Pasan lentos los días 21

Cecilio Fernández Bustos

Ramillete 21

…Con cierta parte de nuestro ser vivimos todos fuera del tiempo. Puede que sólo en circunstancias excepcionales seamos conscientes de nuestra edad y que la mayor parte del tiempo carezcamos de edad…

Mila Kundera

 

298)  Hablar y escribir. Jugar con las palabras y tender un puente colgante, suspendido de la idea que emerge, solo un relámpago, entre la niebla. Hay que construirle un nido al pensamiento y apresarlo en ese nido. Aprieta y no sueltes esa frase espontánea, la frase donde se forjarán la luz y belleza.

299) Lo que tú tengas que contarme siempre será importante para mí. No por la esencia del mensaje, sino porque eres tú quien me lo cuenta.

300) Transparencia y significado: he ahí una ecuación en cuya solución se han extraviado muchos sabios y eruditos.

301) Aquello que veis al fondo es un árbol y está lleno de vida. ¡Por favor, no lo taléis! 

302) Ríete cuanto puedas y saborea bien los besos.

303) ¡Sé feliz, sal de tu propia cárcel!

304) No hagas tú aquello que no permites hacer a tu perro. Por favor, ¡recoge las deyecciones del animal!

305) Dime, sabio, ¿a dónde debo mirar para alcanzar la sabiduría? —Mira en la hondura y busca la transparencia.

306) En la vida todo es sorpresa, lo es el amor y lo es el odio.

307) El agua es la vida. Disponer de agua es disponer de la vida. Por favor, dejad el agua en su sitio.

308) Hay gentes que viven como dios. Las hay que viven como pueden. Y también están aquellas, las que no pueden vivir.

309) Cuando las ideas, sin responder a ninguna pregunta, emergen resplandecientes y arropadas con mucha publicidad, terminan decepcionando;  pues, tras breve vuelo, pasan al almacén de los olvidos.

310) Pero, ¿quién tuvo el atrevimiento de formular una pregunta? ¿Y si no hubiera respuesta?

311)  Para volar son importantes las alas. Tú y yo, si cerramos los ojos y nos olvidamos del momento, pese a no tener alas, podemos remontar un breve vuelo. Y, ¡quién sabe!, acaso, como Juan de Yepes, seamos capaces de darle a la caza alcance.

312) No hay quien pueda soportar el exceso de límites que algunas gentes interponen entre tacto y contacto.

313) Leer un texto cualquiera supone, siempre, un esfuerzo de traducción. Se trata de interpretar o, para ser más exactos, recrear lo que el autor ha querido decir y verterlo como fluido de saber o sentir en nuestra alma.

314) Sí, esa pátina como un aura, que nos envuelve y nos da color y calor, no es alquimia ni lenguaje. Es, ¡qué duda cabe!, ejercicio de ser, memoria.

315) Tejer y destejer nuestros vínculos con la vida es trabajo diario, una forma más de urdir la trama que nos vincula al ser social y libre.

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4 comentarios

Archivado bajo De este caminar

4 Respuestas a “Pasan lentos los días 21

  1. Anónimo

    La parte no puede estar fuera del Todo. Porque el hombre es tiempo, es la materia de que está hecho.
    Ojalá hubiera podido decirlo yo antes, pero lo hizo Borges. Ojalá pudiera saber quién lo dijo antes que él

    Roto casi el navío…

    Jugar con las palabras… ¡Qué fácil decirlo! No es definición de la escritura, es sensación de una escritura. Desde la memoria me viene Lope.

    No os toméis el trabajo de hacer nidos: llamad a la Musa.

    Lo que yo tenga que contarte siempre será importante para mí. No por la esencia del mensaje, sino por vanidad.

    Ecuación significa igualdad. La confusión es el estado natural del sabio.

    Aquello que veis al fondo es un árbol y está lleno de vida. ¡Por favor, no lo taléis!
    Porque nunca sabréis decir por qué lo habéis hecho.

    ¿Pueden no saborearse los besos? No me contestéis, no quiero saberlo.

    No existe la cárcel. El hombre no puede dejar de ejercer la libertad.

    Y el sabio le dice: “cierra los ojos”

    El amor es lo único en esta vida que no puede ser sorpresa; porque todo está penetrado por él, el amor de la creación.

    El agua tiende a estancarse, o a precipitarse. Los ríos son seres perezosos que buscan la quietud, y lo hacen lo más rápidamente posible.

    Todos vivimos como Dios.

    Hay un sitio para cada idea. Busquemos ese “stack”

    Fue mucho más atrevido quien dio la primera respuesta. 2011, y algunos aún titubeamos.

    Al aire de tu vuelo…

    No hay quien pueda soportar los pocos límites que algunas gentes interponen entre contacto y “con tacto”

    No son fáciles las buenas digestiones.

    Es tan sólo un aliento. Un aliento recibido.

    ¿Nuestros vínculos con la vida?

    Hoy me has pedido un comentario, y te he dado un instante de tedio.

    Un abrazo. Y que no decaiga el blog.

    • cecibustos

      Distinguido amigo:
      Un placer leer tus opiniones en este blog. Solo una lectura muy profunda y distendida puede reflejar destellos tan brillantes. Espero tener la oportunidad de leer nuevos comentarios tuyos en “unas palabras dichas”.
      ¡Muchas gracias por una mirada tan penetrante!
      Un abrazo,
      Cecilio

  2. Carlos

    Cecilio, amigo, las palabras son los instrumentos necesarios para derribar los muros de las cárceles y arrumbar las tapias de los cementerios donde se pudren las mejoras ideas: las que la vida piensa o imagina desde el otro lado. La poesía es una antorcha que ilumina la oscuridad de la vida y también la de la muerte. Leer tus reflexiones me acercan un poco más a la esencia de mi ser consciente. Me emociona que sigas día a día luchando por la depuración permanente: el afán por alcanzar la claridad. No hay que confundir complejidad -o falsa complejidad- con erudición. Prefiero los escritores transparentes como Yourcenar o Martín Gaite a otros difusos y envolventes como Javier Marías, por poner un ejemplo. Lecciones de vida, los pensamientos que desgranas y regalas en tus ramilletes, y por tuyos, nuestros.

    • cecibustos

      Carlos:
      Gracias por tratar mis trabajos con tanta deferencia.
      Yo también admiro y leo con frecuencia a Yourcenar y Martín Gaite. De esta última recomendaría siempre la lectura de La Reina de las Nieves, ¡qué magnífico texto! «Cuando la abuela llegaba a este punto del cuento, a mí se me venían las lagrimas a los ojos. Todavía no se me había metido en ellos ningún cristalito de hielo ni me había raptado la Reina de las Nieves. Y la abuela se paraba y decía:
      —Pero eres tonto, ¿por qué lloras?»
      ¡Muchas gracias!
      Un abrazo,
      Cecilio

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