La mirada de Pablo Serrano

Un escultor en Aranjuez

 

Cecilio Fernández Bustos

 

 

Ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces de ser es la única finalidad de la vida.

Robert Louis Stevenson

 

 

El pasado 19 de marzo, con motivo de la conmemoración del doscientos

aniversario de la aprobación de Constitución de Cádiz, la Asociación de ex concejales del Ayuntamiento de Aranjuez convocaba un encuentro en el cementerio de Santa Isabel, en torno a la tumba de quien fuera el primer alcalde constitucional de esta ciudad, José Ignacio de Ibarrola. Muy cerca de la tumba del alcalde Ibarrola se encuentra el panteón del Maestro Rodrigo, genial creador del Concierto de Aranjuez. Me acerqué hasta su panteón para recordarle y rememorar el primer encuentro que tuve con él,  allá por 1985, con motivo de la inauguración de la exposición de Pablo Serrano celebrada en Aranjuez ese mismo año, seis meses antes del fallecimiento del escultor.

 

         El panteón que guarda los restos del maestro Rodrigo y su esposa, Victoria Kamhi, sobrio y sencillo, diseñado por el que fuera arquitecto municipal de Aranjuez, Juan José Echeverría, está rematado por una excepcional pieza escultórica, obra de escultor turolense Pablo Serrano.

Panteón de Joaquín Rodrigo y Victoria Kamhi. Cementerio de Aranjuez (fotografía de CFB)

         En 1985 estaba muy reciente mi regreso a Aranjuez. Por razones que no vienen al caso tuve el privilegio de participar en la instalación e inauguración de la Exposición que Pablo Serrano celebró en la antigua Sala Juan de Villanueva, sita en la Casa Atarfe.

         Pablo Serrano Aguilar nació en Crivillén (Teruel) el 10 de febrero de 1908 y murió en Madrid el 26 de noviembre de 1985. Su vida es un reto para biógrafos y narradores. Alguien ha dicho que se hizo a sí mismo desde la distancia a base de tiempo y esfuerzo. Muy joven, solo tenía 12 años, ingresó en el internado de las Escuelas Profesionales Salesianas de Sarriá (Barcelona). Terminada su formación con los salesianos emigró a América, Santa Fe (Argentina) y  Montevideo (Uruguay). En el ámbito de las Escuelas Salesianas trabajó e impartió clases. Al mismo tiempo trabajo en la realización de importantes obras escultóricas que pueden contemplarse en Argentina, Uruguay, Chile, Puerto Rico y México, lo que le consagró, antes de su regreso a España, como artista internacional. En América recibió diversos y notables premios, entre los que cabe destacar el Gran Premio de la Bienal de Montevideo en 1955.

         En 1955 regresa a España. El artista es un hombre adulto, tiene 47 años, y va ser ahora cuando, como en el caso de otro gran artista aragonés, Goya, va a dar el gran salto, la gran pirueta del genio máximo, y va a producir una obra magnífica, variada y compleja, la obra de un gran creador. 

         A Pablo Serrano le había conocido yo en 1969 en la librería CULTAR. Hombre inquieto, humanista y artista apasionado, acababa de editar un libro sobre su obra y vino a la librería a mostrárnoslo, pues andaba promoviendo su difusión. En esa fecha, tenía 61 años y hacía 14 que había regresado de América. Ya nos contemplaba en Salamanca la egregia figura de Miguel de Unamuno y la cabeza de Don Antonio Machado andaba dando vueltas por ahí, tras la prohibición, en 1966, de su instalación en Baeza, en aquel homenaje fallido por decisión gubernativa. Ejemplares de la serie, cabeza de Antonio Machado, se fueron instalando en diversos ámbitos incluida la ciudad de Soria —donde el poeta vivió, trabajó y amó— y por fin en 1983, con los mismos protagonistas que no pudieron hacerlo en 1966, se realizaría aquel homenaje y la cabeza del poeta, excepcional bronce de Pablo Serrano, sería instalada en Baeza.

