La mirada de Sixto Alberti

Cecilio Fernández Bustos

 

                                      A Emilia Alberti

 

Amaneceres, mediodías, claridades de la tarde, crepúsculos, vésperos…, surgen de esta paleta sensible, parada ante el mundo infinito que son los jardines del Real Sitio de Aranjuez. Y la paleta sigue quieta, bien apoyada en la dulce tierra mientras ante ella pasan los inviernos, los veranos, las verdes y rientes primaveras, los entrañables otoños, y con el paso de las estaciones pasan también todas las gamas de una paleta sabia y experimentada servida por un corazón de artista que bien merece el honroso título de ser heredero de hombre, escritor y pintor al que es muy difícil heredar…”

Sánchez-Camargo[1]

 

Cuando acababa de cumplir los cinco años mis padres me llevaron al Colegio de Ferroviarios, en la calle del Capitán (de Aranjuez), que era la misma calle donde vivíamos. El colegio estaba situado a dos manzanas de casa. Había que atravesar la calle de las Infantas, pero una vez cruzada ésta y ya en el bulevar (bule para los nostálgicos) de Capitán, todo era fácil, así que ningún problema para ir desde casa al colegio a los cinco o seis años. La profesora que tuve aquel primer año era la señorita Emilia. Emilia Alberti, por aquel tiempo, era novia de un médico que nos presento un día en clase. Se llamaba Francisco Hermida. El doctor Hermida sería más tarde un doctor muy conocido en Aranjuez, que llegó a tener una clínica importante en la calle de las Infantas. A mí me trató con acierto una gastroenteritis y un problema de ciática, muy doloroso, que tuve en 1959.

         La señorita Emilia era la hija de Sixto Alberti, escultor —imaginero de prestigio con estudio y talleres en Madrid— y pintor.  Catalán, nacido en Mataró,

Sixto Alberti.- Pintando en Aranjuez

Sixto Alberti.- Pintando en Aranjuez

Barcelona, el 11 de septiembre de 1894, donde murió el 17 de noviembre de 1986. Alberti, amigo de Santiago Rusiñor, intimó con mi padre y trataron asuntos de pintura y de artilugios luminosos para procesionar, en Semana Santa, al Cristo de Villarobledo[2], Albacete, imagen de prestigio de la que Alberti fue autor en 1946.

         En Aranjuez dejó Alberti una de sus mejores piezas escultóricas, el busto de su amigo Santiago Rusiñol. «De modo que esta idea fue seguida también por un grupo de ribereños, y así, recaudando peseta a peseta, se levantó el día 31 de mayo de 1951, un busto del pintor, obra de Sixto Alberti. No se podía ubicar en un lugar recóndito. El sitio elegido fue, pues, la antesala de este pueblo cortesano que un día le otorgase su nombre: la Plaza de Santiago Rusiñol.» [3] Es evidente que los ribereños conocemos la imagen del insigne pintor de Barcelona, lo que posiblemente no sepamos es que fue otro catalán vinculado con Aranjuez, Sixto Alberti, el autor de esta obra.

Otoño en el Jardín de la Isla, Aranjuez

Otoño en el Jardín de la Isla, Aranjuez

         Don Sixto era un hombre muy peculiar que pasaba largas temporadas en Aranjuez pintando hermosos y apasionados cuadros. El color, siempre el color locuaz de los jardines y el Tajo. Nadie como él para recrear los oros y los cobres del otoño de Aranjuez. Más expresionista que impresionista, la obra de Alberti, pese a que algunos críticos le consideraban el sucesor de Rusiñol en el ámbito del real sitio, tenía la singularidad propia del creador que busca y encuentra. Sus paisajes son más esquemáticos, menos realistas, más emulsionados con una mirada de escultor, transida de volúmenes y así, su dibujo es envolvente, nostálgico de volúmenes, y nos lleva, como un remolino alrededor de la forma.

         Sí, Alberti, pintor, también era versado en el cubismo y de ahí, algunos elementos simplemente insinuados. Mi análisis se basa en el recuerdo de una exposición que el artista realizó en el Salón de Plenos (ya desaparecido) del Ayuntamiento de Aranjuez. ¿Cuándo fue aquello?, solo recuerdo que yo debía ser muy joven, tal vez aquellos tiempos de la inauguración de la estatua de Rusiñol, quizá más tarde.

Santiago Rusiño. Obra de Sixto Alberti.

Santiago Rusiño. Obra de Sixto Alberti.

         No me ha sido fácil elaborar este breve texto sobre el artista de Mataró. No obstante, creo que, por el momento, es suficiente para impulsar el recuerdo de uno más de aquellos personajes que, sin nacer en esta Villa, han dado brillo y esplendor al Real Sitio. 

