todo hombre hay un amante de la utopía y del juego. Esto, querido amigo, no deja de ser una dramática caricatura de la utopía. Tal vez sea ésta la razón de que el gobierno de la Comunidad de Madrid quiera convertirlo todo en un casino gigantesco.

466)  Los hombres nos definimos por muchas cosas: el origen, los estudios, los trabajos, la experiencia —que es siempre una elaboración personal—, la memoria —que nos concreta, y que es el testimonio fehaciente de que somos— y los sueños. También los sueños son un poco como la memoria. Si perdemos la memoria o dejamos de tener sueños —léase para más claridad deseos—, entonces ¡ay!,  ya estamos muertos.

467)  Algunos sueños lo son porque acaban desvaneciéndose en el preciso momento en que nos han convencido de su realidad.

468)  Tanto poder frente a la nada, ¿no es acaso una indignidad?

469)  Cuando se llega a cierta edad, el hombre empieza a vislumbrar la frontera que separa la vida de la muerte. Es este un tiempo lleno de incertidumbre si quien percibe el fenómeno está sujeto a la servidumbre de las obligaciones con el mundo y con sus deudos. No sucede lo mismo si el personaje en cuestión lo da todo por hecho y no considera que haya nadie, excepto él mismo, que necesita de su vida.

470)  Muy de mañana, al salir de casa, hemos dejado la conciencia prendida de una percha y nos hemos dirigido al prado. Aquí es donde pastan las ovejas y el ladrido del perro tiene su mejor eco.

471)  En el verano, bajo un sol rutilante, entran en calor los pellejos de los viejos.

472)  El polvo del camino tiene siempre el mismo color del suelo por donde pisas. Aquí, por estos pagos, es rojizo.

473)  Saber si mañana habrá agua para todos es cosa de eruditos, de sabios muy leídos. Pero tú, hijo mío no ayudes nunca a contaminar el pozo, pues, aunque digan otra cosa, es de todos.

474)  La miel que pende del culo de los higos es blanca o casi verde y tiene la sabiduría y el sabor de la miel de las abejas.

475)  Vamos al campo dijo el poeta ¡Sí, vamos al campo! También nosotros, al campo, sí, al campo, ¡por si queda algo de amor!

476)  Creo que era Schopenhauer quien ridiculizaba a los imitadores. Y eso no era malo, lo malo era que los comparaba con los que imitaban en el vestir. ¡Qué sería de la economía moderna sin imitaciones, en el vestir o en lo que sea!

477)  No es fácil vivir si, superado el hambre, los hombres se limitan a robarse los unos a los otros para tener más. Y esto, ¡qué duda cabe!, es especialmente grave, cuando para ejercitarse en la gimnasia de privar a los demás de su pan o de sus derechos, se sirven de un cargo público al que han accedido por elección.

478)  No, no podemos justificar el ruido que tanto nos incordia. No, no podemos aunque venga disfrazada de ‘botellón’. Tal vez sea ésta la más cruel y absurda de todas las iniciaciones inventadas por los humanos.

479)  ¡Cómo vivir bajo tantas y tan crueles amenazas!

480)  ¿Por qué guardamos los cadáveres si seguimos dando muerte a los vivos?

481)  ¡Ahora sí, la letra con sangre entra! ¡Y también con hambre!

482)  Tal vez lo dijo alguien: ¡Hay que aprovechar la coyuntura y acabar con las pensiones! Y hubo otro que engoló la voz y dijo —Sí, y también con los pensionistas.

483)  ¡Qué no escribiría hoy Galdós, si además de ordenador tuviera vida!

 

Como si fuera agua. El Tajo por Aranjuez (fotografía CFB)

Como si fuera agua. El Tajo por Aranjuez (fotografía CFB)

 

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4 comentarios

Archivado bajo De este caminar

4 Respuestas a “Pasan lentos los días 33

  1. Ramón

    Cecilio:¡tan grande, como siempre!.Un fuerte abrazo de tu primo Ramón .

    • cecibustos

      Ramón:
      Gracias por tu comentario, querido primo. Son malos los tiempos que vivimos y la realidad es dura, pese a que yo, a estas alturas de la vida, quisiera seguir soñando y mirando para otro lado. Leo en estos momentos un texto de Larra y, ¡qué casualidad!, dice: «Rancias costumbres, preocupaciones antiguas hijas de una religión mal entendida y del espíritu represor que ahogó en España, durante siglos enteros, el vuelo de las ideas,…»
      Un fuerte abrazo,
      Cecilio

  2. Carlos

    Cecilio: llega el verano y con él el recuento de esos ramilletes, tan llenos de poesía y de sabiduría, de componentes diversos y, al mismo tiempo homogéneos, fragmentos y unidad, pequeñas lecciones de un hombre que ha visto pasar muchas veces el río, sin que este sea nunca él mismo sin dejar de serlo al mismo tiempo. ¡Extraña paradoja que tú desvelas con tus juegos ramonianos y con metáforas de inteligente belleza! No sé si la Comunidad de Madrid convertirá nuestras vidas en un casino; si tal cosa sucediese, tendríamos que interrogarnos los madrileños para examinar cuáles fueron nuestras culpas, por omisión o por sumisión. Me gusta la idea de que soñar y sentir nos construye. La vida, vector que une memoria y olvido, se proyecta siempre hacia lo que está por venir. Y admiro la serenidad del hombre justo, imperturbable, sereno, que mira de frente a los ojos de sus ciudadanos y nos lega su palabra. Has sido, me parece, excelente maestro y amigo. Sales a la calle, miras dentro del corazón, hablas con los paisanos, lees libros, reflexionas acerca de lo vivido, de lo que acontece, de lo que lees, y expresas una opinión en pequeñas cápsulas donde se concentra la esencia del pensamiento crítico. Un bouquet perfecto para cerrar junio. Tus textos son aperitivos para concentrarse luego en ellos, para desmenuzar las aporías y desechar las trampas. Tus palabras, Cecilio, sirven para alzar la voz, para gritar un quién va; con ello logras alertar a tus lectores de los peligros que acechan por doquier. Ese es el milagro más perfecto de tus pequeños poemas en prosa, si me permites el exceso. Un abrazo. Carlos Manrique.

    • cecibustos

      Carlos:
      Querido amigo, que importante es que haya alguien dispuesto a leer lo que escribe. Mas, cuando digo leer, me refiero a entrar en el texto y tratar de desentrañarlo. Tal vez en este caso, en las lecturas que tú haces de estos textos míos, pequeños ramilletes de sentir y pensar, probablemente más de sentir que de pensar, tus descubrimientos se hacen brillantes a la luz de tu palabra. Tus interpretaciones actúan suspendiendo la mirada que contempla más allá de toda formalidad dialéctica y le da un brillo especial a las palabras. A mí también me ayudas a interpretar lo que digo más allá de mi decir.
      No es mi intención elaborar tesis moralistas pero estos tiempos inesperados que estamos viviendo nos despierta la rebeldía que ayer tuvimos. Y esto no lo dudo, amigo mío, ¡hay que protestar! Hay que decir, ¡NO!
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Cecilio

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