Pasan lentos los días 31

Cecilio Fernández Bustos

 

                                              

La verdad de la autenticidad es distinta de la verdad de la honestidad. Ser auténtico es vivir como uno desea que vivan los demás; ser honesto es admitir que esto es imposible.       

Tony Judt con Timothy Snyder

(De Pensar el siglo XX, 2012)

                                              

Hasta se ha llegado a creer que se podían matar las ideas matando a quienes las defendían.   

Gregorio Peces-Barba

(De La España civil, 2005)   

                                                              

Ramillete 31

 

441)   ¡Ni súplica ni mando, justicia!

442)   Sobran emperadores y caciques.

443)   Mirar por la mirilla del corazón y ver crecer la hierba de tu jardín: esto, ¡qué duda cabe!, es parte del gozo de estar vivo.

444)   Para que cultivemos una luna nueva con el agua dulce de tu mirada.

445)   Participar es tomar parte en la toma de decisiones. Esto es un axioma.

446)   Amar es conocer. Solo lo conocido puede ser amado. Pero no todo lo que se conoce es amado. No obstante, también los sueños, ¡qué duda cabe!, son sustancia del amor.

447)   Toda comunicación, estética o vivencial, precisa de los paréntesis del silencio.

448)   Un silencio a tiempo y en tiempo puede gratificarnos cual hermoso regalo. Así de simples son algunas donaciones que nos hace la vida.

449)   La militancia política, el apego radical a una ideología tiene aspectos y vértigos como los de las religiones.

450)   No solo de pan, también de besos vive el hombre.

Pasarela sobre el Tajo, Aranjuez (fotografía CFB, 2012)

Pasarela sobre el Tajo, Aranjuez (fotografía CFB, 2012)

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4 comentarios

Archivado bajo De este caminar

4 Respuestas a “Pasan lentos los días 31

  1. Carlos

    Cecilio: vivir de besos, de luz, de etérea felicidad pero sin olvidarnos del pan. Hablo de la luz como reflejo del agua en la pasarela del puente, mágnifica fotografía, fusión de cromatismos y de natualezas diversas: lo natural y lo artificial. En nuestras vidas, vuelvo otra vez a tus textos, sobra solo lo superfluo, lo que es excrecencia o apetito de los voraces, los egoístas, los que quieren todo el pastel para una minoría y hacen de la vida un patio de colegio hostil de mojas y de curas, por aquello de que la religión fue siempre la compañera del imperio de los que disfrazan sus bajos instintos de espiritualidad y de caridad. A mí ese compromiso no me sirve, lo sabes bien. Me sirve el de la música, el de la poesía, el de la belleza siempre que encuentro en tu modo de estar frente al mundo y en el mundo. Paréntesis de silencios, primaveras que se intuyen, árboles que comienzan a florecer a pesar de la tristeza y el desconcierto. El gozo de estar vivo, escribes, agua dulce de un mirar, y participación activa en los asuntos de todos. No dejemos pasar las aguas a su antojo, arratrando los principios y la justicia, sino que participemos activamente en los problemas de los hombres. Envidio tu lucidez y tu sosiego. A veces lo intento y, por momentos, me parece que puedo conseguir un poco de paz, pero luego la ataraxia se me revela improductiva y me rebelo contra mi mutismo. El silencio o la pasivad también pueden ser cómplices de muchas cosas, tú y yo lo sabemos, quizá, lo sabemos todos. Hablas de amar los sueños y pienso yo que también las utopías; en este mundo los que no aman son los que se han apropiado de las riendas de los caballos y así nos va: camino del abismo y de la competitividad. Pasaremos hambre y veremos nacer un mundo a cada instante más injusto si antes no ponemos en marcha los motores del enfado. Es necesario pasar del pensamiento a la acción. Hoy más que nunca conviene ponerse en pie y estirar el puño. Un abrazo. Quiero más.