 


[1] M. Sánchez-Camargo.- Alberti, heredero de Rusiñol (La Vanguardia Española / 14 de marzo de 1963)

[2] La Semana Santa de Villarrobledo (Albacete) vive actualmente una época de gran esplendor, habiendo sido declarada de “Interés turístico Regional” en Octubre de 2008. Muchas son las novedades introducidas en los últimos años, con restauración generalizada de pasos e imágenes, y con la incorporación de otras nuevas. Wikipedia

[3] José Luis Lindo.- Rusiñol: espacio, tiempo y color.-

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10 comentarios

Archivado bajo Aranjuez existe porque existe el mundo

10 Respuestas a “La mirada de Sixto Alberti

  1. Carlos

    Cecilio: es un gusto leer tus informaciones acerca de la villa y corte de Aranjuez pues, aunque nacido aquí, desconozco casi todo acerca de lo que ilustras con tus textos y tus imágenes. Los nombres de los protagonistas que citas en tus entradas y artículos me suenan algunos y otros no; desventajas de una persona desmemoriada para los nombres y las personas de mis convecinos. Espero que el año próximo te prodigues más y nos deleites con nuevos artículos donde aprender siempre de los que saben. Un abrazo. Carlos Manrique.

    • cecibustos

      Carlos:
      Lo he dicho en otras ocasiones, escribimos para conocernos y sacarle virutas a nuestros sueños y experiencias. Ahora bien, publicamos para que nos lean. Tú mismo, ¿recuerdas?, te lamentabas de la dificultad que entraña que se lean las cosas que publicamos en los blogs. Incluso, en ocasiones, no llegamos a explicarnos el por qué del alto número de visitas que reciben algunos blogs de los que solemos consultar. Pero esto es así, yo me siento muy gratificado con que unos cuantos, Daniel, Pablo, Mari Carmen, Alberto, tú y algunos otros leías lo que publico. Por esta razón, ¡no lo dudes!, seguiré publicando también durante el año que se aproxima. Y comentaremos vidas y milagros de los que fueron ayer y de los que son hoy.
      En todo caso, amigo mío, muchas gracias por tu comentario.
      Un fuerte abrazo,
      Cecilio

  2. Cecilio, gracias, me interesa cómo haces en la forma de escribir al ponerte velas distintas según te embarcas en unos temas y en otros, todos muy bien escritos. ¿Has tenido un pasado novelesco eludiendo a los perseguidores de los buenos autores que se ocultaban tras pseudónimos?. Sixto Alberti: no te apesadumbra el recuerdo histórico, texto pausado, amoroso, es tu infancia la que describes y escribes con inocencia pero..¿cómo puedes retener aquellos detalles?. Gracias por descubrirme a este autor para siempre guardando Aranjuez en la entrada, es de esos que, como Rusiñol ESCOGIERON Aranjuez por decisión. De esos que se comían Aranjuez con los ojos (¿dónde se fueron los pintores?). Cecilio, tal como hablas de Emilia parece que le guardas mucho cariño. Me atrevo a pensar que Emilia tiene mucho de Sixto y por tanto que tú tienes mucho de Emilia y Sixto en el cordón umbilical del Siglo. Ese “bule” ya no será el mismo para mí, me imagino al pequeño Cecilio brincando por ahí, cómo me gusta!

    • cecibustos

      Daniel:
      Sí, tengo una gran estima, ¡más que estima devoción!, por mi maestra Emilia Alberti. Y guardo también un entrañable recuerdo de su padre al que siempre vi junto al mío. Es cierto, ¡cómo no!, más allá de toda ficción, siempre escribimos de nosotros mismos y como en ocasiones coincidimos en las imágenes, ese chispazo que brota en la memoria, nos hace tomar conciencia de nosotros mismos. No es que queramos quedarnos en nuestra «poca pequeñez», como dijera Elías Cantti, es que media una sentida absorción vital. ¡Somos porque hemos sido!
      ¡Ay, el «bule» y el «pan y quesillo» de las acacias y las «bolitas de lairón» del almez gigante! Seguiremos dándole vueltas al asunto. Heme, pues, aquí deshilvanando esta tela de araña de los recuerdos y, al mismo tiempo, diciendo aquello otro de estar aquí y ahora, junto a todos los demás, tejiendo y destejiendo el mundo y sus quimeras. Me acuerdo ahora de mi amigo Amancio Cabrero que, cuando éramos apenas unos adolescentes decía —Cecilio, estamos haciendo historia. No, no se trata de reconstruir la juventud. ¡Seguimos vivos, aquí y ahora!
      Gracias Daniel, muchas gracias por un comentario tan vivo para mi consciente.
      Un fuerte abrazo,
      Cecilio