Cabeza de Antonio Machado. Avenida de Antonio Machado. Baeza, Jaén / Pablo Serrano

         Hoy son numerosas las cabezas del poeta creadas por Pablo Serrano que nos contemplan desde muy diversos observatorios. Con la sobriedad y la excelencia de uno de nuestros más grandes escultores, el poeta está ahí, como lo están Unamuno, José Luis López Aranguren  y tantos grandes hombres de nuestra historia del siglo XX.

         Pablo Serrano, por encargo de su gran amigo, Joaquín Rodrigo,  ejecutó una sorprendente y bellísima escultura alegórica a la guitarra y a la música y en concreto al Concierto de Aranjuez. Se trata de una pieza de grandes dimensiones, fundida en bronce. Con motivo de la instalación, en una calle céntrica de Aranjuez, de la escultura definitiva realizada por Pablo Serrano para el panteón de Joaquín Rodrigo. En la primavera de 1985, en la sala Juan de Villanueva de esta ciudad, el escultor celebró una importante exposición. Para esta exposición se dispuso un nutrido grupo de obras representativas de las diversas etapas de la vasta obra del autor, cedida para esta ocasión por la Diputación Provincial de Aragón y alguna otra que el artista aportó de su colección particular. Tal vez haya sido ésta la muestra más importante de arte contemporáneo realizada en la ciudad que dio nombre al más famoso concierto del maestro Rodrigo. Así, hermanadas en dos grandes creadores, la música, esencia del arte y la escultura, arte esencial.

         Con motivo de la instalación provisional de esa bellísima obra calle de las Infantas, en su cruce con la de Stuart, el Ayuntamiento de Aranjuez, en colaboración con la Comunidad de Madrid organizó la ya citada excepcional exposición del escultor aragonés en la sala Juan de Villanueva —situada en aquellas fechas en la Casa Atarfe—. En la mañana del día de la inauguración de la exposición, en una instalación singular, montada a tal efecto en la plaza Rodríguez de la Fuente, del popular barrio de Las Aves, Pablo Serrano realizó su happening preferido, la quema del objeto y su esencial discurso sobre el espacio escultórico, su filosófica Presencia de una ausencia. Para llevar a efecto esta experiencia Serrano se sirve del fuego como herramienta de destrucción y creación de un nuevo espacio, experiencias ya realizadas por el autor en Milán, Berlín, el MOMA de Nueva York y aquí, en Aranjuez. Nada mejor para rememorar aquella intervención del escultor que aquellos versos de Luis Cernuda que dicen: …que estando ya, no estaba, / pues entre estar y estar hay diferencia.

         Pablo Serrano ha sido un gran hombre y un gran artista, de esos qué, como el Maestro Rodrigo y los poetas que se pasean por la calle de las Infantas, dan brillo y esplendor a una ciudad. Sin duda, el escultor de Crivillén, ha sido uno de los artistas españoles más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Miembro fundador del grupo El Paso, fundado en 1957 y en el que participaron los críticos José Ayllón y Manuel Conde, los pintores Rafael Canogar, Luis Feito, Juana Francés (esposa de Pablo Serrano que también expuso en la sala Juan de Villanueva de Aranjuez en de 1985) Manolo Millares, Manuel Rivera, Antonio Suarez, Antonio Saura, Manuel Viola y los escultores Pablo Serrano y Martín Chirino.

         A una larga lista de distinciones, Pablo Serrano añadió en los  últimos años de su vida, la Medalla de Oro de la Ciudad de Zaragoza en 1980; Académico de Bellas Artes en 1981; Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1982; Doctor Honoris Causa por la Universidad de Zaragoza en 1983; Premio Aragón a las Artes en 1984.

         El pequeño homenaje de este post es para Pablo Serrano, aquel valiente y comprometido artista de las Bóvedas para el hombre, de cuya muerte se cumplen 27 años el próximo día 26. 