    • cecibustos

      Carlos:
      Cierto, del pan no deberíamos olvidarnos nunca; ni del pan nuestro de cada día, ni del pan de ellos, los que pasan hambre de pan. Y también de justicia ha de vivir el hombre. En la entradilla de su libro, “Por el bien del imperio”, Josep Fontana, reproduce unos versos de Caballero Bonald, publicados en 1963, que no han perdido actualidad: “¿A quién le pediremos / cuentas, qué tribunal podría / purgar la podredumbre de la historia?” ¡A quién, amigo mío, si a todos nos lavan con la misma agua! ¡Y nos mienten, no se cansan de mentirnos!
      Leo tu comentario y percibo la armonía de tu lucha por aportar, no solo belleza lírica, sino palabra que contribuya a mover montañas y cambiar los signos escleróticos de una sociedad que todos soñamos un día y que hoy, unos pocos, están destruyendo. Tal vez nos ayude a encontrar de nuevo la fuente de la solidaridad. Acaso estemos a tiempo de recuperar formas y actitudes que habíamos archivado en los anales de la historia.
      Así, pues, tu comentario eleva el tono de mi discurso. Tal vez podamos elevar esa voz y recuperar lo no perdido, solo puesto a secar al sol de la esperanza.
      ¡Muchas gracias!
      Un abrazo,
      Cecilio

  2. Daniel Focus

    Cecilio, en el esfuerzo por entender lo que pasa, tu blog literario ayuda con tu particular visión desde el “país en que una vez fuimos buenos”: creo que hablas siempre desde allí, doliéndote cuándo nos alejamos, invitando a participar de algo mejor que una vez ocurrió. Es muy difícil (sino es analizándose sólo a uno mismo) distinguir si es más importante el tercer día del papa ó el primero del rescate a Chipre. Las noticias intercambian el orden de prioridad y termina uno por no entender lo que pasa de verdad. En vez de ir subidos en el vaivén (como ir subidos sobre una ola), desplazados caprichosamente, me gustaría que marcáramos un punto fijo, y anclados ahí criticáramos la realidad. Un punto fijo formado por la justicia, ajeno al interés. Mira como el calendario está organizado con 365 actos políticos programados por los propios partidos para (sin que haya noticia) convocar así a la prensa que de voz a sus opiniones de manipulación. Tienen además un muy desagradable peinado de efecto, torpemente vestidos casual en sábado. Sin ser mi estilo me gustó más escuchar a ese chaval punki al que en el año 82 le preguntaba un periodista: “¿…y qué dicen tus vecinos cuándo te ven?”- Contestó: “…¿mis vecinos?, dicen: par ahí va un pegamoide”. Gracias Cecilio, entrada a entrada, infundes energía, me parece ver que eres cómo una Teresa de Jesús, que cree en el castillo interior de cada persona, no somos feos sino en realidad, muy guapos!. Que no nos inunde la tristeza como el caballo de Atreyu, con tus textos imposible.
    Carlos escribe que me encanta y yo con tus ramilletes me acuerdo de España.

    Un abracísimo Cecilio,
    Daniel

    • cecibustos

      Daniel:
      ¡Así es, aciertas Daniel! A mí, como a tantos otros ciudadanos de este mosaico de países, España, se me ha vuelto a abrir una herida que empezaba a cicatrizar y supura dolor. De nuevo los caminos se embarran y donde ayer empezaban a fructificar los valores de la democracia, hoy vuelve a soplar el viento de la injusticia y el desprecio a la libertad y a la opinión del otro. ¡Quién ha legitimado a quién para enajenar lo que es de todos! Como dice el profesor Fontana en su último libro refiriéndose a los grandes despilfarros habidos en los últimos diez años, con especial referencia a los Estados Unidos en la «guerra contra el terror» y en las guerras de Irak y Afganistán: «Este despilfarro de recursos públicos se ha usado para legitimar una política de austeridad que insta a reducir el gasto público para limitar el déficit y liquidar la deuda, a costa del recorte de los servicios sociales, esto es, a costa del nivel de vida de los trabajadores y de las capas medias».
      No, querido amigo, no es mi intención naufragar en los pantanos de la tristeza. Pero, como en las enfermedades graves, el primer paso para la posible curación es conocer sus síntomas y tomar conciencia de su existencia. Y aquí, hoy por hoy, mientras los bancos son recapitalizados con dinero público, muchas familias han perdido ya sus viviendas y algunos ciudadanos han perdido hasta la vida, como el valiente Artax.
      Daniel, cuenta conmigo para luchar contra la tristeza.
      Un abrazo,
      Cecilio

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