  3. Luis de la Vega

    Mira tu por donde, sin quererlo, caminando por páginas amigas, uno descubre que hay que cosas, que sin imaginar siquiera, unen más si cabe.. Dña. Emilia Alberti, una señora maestra, tuya Cecilio y mia, cuando muy jovencito, pipiolo en esto de la enseñanza, con el título de maestro casi oliéndo a tinta de imprenta aún, me presenté una mañana en el Colegio San Isidro, para “tomar posesión” de unas aulas para dar clases de Graduado Escolar en nombre de D. Jesús Martín, por allende Concejal de Educación … ” pasa, pasa que te espera la directora” me dijo, no sin un poco de retintin, el D. gabriel Moreno, el conserje con el que durante mucho tiempo después compartí tardes de charletas y sabios consejos de mejor persona … ya alli estaba ella, Dña . Emilia ( esa sobre la que me habían prevenido de su mal humor y carácter) detras de una mesa, seria, muy directora ella ….. con humidad, de usted, muy prudentemente,expuse lo que me había sido encomendo, y ella, sin cambiar el rictus, sin mover una ceja, sin dejar de mirar fijamente, sin decir nada … miradas de silencio se clavaban en mis ojos .. y yo sin saber ya que hacer o decir más solo me quedaba esperar la sentencia que me pusiese de puertas para afuera del colegio. ¡ Joder que cinco (o dos, pero que parecian una vida) minutos tan largos! … ” Venga usted está tarde a las cinco en punto, que ya le comentaré ..cuando hable con los profesores de este colegio . Buenos días”. Volvi y me quede, durante muchos años que tuve la suerte de compartir profesionalmente con ella … y descubrí a la maestra, y aprendí de la maestra … tardes en su despacho, solos, enseñandome a ser maestro, a querer la profesión, a sentirte orgulloso de tu magisterio cuando haces que el mas débil se hace un poco más fuerte y crece … gratos recuerdos me has traido amigo … de un tiempo donde uno empezaba su camino y donde pudo compartir excelentes experiencias con personas que dejaron huella en su quehacer futuro y en su carácter … hasta hace poco pude compartir pequeñas charletas en el Bar Rivera donde acostumbraba a comer muy frugalmente … gran persona, gran maestra ….

    • cecibustos

      Luis:
      Me hace ilusión encontrarme contigo por aquí. Y mayor ilusión aún que nos haya convocado Emilia Alberti. Anota en tu agenda que Emilia, la maestra, tuvo la humildad de sumarse como participante a los primeros años de rodaje de la Universidad Popular de Aranjuez. Sí, amigo Luis, Emilia Alberti se apunto y participó en el aula: Recuperación de la Naturaleza. Comprenderás que hablar de Emilia y de la Universidad Popular, además de un punto de nostalgia, nos trae también el recuerdo de personas y de palabras dichas y no olvidadas, como por ejemplo: “La educación y la cultura son instrumentos imprescindibles de la modernización que precisa nuestra sociedad y de la consolidación de la convivencia ciudadana”. (del programa de convocatoria del curso 1987 / 88)
      Gracias, amigo mí, por dejarme tu emoción con estas palabras tan entrañables y cercanas.
      Un fuerte abrazo,
      Cecilio

  4. cecibustos

    PERE SALA PADRÓS
    15 febrero 2015 en 5:22 Editar
    Sixto Alberti vivió sus últimos años en Argentona, éramos vecinos y aún recuerdo sus sabios consejos que en mi juventud me orientaron hacia la carrera de ingeniero químico. En casa tenemos un cuadro suyo de los jardines de Aranjuéz. Innumerables son las tardes de domingo que pase en su casa y muy bonitos los recuerdos de esta excelente persona.

    • cecibustos

      Pere Sala Padrós:
      Distinguido amigo, me alegro de haberle recordado a Sixto Alberti, al pintor y al hombre. Lo digo al final del artículo, pese a su mucho caminar por Aranjuez durante muchos años no me fue fácil escribir este breve texto. Pero ya lo ha visto usted mismo, aún le recuerdan sus amigos.
      Mi padre también disfruto de la amistad de nuestro artista e intercambiaron frecuentemente sus formas de entender la pintura.
      Muchas gracias por su comentario.
      Saludos,
      Cecilio.

  5. cecibustos

    Isabel Fernández
    28 febrero 2015 en 10:06 Editar
    He conocido esta página como consecuencia de un trabajo de investigación sobre una talla firmada “OPUS-S.ALBERTI”; me ha alegrado saber que puede ser de Sixto Alberti, y que existe alguna documentación sobre este artista. Veo que su trabajo fue sobre todo como pintor; ¿Ha podido encontrar alguna documentación de su trabajo como imaginero?
    Muchas gracias. Saludos

    Responder

    • cecibustos

      Isabel Fernández:
      Distinguida amiga, resulta para mí muy gratificante que el trabajo sobre Sixto Alberti siga siendo leído después de más de dos años de haberlo puesto en Unas palabras dichas.
      Me gustaría ayudarla en su trabajo, pero yo no tengo esa documentación. Voy a tratar de ponerle en contacto con una de sus nietas a ver si ella puede hacerlo. También haré alguna consulta con un documentalista de Aranjuez.
      Muchas gracias por su comentario.
      Un saludo,
      Cecilio Fernández Bustos

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