Lluvia de Octubre

Cecilio Fernández Bustos

                                                                        Escarbad en las cenizas del crepúsculo.
                                                                        José Ángel Valente

 

Con la que está cayendo, no debería extrañarnos que los cuerpos no acaben de entonarse y sigan con la duda de no saber si están aún calientes del prolongado verano o, por el contrario, se han contaminado del súbito frío del otoño. En la calle llueve y en la política caen chuzos de punta. Son las consecuencias de un largo periodo de producir más de lo que somos capaces de consumir por estos lares del occidente cristiano y solidario, pese a que dejamos a un porcentaje muy alto de la humanidad —80%— fuera del reparto. Crisis económica y lamentables desajustes en todos los ámbitos de la vida social. Crisis en el mundo, crisis en Europa, crisis en nuestra feliz España y, claro está, no podía ser menos, crisis en nuestra noble y próspera Villa.

 

Fernández Gil.- Lluvia amarilla (Dibujo. Rotuladores y lápices de colores / Colección particular))

 
 
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4 comentarios

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4 Respuestas a “Lluvia de Octubre

  1. Lo más curioso es que el destino de cada uno parece que se dirime en un campo de batalla macroeconómico del cual apenas se entiende nada. Palabras, reuniones, cifras del supermundo que dirigen la ola gigante hacia la puerta de cada vecino. La huerta o la tinaja de agua, aquí si estaba claro el gasto y el consumo pero..en Bruselas? En una reunión de una hora y media se establece la hoja de ruta del macrodiscurso o ley global que llega hasta el mantel de casa?. Escuché a un economista decir que las macrofinanzas están hechas en términos difusos para sobrevivir mientras el ciudadano de a pie se esfuerza en comprender. No hay enemigo visible sino una legión de términos relativos que se pueden adaptar en el curso del tiempo. Es imposible “indignarse” cuándo el receptor piensa que el problema es suyo. Si el destino fuera negro pero evidente sería más fácil que ahora que es brumoso pero indescifrable.. Cecilio hola! qué tal estas? (interesante reflexión que leí: el problema es que la economía es global pero las políticas siguen siendo locales con lo que se produce una fricción continua). Estamos solos Cecilio!!, que cada uno se las apañe en su arte y oficio y cuide de su salud!. Bonita imagen, es de tu hijo no?, un abrazo y gracias por traer lo que hay en la calle..

    • cecibustos

      Daniel:
      Sí, el dibujo es de mi hijo. Tal vez algo confuso pero impactante y sonoro, casi un grito —como la vida misma—.
      Puede que no seamos los protagonistas, sino meros personajes secundarios. Tal vez los que hubiéramos gritado en los años sesenta eso que se grita hoy: “nuestros sueños no caben en vuestras urnas”.
      Pero sigamos adelante y bebamos un trago del agua de la tinaja. Y si fuere orza, saboreemos un buen chorizo casero.
      Mientras escribo escucho a Leonard Cohen.
      Gracias amigo, un abrazo.
      Cecilio

  2. Carlos

    Cecilio: tiempos oscuros y tiempos de cenizas. Macroeconomía y sufrimiento concreto, el de las gentes de a pie, el común de los mortales. Las bielas de la Economía se engrasan con la laboriosidad de los que se dejan la piel por un sueldo miserable y unas condiciones esclavistas del mercado de trabajo para que otros vivan en mansiones y disfruten de todoterrenos y casas en la playa y de yates y de coches caros y puedan permitirse hoteles y viajes de lujo, cenas en restaurantes con no sé cuántas estrellas michelín… y a lo mejor todo eso no es necesario para ser feliz -estoy seguro de ello-. De igual modo, considero, que todos juntos, como decía Lluís Lllach en su célebra canción “L’estaca”, si todos tiramos de aquí y de allá, quizá un día -no me aventuro a decir cuándo- consigamos entre todos desmontar este sistema de producción capitalista perverso. No creo que estemos condenados a una recesión moral -la material nadie va a negarla- pero hay que seguir incidiendo en los mensajes de que la verdaderra culpable de la catástrofe que estamos viviendo es la derecha de credo ultraliberal que, desde la era de Reagan y la Dama de Hierro, se encargaron de desmantelar el estado del bienestar. Va a ser difícil quitarles la máscara, pero es necesario gritar en las calles que el rey está desnudo porque lo está. A lo mejor los que asisten a las procesiones y a las pompas del poder terminan por asumir también que ellos veían una realidad inventada por los usureros de las finanzas y de los que tienen a buen recaudo su dinero en paraísos fiscales. No creo que estemos solos y solo juntos podremos seguir manteniendo en pie la utopía. Con nuestro esfuerzo. Y nuestra esperanza.

    • cecibustos

      Carlos:
      Por oscuros que sean los tiempos nunca deberíamos cerrar los ojos del todo. Si los cerramos, entonces sí, se produciría la oscuridad. Pero tampoco nos engañemos con falsas expectativas, en la vida nunca se acaban los sueños y la política puede ayudarnos a conseguirlos. Sigamos compartiendo la ambición utópica, pero sin olvidar que una Utopía, ya lo dijo Ernst Bloch, “es un posible realizable”, un modelo socio-político realizable.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Cecilio

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