Pasan lentos los días 23

Cecilio Fernández Bustos

                                              

                                               Gota pequeña, mi dolor.
                                               La tiré al mar.
                                                                                              Al hondo mar.
                                               Luego me dije: «A tu sabor,
                                               ¡ya puedes navegar!»
                                               Mas me perdió la poca fe…
 
                                                                                              La poca fe
                                               de mi cantar.
                                               Entre onda y cielo naufragué.
 
                                               Y era un dolor inmenso el mar.                    

 

                                               Dámaso Alonso

 

Ramillete 23                                              

330) La elasticidad del junco facilita el movimiento y evita la ruptura. Aunque tu cabeza sea pesada, si la soportas sobre la flexibilidad de la conciliación y del respeto, aunque te dobles, es probable que solo la muerte pueda romper tus convicciones. Y nunca olvides que todos tenemos convicciones.

331)     La tierra prometida debería ser siempre tierra de la esperanza. Cuando la tierra carece de esperanza, en qué se queda la promesa.

332)    De esta forma, con cierta lentitud y sosiego, avanzamos sobre la vida y nos dirigimos, vadeando el río, hacia el ocaso. Tal vez, el ocaso, no sea siempre el final.

333)     También en la duda habita la belleza.

334)    Se van pero vuelven en tropel o torbellino. Los recuerdos están ahí, agazapados, como sombras. Conviene tener, como el cazador, un cimbel que al agitarse los convoque.

335)    Los sueños no, los sueños caen de forma inesperada, como la lluvia de primavera, tormentosos y, en ocasiones, hacen daño. El problema de los sueños es que no huelen a nada y es ahí donde se nutre su ausencia. No obstante, hay sueños bonitos, esperados e incluso buscados.

336)    ¿Qué se puede hacer con un dólar o con un euro, que lo mismo da? Dicen las crónicas y los estudios demográficos y económicos que, con un dólar o un euro, que lo mismo da, al día, subsisten mil doscientos millones de personas. En tanto andamos mareados con los miles de millones de euros que se reparten en Europa para tapar los agujeros de la bancarrota de los explotadores.

337)    ¿Quiénes colocaron los misterios debajo de las piedras? ¿Acaso el arte, despojado del becerro que todo lo ensucia, podrá darnos la respuesta?[1]

338)    No es mala práctica la de esperar, pero puede que sea mejor la de salir al encuentro de lo esperado.

339)    Si aprendemos a escuchar, ¡no os quepa ninguna duda!, aprenderemos a respetar.

340)    No lo dudes, para cocinar bien los deseos, debes utilizar la cazuela de la ambición.

341)     No es la sangre que transporta el oxígeno a nuestros tejidos. No es el agua ni el pan que nos nutren e hidratan, ni el sol que nos calienta. Es la palabra quien da y quita la vida.

342)    Hay quien está dispuesto a morir por ser protagonista en todas las historias sociales que se cuecen en su entorno. Siempre críticos, sumergidos en sus más elementales contradicciones, no aciertan a medir el riesgo de apostar toda su vida, como hacen otros, en la búsqueda de una salida.


[1] Pascal Bruckner.- Como si supiera lo que va a encontrar, esta línea de pensamiento levanta cual piedras los objetos culturales y económicos para descubrir debajo los misterios colocados por ella misma. Miseria de la prosperidad. Tusquets / Barcelona, 2003

Ya es invierno en Aranjuez (Fotografía CFB)

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6 comentarios

Archivado bajo De este caminar

6 Respuestas a “Pasan lentos los días 23

  1. Carlos

    Carlos:
    Cecilio, por fin, después de un mes de mucho trabajo, reanudo el contacto con tus páginas y me topo con el inmeso regalo de tus “ramilletes”. Contrapones el mundo de los sueños a la dura realidad. ¿Qué precio tienen los sueños? ¿Vale un euro la utopía? Este otoño largo ha desprovisto las hojas de nuestros árboles de convicciones y se muestran desnudos como los árboles de nuestro jardín amado -magnífica fotografía como todas las tuyas-; me inquieta, sin embargo, saber si la primavera renovará su sabia y brotará con fuerza de aquellos que desertaron de ser coherentes con su discurso y su pensamiento. Da miedo pensar que la defensa de la utopía y de las ideas de justicia y solidaridad se queden vacías como estos paseos majestuosos y magníficos, como toda obra de la Naturaleza. Esperemos que, cuando levante la niebla, todo sea hermoso y nuevo, como el paisaje.

    • cecibustos

      Carlos:
      No te quepa la menor duda, en primavera volverán las golondrinas y brotará el verde en los árboles y en muchos corazones. Por dura que sea la refriega, no todos tiran la toalla. Es cierto que la vida se endurece y que hemos de volver donde solíamos. Instalémonos de nuevo en la utopía, pero sin olvidar que, como afirmara Bloch, la utopía es un posible no realizado.
      ¡Nuevo o viejo, amigo mío, es la hora de brindar!
      Gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Cecilio

  2. Muchas gracias por tus saludos Cecilio.
    Te deseo un feliz 2012 y que sigas deleitando a tus lectores
    con este magnífico blog.
    Un abrazo
    Beatriz

    • cecibustos

      Beatriz:
      ¡Muchas gracias! intentaremos seguir creciendo en amor y sabiduría y compartiendo la felicidad posible.
      Un abrazo,
      Cecilio

  3. Hoy me quedo especialmente con esta frase tuya: “Si aprendemos a escuchar, ¡no os quepa ninguna duda!, aprenderemos a respetar.” Precioso. Y la foto, maravillosa.

    ¡Te deseo lo mejor en este nuevo año y siempre, Cecilio!!! Un fuerte abrazo!

    • cecibustos

      Elvira:
      Como puedes ver por la fotografía, en Aranjuez es frecuente la mágica ilusión de la perspectiva. También yo, en algunas ocasiones, muestro el barroquismo de la convergencia y tiendo hacia el horizonte. Y sí, me hace feliz esa tendencia hacia la luz.
      Gracias por este comentario y por la siembra de tu blog, “Flores y palabras”.
      Un abrazo,
      Cecilio

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