La voz en casa

Cecilio Fernández Bustos

 

Para María y Aurora, mis hermanas

 
Y así, ayudado en la plegaria ajena,
lo pudo retener en el recuerdo
Francisco Brines

 

MADRE, TU VOZ

 

         Como tregua de luz
o nido de cosechas
donde sucumbe el grito,
tu voz, de liquen húmedo,
se derrama por los dulces granates
de las frutas de otoño.
Tu antigua voz
enhebrada en susurros,
con los jardines íntimos
del claustro florecidos,
donde yace
como leyenda humilde de los ríos
el profundo silencio de los sueños.
Madre, tu voz ahonda en la memoria
con lentitud de lluvia buena
y alivia la sequedad del animal agónico
en los lejanos huertos de la infancia.
¡Sorpresa del caminante
en su mortal deseo de belleza!
Taller donde se fragua,
con el rumor del salmo,
el eco dulce
donde tiembla el recuerdo.
Conmueve el diminuto encaje
donde palpita el perfecto sonido
y el lenguaje es fragancia transparente,
tiempo de luz
y tacto emocionado
de la callada nota del poema.

Padre ha traido hoy unas rosas (Fetografía, CFB)

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10 comentarios

Archivado bajo Poesía

10 Respuestas a “La voz en casa

  1. Belén

    Querido amigo, tu sublime poema ha logrado poner luz a mis días grises. Cuanto más lo leo más me parece que bordas la perfección. Abunda en figuras magníficas desde la estrofa con la que comienzas hasta con la que terminas, no sabría cual citarte, todos han conmovido mi ser de aprendiz de poeta, a la vez que el de madre. Observo que sigues siendo el gran maestro del lirismo que conocí hace ya tiempo. ¿Por qué, tú que tanto nos instas a la publicación a los meros aprendices de poeta, no te decides a hacerlo?. Sería un gran regalo a la creatividad que tanta falta nos hace en estos días de indigencia. Esperando seguir deleitándome día a día con la belleza de tus palabras te envío un fuerte abrazo. Belén.

    • cecibustos

      Belén:
      Tu comentario me ha conmovido. También en los recuerdos habita el temblor del cielo y la voz de mi madre leyendo, una noticia, una novela o un poema, se ha quedado conmigo y gravita en el centro de la memoria de mi infancia. Tal vez, el acierto del poema, sea solo esa lección aprendida al principio de la vida.
      En cuanto a publicar, ¡qué quiere que te diga!, todo es posible cuando se tienen lectoras como tú, tan delicadamente amable. No obstante, quienes conocemos tu obra, seguiremos esperando con el convencimiento de que nos sorprenderás, tal vez mañana mismo.
      Muchas gracias por un comentario tan hermoso.
      Un beso,
      Cecilio

  2. Lola

    Una vez más me atrevo a colarme tímidamente en tus palabras dichas,

    Sí, porque mis palabras aunque mías, de ninguna manera se comparan a las tuyas y con miedo aunque con orgullo gritan y quieren salir para en forma de palabra escrita darte la enhorabuena de nuevo.
    Precioso el poema, lleno de ternura, trabajo de mente, corazón y manos sensibles.
    En dos minutos leí tus versos y así dos veces más, me emocionó recordar a mi abuela, a mi abuelo, a las rosas lindas, bellas, hermosas, a la familia, a la unión y al amor.
    Ojalá, un día mis hijas me escriban un poema, donde mi voz sea un motivo más de inspiración.
    Un beso,

    Lola

    • cecibustos

      Lola:
      ¡Muchas gracias! Quién nos iba a decir, a ti y a mí, que nos comunicaríamos a través de un blog. Pues ya lo ves, todos los sueños son posibles y, yo también, inicie hace años un borrador de proyecto epistolar, para dirigirme a ti y a tu hermano. Se quedó en proyecto, pero aún podría recuperarlo, ya veremos.
      Sí, era muy hermoso llegar a casa de los abuelos, en cualquier estación del año. Tú te acuerdas de las rosas y yo, más prosaico, me acuerdo del queso. Pero he ahí el recuerdo, la memoria de aquello que hemos vivido, aquello que fuimos.
      Un beso,

  3. cecibustos

    La autora de un blog (SUREANDO), cuyo trabajo admiro y leo todos los días, puso ayer, en su blog, un comentario dirigido al poema de esta entrada. Con su permiso lo incluyo hoy aquí.

    SUREANDO dijo…
    “Gracias Cecilio, he ido a tu blog varias veces hoy y no sé que decir ante ese poema a la madre que has escrito “La voz en casa”, me he quedado sin palabras. Es tan bello, tan profundo, tan sutil.
    Y ese verso de Brines que lo acompaña…
    Se acerca el tercer aniversario de la partida de mi madre, de “su voz antigua” me ha llegado al alma.
    Muchas gracias.”

    • cecibustos

      Beatriz:
      Como he puesto en tu blog: «Muchas gracias por un comentario tan emotivo y hermoso. Yo, ya no soy un niño, perdí a mi madre hace 18 años. Ya pasó, pero sigue existiendo en mi memoria. Mantengo que la muerte definitiva es la del olvido y es probable que así lo entendiera Vicente Aleixandre: “Morir es olvidar unas palabras dichas”»
      Un beso,
      Cecilio

  4. eva

    Te conozco a través del blog de Beatriz, Sureando. La pregunta que le hice fué si este poema era tuyo, por lo que leo, creo que si. Pues debo decirte que me ha conmovido. Pasaré por aqui todos los dias.
    Abrazo, eva.

    • cecibustos

      Eva:
      El blog de Beatriz, Sureando, es una excelente referencia. Tenemos en común un ámbito de encuentro, que nos permite coincidir y degustar imágenes, palabras y confidencias. ¡Buen comienzo!
      También, ¡cómo no!, me gratifica que te haya gustado este poema y, más aún, que te haya conmovido. Si un poema conmueve es que sonríe, dice y canta.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Saludos,
      Cecilio

  5. Carlos

    Carlos:
    El poema que nos presentas, Cecilio, es un semillero de sentimientos y de afectos, de nostalgias y de amores que no se pierden, que no se gastan con el paso del tiempo, que se acumulan, heridas que cicatrizan y que no cicatrizan con el paso del tiempo. Imágenes que recomponen una historia, dilatada en ocasiones, ejemplar y ejemplarizante, esa relación materno-filial que recoges en tu canto o poema -da lo mismo-. Lecciones de vida y de amor para seguir cantando o componiendo singulares versos: la música del sentimiento y de los recuerdos, sinfonía de tactos y de semillas que compartes con los lectores de tu blog, o lo que es lo mismo, con los amigos. Para saber qué gran mujer fue tu madre solo basta con leerle a ti, poeta, con los ojos del corazón. Un abrazo. Y gracias, como siempre, por el regalo.

    • cecibustos

      Carlos:
      Se trata, en definitiva, de dar un salto hacia el mundo. De no quedarnos quietos. Lo suelo repetir frecuentemente, los seres que nos han amado dejan de existir cuando los olvidamos y de esta forma, la muerte es el olvido. De ahí que levantemos la mirada y recordemos la presencia de una voz, la voz, que nos acompañó en la infancia y adolescencia, y nos dejó, no una herida, sino una galería de luz por donde vislumbrar el mundo.
      Tu comentario, Carlos, es una obra de arte, una auténtica donación.
      ¡Muchas gracias!
      Un abrazo,
      Cecilio

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