En la muerte de Stéphane Hessel

Cecilio Fernández Bustos

Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente.  Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar. Yo les digo a los jóvenes: buscad un poco, encontrareis. La peor actitud es la indiferencia, decir «paso de todo, ya me las apaño». Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensable: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.
Stéphane Hessel

 

Las Administraciones públicas no son empresas privadas. Son de todos y para servir, dije bien servir a todos. Nadie debería someter los objetivos ni su organización a los principios de la propiedad privada. Tampoco es una empresa cuyo objeto principal sea el de generar riqueza para retribuir al capital y a los accionistas. Las Administraciones son el principal instrumento de que disponen las sociedades democráticas para generar todos los servicios que, todos los ciudadanos precisan y cuyo coste deberá ser financiado por todos en función de lo que la sociedad nos gratifica en cada caso. Así, han de pagar más los que más tienen, pero los servicios deben ser universales e iguales. El que pueda y quiera podrá operarse una cardiopatía en los Estados Unidos, pero todos los que precisen de una intervención quirúrgica, tendrán respuesta, al máximo nivel del tiempo histórico en que viven, en su país de residencia. El que quiera y pueda costeárselo estudiará en cualquier universidad del mundo, pero todos los ciudadanos, sin excepción, dispondrán de educación a todos los niveles en su país de residencia. El que pueda y quiera, podrá costearse en privado todos aquellos servicios que le sean precisos para atender a sus problemas de dependencia, pero todos los ciudadanos dependientes deberán tener garantizados aquellos servicios mínimos que les permitan vivir con dignidad. Además de lo ya dicho, las Administraciones públicas han de ser garantes de que la justicia nos acoja y proteja por igual a todos los ciudadanos. También, ¡quién lo duda!, como dice la Constitución  Española,  promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo que a nadie le falte techo para vivir.  

Garantizar estos y otros derechos es la más alta dignidad de los objetivos que han de cumplir las Administraciones públicas.

 

El Universo. Técnica mixta. C. Fernández Gil

El Universo. Técnica mixta. C. Fernández Gil

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6 comentarios

Archivado bajo Jaula de los silencios

6 Respuestas a “En la muerte de Stéphane Hessel

  1. Carlos

    Sí, Cecilio, así es como debiera plantearse la acción gubernativa de las administraciones públicas. Pero tú y yo sabemos que la desinformación y el dejar hacer están subvirtiendo el estado social de derecho y bienestar tal y como lo conocimos. Es evidente que no hay que dar la callada por respuesta y que no podemos quedarnos en casa, cruzados de brazos, mientras otros se apropian y se enriquecen especulando con los bienes públicos, es decir, con los bienes que, con nuestros impuestos, hemos financiado a lo largo de los años -no solo los de bonanza-. Parece que nos esperan malos tiempos si la ciudadanía no despierta y hace algo con unos representantes políticos que son marionetas de los verdaderos poderes, los que no se eligen mediante sufragio universal cada cuatro años. Yo no me siento representado por algunos de esos mal llamados políticos que controlan las Cámaras. Si mi apreciación no es subjetiva, habrá que pensar en cambiar el modelo de producción y el sistema de representación.
    Cambiando de tema: me encanta El Universo que nos muestra C. Fernández Gil. ¡Qué gozada!
    Un abrazo.
    Carlos Manrique.

    • cecibustos

      Carlos:
      Siempre animan mi aliento y mi interés tus comentarios. Después de vivir toda una vida prendido a la esperanza y haber gustada la miel, nunca mejor dicho, resulta casi cómico vivir de nuevo la diversidad de España y los españoles. Nuestras vidas sujetas y dañadas por los ritos financieros, más dañinos que la inquisición en sus mejores tiempos. De nuevo arrojados a los barbechos de la pobreza, ¡qué podremos hacer! Como escribiera Unamuno en un breve poema: «Vas pasando, vida mía, / mañana será otro día, / uno ayer; van y vienen los vencejos / por el cielo, niños viejos / al nacer».
      Gracias, muchas gracias.
      Un abrazo,
      Cecilio

  2. Daniel Focus

    Otra vez diste en el clavo cono tu entrada Cecilio, como dio en el clavo el sr. Hessel con su breve libro. Es tristísimo e “indignante” leer cómo desde algunos sectores se ataca al sr. Hessel, tal es la dimensión de su éxito. Es su biografía de resistencia la que ha movido también al mundo, como un dardo. Este libro se ha bastado para llamarse a sí mismo vanguardia, ejército, época. Ha respondido a la llamada de obras mata crisis. Aquí tenemos al sr Sampedro como el Hessel español que tanto tiene que ver con Aranjuez. Creo entender que como primer capítulo de un ¡Indignaos! español escoges el papel de las Administraciones públicas. Tenemos que rebobinar para encontrar el momento en que la cinta se soltó del carrete y se perdió la partida. Qué difícil el complejo mundo, ni Obama el carismático puede evitar lo evidente.
    Coincido con Carlos en los olés y vuelta al ruedo a C. Fernández Gil
    Un abrazo Cecilio

    • cecibustos

      Daniel:
      Gracias, solo soy un lejano a aprendiz de esos dos grandes hombre que citas, Hessel y Sampedro. Y pese a todas las luchas éxitos y frustraciones, ¡qué vidas tan excepcionales las suyas! Afortunadamente son más y, para nuestro gozo, muchos, muchísimos los que están en ciernes, de eso tú, amigo mío, sabes dos veces.
      Gracias, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Cecilio

  3. Enrique

    Por supuesto que indignación y COMPROMISO. Pero además de la reflexión…………..Que cuadro mas impresionante el de Cecilio. Si en vez de llamarse Fernandez se llamara Pollock, por ejemplo. Ritmo, color,expresión, sorpresa, provocación. Hoy que tanto hemos hablado de compromiso y modernidad, aquí encontramos los dos elementos unidos.

    • cecibustos

      Enrique:
      De Stéphane Hessel habrá que seguir hablando, de él y su grito: ¡Indignaos! También, ¡claro está!, del eco de ese grito.
      De Cecilio y su obra, tú ya dijiste –han pasado veintiséis años—: «La pintura de Cecilio es un heraldo que nos llega del otro lado del espejo; un fundido vibrante de lo onírico y de la lúdico; una fantasía donde conviven el drama y la ternura».
      Muchas gracias, Quique, por tu comentario y su doble mirada.
      Un abrazo,
      Cecilio

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