Se ha consultado:
Archivo Municipal. Ayuntamiento de Aranjuez
Julián Gallego.- Pablo Serrano. Dirección General de Bellas Artes /  Madrid, 1971
Valeriano Bozal. Arte del siglo XX en España. Espasa Calpe / Madrid, 1995
http://www.esculturaurbana.com 
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4 comentarios

Archivado bajo Aranjuez existe porque existe el mundo

4 Respuestas a “La mirada de Pablo Serrano

  1. Querido Cecilio, otra vez nos ilustras para saber más sobre lo que nos rodea. Pablo Serrano de Teruel, Rusiñol de Barcelona, Marquet de Paris, Joaquín Rodrigo de Sagunto, Bonavía de Piacenza, Juan de Herrera de Roiz (Cantabria), y más y más y muchos más que Aranjuez aglutina. Aranjuez,..ese bosque sagrado en el que durante siglos no había NADIE.Y fueron llegando de fuera al lugar designado por la gracia, la gracia que hace que los creadores hayan querido trascender aquí trabajando sobre ESTE suelo. ¡Intervenir en aquel Aranjuez!…hacerlo en la Antigua Roma, flecha vertical hacia la INMORTALIDAD, garantía de los suelos sagrados.

    Hoy día en que la luz de la verdad desdibuja los límites de aquella sacralización, yo, y otros como yo paseamos por púlpitos una vez trascendentes. Frente al Panteón de Rusiñol veo a un artista divinizado por una cripta hundida y la escultura de Serrano haciendo de Cielo. Apoyo la cara sobre la pared que cierra la sala Juan de Villanueva, tan bien señalada con un cartel innovador tan de arquitecto, en un lugar en pie pero degenerando en arqueológico, digno por sus galones pero empobrecido porque evadimos el pulso de mantener aquellos púlpitos del Aranjuez sagrado. No se puede perdonar no cuidarlos ó que lo común, lo simple, lo cuantitativo en vez de lo cualitativo, ocupe espacio en los espacios de la gracia porque aquí es justo que todo esté en el orden de lo excepcional y como generación actual no nos perdonaran la desidia, ser destructores ó vulgares con Aranjuez. Gracias Cecilio por presentarnos a este luchador a bronce de estas batallas invisibles.

    • cecibustos

      Daniel:
      Suerte para mí que tú estés ahí, con la mirada puesta en la contemplación. Tu mirada es crítica, con un decir discreto y elegante invitas a leer y meditar. Y en ese espacio breve, que tú escribes, borbolla mucha curiosidad; sí, curiosidad por tanta historia que aún desconocemos. Nada he dicho yo del sencillo homenaje de Pablo Serrano al pan, nada más sencillo y elemental, es posible que vuelva sobre ello.
      Hoy los genios tienen otra dimensión y buscan espacios por los que corra no solo la calidad estética. Hoy, como ayer, también tienen poder y protagonismo los mecenazgos. Y los grandes creadores muestran sus obras en galerías con clientes ricos venidos de cielo internacional donde se cuece la grandeza, como siempre, en el sudor de los que trabajan o los que doblan su espinazo, como en tiempos de Chumy Chúmez, para que el señor se alce sobre los lomos traseros del esclavo.
      No obstante, ¡claro que sí!, seguiremos destapando la botella y dejando que el genio salga, siempre que no lo haya arruinado la polilla del mal tiempo.
      Gracias por tu comentario, seguiremos lucubrando.
      Un fuerte abrazo,
      Cecilio

  2. Poco mas que decir después de leer a Daniel … simplemente agradecerte que podamos seguir creciendo contigo como maestro … Un saludo

    • cecibustos

      Caminante, amigo, muchas gracias por tu mirada, siempre comprensiva y solidaria. Espero una llamada, o un correo, ¡qué más da!, para sellar esta amistad con el descubrimiento del misterio. El misterio siempre engendra temor, mas no es este el caso que nos ocupa.
      Un fuerte abrazo y muchas gracias por tu comentario,
      Cecilio

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