Dar las gracias 7: El retrato 2

Cecilio Fernández Bustos

 

                                                           Los ojos se me meten, como pájaros
                                                           negros, por las abiertas rosas
                                                           y se están un instante en cada hoja
                                                           de boca, rosa, boca, rosa.  
                                                           Juan Ramón Jiménez
 
 
         Una segunda entrega de los retratos literarios encontrados en las lecturas de novelas, relatos y algunas crónicas. Cuanta imaginación y cuantos ojos entrando, como pájaros negros, por las venas abiertas de los personajes. Cuanta belleza y cuanto dolor según la historia y el momento. Lo dije en la primera entregada, lo que más suele llamarme la atención cuando leo un relato es la mirada del autor sobre los personajes. Sí, algunos retratos son sorprendentes. 

 

 

 

         Eutimio era alto, fuerte y gallardo a pesar de los años, con la verticalidad lenta y flexible de un chopo.

Antonio Muñoz Molina

La noche de los tiempos

***

         Mientras ella enjabona, yo miro de reojo, primero hacia su imagen en el agua, y luego hacia ella. Está a contraluz, lleva el pelo recogido en un pañuelo atado en la nuca y ahora vuelve a mostrar el rictus de la dureza. Es dura hacia dentro. Sus ojos guardan. Eso se ve mejor en el agua.

Manuel Rivas

Los libros arden mal

***

         …La mujer era rubia, de ojos pequeños y brillantes. Estaba cerca de los cuarenta años, pero la madurez había trabajado sus formas con paciencia y con esmero. La nariz era justa y la boca ligeramente desmesurada, como si hubiera sido hecha para la risa. No llevaba ninguna clase de sujeción bajo la camiseta naranja, lo que dotaba a sus diminutos pechos de un aire casual que armonizaba con el resto de su anatomía. Cuando se incorporó, Julio advirtió que bajo sus ceñidos pantalones no había tampoco ninguna marca de ropa interior.

 Juan José Millás

El desorden de tu nombre

 ***

         …Ahora, muchos años después, en una helada estación de tren, me encontraba con Fátima, sujeta ya a esa inclinación a la corpulencia, característica de las mujeres mediterráneas que se acercan a la cincuentena, el rostro aún hermoso, pero maculado por ciertos signos de cansancio y cuya serena sonrisa se mantenía con una ligera inflexión en la comisura de los labios, signo de años de lentas decepciones y mezquinas angustias cotidianas…

 Álvaro Mutis

 Abdul Bashur, soñador de navíos

***

         …era mínima y dulce, digresiva, de ojos alternativamente maliciosos y humedecidos por su incapacidad para sortear las trampas que en el curso del relato le tendía la nostalgia, unos ojos jóvenes, coloreados y fluyentes de arroyo de verano…  

Javier Cercas

Soldados de Salamina

***

         … Un hombre llamado Jake Pepper ha vivido en él durante casi cinco años. Tiene cincuenta y ocho años; es viudo, con cuatro hijos mayores. Mide cinco pies y diez pulgadas, está en plena forma y parece quince años más joven de lo que es. Tiene un rostro sencillo y agradable, ojos azules de hierba doncella y labios finos que se crispan en extrañas arrugas que unas veces son sonrisas y otras no. El secreto de su aspecto juvenil no es su pulcra delgadez, ni sus rechonchas y rosadas mejillas de manzana, ni sus pícaras muecas misteriosas; se debe a su cabello, que le hace parecer como el hermano pequeño de otra persona: rubio oscuro, corto, y tan lleno de remolinos que no puede peinarlo adecuadamente; se lo humedece con agua.  

Truman Capote

Ataúdes tallados a mano / Música para camaleones

***

         Pando es un viejo adorable por quien es imposible no sentir afecto y aprecio desde el primer momento. Su expresión de buen can envejecido, no de perro de presa sino de perro de guarda, resume perfectamente su sentido común y su honradez. Fornido, chaparro, los ojos redondos, el pelo áspero estriado de blanco que le cae en mecha -casi de un modo muchachil-, el vello rizado y canoso asomándole por la abertura de la camisa, la cara arrebolada, da una agradable sensación de virilidad y de torpeza cariñosa. Cuando se sienta y abre los muslos deja descansar sobre el borde la silla dos irrefutables testigos de bulto, bene pendentes.

