Pasan lentos los días 26

Cecilio Fernández Bustos

                  

                                   Soy hombre: duro poco
                                   y es enorme la noche.
                                   Octavio Paz                                              

Ramillete 26

 

370)   Sí, mírame con esa mirada tuya, la que abre pequeños huecos en el cielo.

371)   Hay ocasiones en las que, al igual que sucede con las funciones biológicas, hay que dejar que las cosas sucedan.[1]

372)   La nostalgia es el eco de la memoria.

373)   La falta de autocrítica es la fuente de la que mana todo dogmatismo.

374)   Abre la ventana y deja que entre el aire en los pulmones de tu casa.

375)   Conviene recordar que las enfermedades son invisibles, incluso para los médicos.

376)   El hueso del albaricoque, más conocido como güito, guarda un tesoro en su madera hueca. Sí, la magia de abrirle una puerta y despojarlo de la semilla, lo convierte en un instrumento musical.

377)   El insomnio es la marioneta que nos advierte: ¡alerta!, no olvides que todos duermen.

378)   Y si cayera hoy, ¿dejaría de ser? Para eso, creedme, no tengo respuesta.

379)   Nada mejor que vivir, vivir mucho para, entre otras alegrías, conocer más: de ti, de tus colaboradores, de los profetas y, también, de tus amores.

380)   No podemos pedir la abolición de las costumbres de los otros, como si su cultura fueran leyes sin fuste. A ellos también les parece absurda nuestra forma de vida y se acomodan, solo para sobrevivir. Y no lo olvides, pese a tanta muerte, lo único importante es la vida. Vive, pues, pero deja vivir a los demás.

“Fachada nº 1”. Aranjuez, 2012 (fotografía, CFB)


[1] Abraham Maslow.- La personalidad creadora. Editorial Kairós / Barcelona, 1983 «Algunos ejemplos clínicos pueden servir de ayuda. Dar a luz, orinar, defecar, dormir, flotar en el agua, entregarse sexualmente, son casos de renuncia a la tensión, esfuerzo y control a favor del reposo, la confianza, el dejar que las cosas sucedan.» pág. 95

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4 comentarios

Archivado bajo De este caminar

4 Respuestas a “Pasan lentos los días 26

  1. Carlos

    Cecilio: sabes que soy un incondicional de estos extractos de belleza y sabiduría que, desde hace ya algún tiempo, vienes atesorando en cada uno de tus ramilletes. Me parece importante relativizar las cosas -esos asuntos que encrespan a los hombres-; tomar distancia, para desde esa lejanía que sirve de refigerador, analizar la situación presente: ese momento que parece definitivo y único e importante. Resignarse al devenir, no ponerle ningún obstáculo a la fuerza de las agua, al curso del tiempo, al fluir la vida. Gracias, maestro, y hasta la próxima entrega. Un saludo. Carlos Manrique.

    • cecibustos

      Carlos:
      Siempre es paradójico intervenir o no en el devenir, especialmente si se trata de corregir o limitar el curso de las aguas. Sobre este particular pregúntale al río Tajo, convertido en una miseria de río, triste y corrompido —que no es lo mismo que corrupto—. Ayer abundaban las libélulas en Aranjuez, hoy, apenas se las ve, podría ser que me estuviera quedando ciego. Tal vez, algún día, estemos en condiciones de recuperar el curso de los ríos y el fluir de la vida de las gentes y de las cosas.
      Sé que algunos de estos textos te han gustado y que tu esfuerzo ha contribuido a darles más dignidad sintáctica, algo que, en su momento aportaré a los publicados en este blog. Es para mí muy gratificante que te sigan gustando los que, poco a poco, voy publicando.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Cecilio

  2. 376) es el extracto del que querría hablarte Cecilio, el hueso del albaricoque. Hoy grietas, derrumbes en las grandes naves dónde hasta hace poco se amontonaban montañas de albaricoques. El extracto 376) marca el camino opuesto, el introspectivo hacia el centro de uno sólo de ellos..Me parece una buena metáfora como aquella que contaba Ouka Leele: “Durante un periodo de mi vida me hundí sin remisión, pero es allá abajo, en lo más profundo del mar, donde se encuentra los seres y objetos más luminosos”. Me pregunto si caemos para encontrar algo mejor Cecilio…Gracias y libélulas de nuevo y un abrazo!_Daniel

    • cecibustos

      Daniel:
      Sí, alguna que otra libélula estará esperando, sobre lo más sensible del junto, el paso de una presa para devorarla. Y crecerá la dulce pulpa de los albaricoques madurando en las nuevas naves que el hombre y su tesón levantaran sobre las ruinas. No Daniel, yo no creo en los fatalismos, ni creo necesario que deba morir ningún hombre bueno para que salgamos del atasco. Habrá que trabajar y empujar desde todos los ámbitos, la justicia y el derecho no son flores de temporada, son conquistas, duras conquistas.
      Si no se pierde la vida, como a veces sucede, será bueno que aunemos voces, cuantas más mejor, no como un murmullo sin palabras audibles, sino dialogando, es decir nombrando y escuchando a los demás. Así, pues, amigo mío, te escucho y festejo el entusiasmo y la fuerza de tu voz.
      Daniel, han vuelto las libélulas a las orillas del Tajo y también los ruiseñores. Y volverán toneladas de dulces albaricoques a las nuevas naves de Lorca. Gracias por un comentario tan singular y abierto en estos tiempos de monólogos al margen de la historia.
      Un abrazo,
      Cecilio

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