Sostiene Antonio Tabucchi

Cecilio Fernández Bustos

 

Me he encontrado con un médico inteligente, le dijo, se llama Cardoso, estudió en Francia, me ha explicado una teoría suya sobre el alma humana, mejor dicho, es una teoría filosófica francesa, por lo visto en nuestro interior hay una confederación de almas y cada cierto tiempo hay un yo hegemónico que toma las riendas de la confederación, el doctor Cardoso sostiene que estoy cambiando mi yo hegemónico, de la misma forma que las serpientes cambian de piel, y que este yo hegemónico cambiará mi vida, no sé hasta qué punto es cierto todo esto y, a decir verdad, no estoy muy convencido, en fin, qué le vamos a hacer, ya veremos.

Antonio Tabucchi

 

Como si fueran árboles corpulentos, llenos de vigor y fuerza, los poetas, aquellos que sostienen la mirada y el pulso frente a toda adversidad, los que alientan el grito frente a toda injusticia, también caen abatidos por la vida. Ayer lo fueron otros y cuando aún están húmedas las lagrimas por la muerte de José Saramago, hoy nos ha dejado Antonio Tabucchi, el escritor italiano enamorado de Pessoa y de Portugal, que había nacido en Pisa, sostienen unos, en Vecchiano, lugar cercano a Pisa, sostienen otros, en 1943.

         Antonio Tabucchi, sostiene Cecilio, nos sorprendió a los aficionados y también a los expertos con un libro memorable, Sostiene Pereira, publicado en Italia en 1994 y en España en 1995. La crítica sostiene que con esta novela, Tabucchi, alcanzó el punto más alto de su arte narrativo. Deslumbrado por el personaje autor Fernando Pessoa, su yo hegemónico cambió, sostiene Cardoso, de italiano a portugués. Desde aquel cambio y pese a sus no rehuidos combates con algunos dirigentes de la más raída decadencia italiana, sostiene Pereira que la mirada de Tabucchi ha sido, como la de Pessoa, una mirada lisboeta.    

         Sostiene su biografía que ha sido profesor de literatura portuguesa en la Universidad de Génova, director del Instituto Italiano en Lisboa, ciudad en la que acabo fijando su residencia y en la que ha muerto ayer, a los 68 años. Entre sus múltiples obras cabe destacar: Dama de Porto Pim, Nocturno hindú, El juego del revés, Pequeños equívocos sin importancia (Premio Selezione Campiello), La línea del horizonte, Los volatines del Beato Angélico, El ángel negro, Requiém, Sostiene Pereira (premios Campiello, Viareggio-Rèpaci, Prix Européen Jean Monet 1995), La cabeza perdida de Damasceno Monteiro, Sueño de sueños. Los tres últimos días de Fernando Pessoa, Tristano muere, El tiempo envejece deprisa. Ha escrito teatro y ha publicado numerosos artículos.

         En 2004, cuando ya soñaba en portugués, sostienen algunos de sus amigos, se nacionalizó portugués. Sostiene Pessoa que, desde aquel tiempo han sido muchas las horas en que han paseado, el uno junto al otro, por las calles de Lisboa. Desde aquí, junto al Tajo que, ya más crecido y caudaloso mojara sus pies, sostengo un recuerdo emocionado a la memoria Antonio Tabucchi Pereira Pessoa.      

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