Jaime Gil de Biedma

Retrato del artista en 1956

***

         Lo que se le ocurrió ponerse habría sido apropiado para la abadesa de un convento en audiencia privada con el Papa. Llevaba el pelo enteramente oculto por un pañuelo de gasa negra; un vestido negro, suelto y largo, que en cierto modo parecía prestado; medias negras de seda apagaban el brillo dorado de sus esbeltas piernas. Con toda seguridad, una abadesa una abadesa no se habría calzado unos zapatos negros de tacón alto tan vagamente eróticos como los que ella había escogido, ni las gafas oscuras que le daban aspecto de búho y resaltaban la palidez de su piel de vainilla y leche fresca.

 Truman Capote

Una adorable criatura

(el autor se refiere a Marilyn Monroe)

 

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8 comentarios

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8 Respuestas a “Dar las gracias 7: El retrato 2

  1. carmen

    Hola Cecilio: ¡Que interesante, para las personas que tenemos interés en esto del escribir, que coloques tu objetivo en el retrato! Y, ¿cómo nó? también en el soneto.
    En resumen Cecilio, gracias por este blog que, para mí, es una breve y amable enciclopedia donde siempre aprendo algo y de la que siempre me llevo algo prendido.
    Un saludo, Carmen.

    • cecibustos

      Carmen:
      ¡Gracias a ti! Suele decirse que los textos andan vagando como duendes sin lucecita y esperan que alguien los lea para encenderlos. Esto es lo que haces tú, querida amiga, cuando lees las cosas que pongo en este blog. Seguiré escribiendo para que tú sigas leyendo lo que escribo.
      Un beso,
      Cecilio

  2. ¡Qué bien escritas todas estas descripciones! Muy interesante, Cecilio. Un beso

    • cecibustos

      Elvira:
      Andaba entretenido buscando información sobre la “Leche de gallina” cuando he visto este comentario. Sí, suelen describirlo tan bien que, en algunas ocasiones, pueden provocarte alucinaciones; y hasta los tocas y los hueles y los escuchas. Pura creación.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un beso,
      Cecilio

  3. Hola Cecilio, ahora que todo va con más calma puedo comprobar que mantienes esa atracción hacia los textos que ayuda a apreciar la literatura.
    Cuando hago referencia a la calma me refiero al final del curso que va dando paso a una especie de sosiego que es complicado explicar pero que es muy gratificante y sobre todo deseado.
    Un abrazo

    • cecibustos

      Pilar:
      Me alegro que puedas reconciliarte con el sosiego que facilitan las vacaciones. Aunque es tanto el entusiasmo que pones en tu trabajo que, tal vez, no se diluyan las propuestas que te nacen pensando en el próximo curso. Lo que me llega a través de tus blogs y los de tus alumnos es que realizas una excelente labor pedagógica y por ello te admiro y felicito.
      Yo sigo picoteando en los mismos asuntos y encontrándome con nuevos lectores que se van incorporando a esta especie de diálogo con la literatura y otros cuentos.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un beso,
      Cecilio

  4. Carlos

    Ceciliio:
    muy buena selección de textos descriptivos, donde el núcleo fundamental de significación no es solo el acercamiento prosopográfico o los rasgos de carácter, sino las connotaciones subjetivas y poéticas con las que el narrador se acerca a su criatura para desvelarnos ese más allá del personaje -no basta con una mirada, ni siquiera de espejo- para aprenhederlos en su esencia. Este modo de presentar a los personajes va más allá de la mímesis y transmite -lo consiguen solo los buenos narradores- una sensación verista de conocimiento a través de la intuición poética, que es como operamos en la vida diaria sin que nos demos cuenta.

    • cecibustos

      Carlos:
      Tus comentarios aportan siempre un interés mayor a estas entradas, más allá de mi propia pretensión. Con tus palabras desvelas sentidos y significados que acercan el texto al lector: he ahí la autentica mimesis del maestro que facilita al alumno esa posibilidad de ver con sus propios ojos.
      ¡Muchas gracias!
      Cecilio

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