La mirada de Luis Gómez Baquero

Cecilio Fernández Bustos

 

A ti, forma; color, sonoro empeño
por que la vida ya volumen hable,
sombra entre luz, luz entre sol, oscura.
Rafael Alberti

 

Luis Gómez Baquero nació en Aranjuez en 1929. Al igual que hicieran Bautista —mi padre— y Manolo Saavedra o Fernando Baquero, el pintor que nos ocupa compatibilizó su vida laboral con esos pequeños ratos de ocio que, todos ellos, dedicaban a su pasión por la pintura. Si grande era la dificultad, se alzaron sobre lo adverso y construyeron una obra, cada uno la suya, no exenta de interés.

         Dos son los recuerdos que más identifico con el pintor Luis Gómez Baquero. El primero es la visión de un cuadro que interpretaba un día de niebla en Aranjuez. El segundo es de un tiempo más cercano: es verano, veo al pintor afanándose con el claro-oscuro de los verdes en la Isla del Ermitaño del Jardín del Príncipe. La niebla es un elemento natural, íntimamente ligado al paisaje de los inviernos en Aranjuez. Desde diciembre hasta febrero, aunque es enero el mes que se lleva la palma, los ríos que atraviesan el municipio —Tajo, Jarama y un poco menos Tajuña— levantan sobre estas tierras esas nubes grises y opacas que se quedan posadas, como gigantescos pájaros, entre los pies de los arancetanos e introducen la humedad en los bolsillos de los paseantes y en los huesos de los más antiguos. Las nieblas dan carácter a las luces de los inviernos ribereños y pintan de oscuro un paisaje que en otras estaciones refulge de luminosidad y colorido. La niebla y el humo de las hojas quemándose forman parte de la singularidad plástica de los inviernos de estas tierras, donde Tajo a Jarama el nombre quita.

         Los pintores que han labrado la autoría de su obra en estos enclaves, han tenido una especial predilección por los otoños: otoño en los jardines, otoño sobre el río, otoño pegado a las fachadas de las casas. En esto han sido excelentes Santiago Rusiñol, Benjamín Palencia, Sixto Alberti y los pintores locales más estremecidos por el paisaje. Luis Gómez Baquero, además de a las nieblas y los verdes más endiablados, le ha dado con entusiasmo y acierto al otoño —no se puede vivir en Aranjuez sin incendiarse en esa estación— y Luis, como testimonian algunos de los cuadros que he podido ver en colecciones locales, hace un hueco en sus arterias para que discurran por su cauce las luces que habitan su corazón frente a un contraluz otoñal. Sí, este pintor ha caminado siempre por los andamios de las luces, herido que va de un impulso introspectivo y ha envuelto su emoción en sutiles tonalidades; y ha logrado la presencia de esos elementos que sólo la luz es capaz de identificar cada día. Y es que el mundo existe como realidad cercana, nunca independiente del hombre que lo mira y lo percibe. De ahí esa fascinación, su íntima percepción del mundo, que el poeta en su voz y el pintor en sus colores nos ofrecen.

         Pese a tanta belleza, la pintura de Gómez Baquero que habita mis recuerdos y da vigor a mis sentidos, es aquella protagonizada por la niebla. Toda fascinación origina un deseo. No siempre la posesión nos cura de ese hechizo envuelto en la pasión. Podemos conformarnos con contemplar o incluso con rememorar. En mi caso, el recuerdo de las nieblas de Aranjuez pintadas por Luis Gómez Baquero, me conduce a mi padre: él me enseñó a conocer y admirar aquellos cuadros de su amigo.

         En Aranjuez, como en tantos otros sitios, el río tiene un protagonismo excepcional y agónico. Los pintores locales han perseguido siempre los brillos inclasificables del río: hoy metálicos, ayer dorados, mañana, mañana los patos y los peces romperán los espejos y ahogaran los hechizos de la superficie. El juego de luces que emerge en los espejos del agua, resbala en la retina del artista que deposita pinceladas sinuosas y transparentes sobre la superficie del lienzo. De igual forma los pinceles van conformando un mundo de colores que envuelven la emoción plástica y nos muestran el horizonte de la belleza. El río y los jardines han sido siempre protagonistas del arte creado en Aranjuez: música, poesía y pintura.

Chopos en otoño.- Luis Gómez Baquero (Colección Piquer-Majano)

         Hoy, al contemplar en casa de un amigo un contraluz otoñal firmado por Gómez Baquero, despiertos los recuerdos, he sentido el impulso de comentar esos silencios de las hojas de los chopos que brillan en el cuadro y fijan ese momento de indecisión en que las cosas son o no son. La mirada de salida ayer y la mirada de llegada en cualquier cosecha. Hay una necesidad de identificar ideas y sentimientos, aquello genes que la luz ha ido posando en el envés de nuestra conciencia y nos aproximan a las gentes que, con pequeños sorbos de ternura y belleza, han contribuido a formar nuestra mirada. Algo de eso lo ha protagonizado este pintor, callado y meditabundo, tal vez tímido, en su trabajo de mediador entre sus sueños y los nuestros, tantos años en silencio. Y es así, porque el barrunto de la formación de los elementos culturales, que se van posando en el cuenco donde fermentan nuestras vidas, no suele ser fácilmente identificable.

         Pese a la tormenta que amenaza, hay una paz de altísimo valor plástico en ese cuadro donde la luz hace milagros con el monte bajo y las encinas y nos revela un paisaje casi inédito en la pintura de Aranjuez. Pincelada suelta y envolvente, veladuras uncidas de expresivos movimientos y esos oros que se escapan del nublado y nos recuerdan los mágicos hallazgos de los grandes maestros del paisaje. Pintura apacible y al mismo tiempo inquietante, poética y visceral. Pintura de pintor que aún deambula por los quicios de un sutil surrealismo y juega a mirar y ver aquello que no se manifiesta.

Erial con encinas.- Luis Gómez Baquero (Colección Jiménez-Monteagudo)

          Doblegado por la edad, Luis Gómez Baquero ya no pinta, no le vemos por los jardines, ni paseando por el paseo del Deleite. Autodidacta, aficionado, pintor dominguero, como fuera algún tiempo el rompedor Paul Gauguin, compatibilizó su pasión, la pintura, con el compromiso social y político y, ¡claro está!, con el esfuerzo laboral para sacar adelante a su familia en tiempos que fueron duros y difíciles. Cuanta expresión queda sepulta, cuanta sensibilidad plástica no vio la luz, aunque Luis acudiera a su llamada. Como Vicent van Gogh, que fue saliendo de las tinieblas donde tanta incultura se posó sobre su obra en vida, para iluminar museos y salones después de su muerte. Cuanta inútil sinrazón, reducir el valor del arte a la mera especulación económica. Y es que por ahí van las mascaras sonrientes, de una sociedad que casi nunca llega a tiempo.

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9 comentarios

Archivado bajo De pintores y otros artistas

9 Respuestas a “La mirada de Luis Gómez Baquero

  1. pablo

    Cecilio, muy bello tu trabajo sobre nuestro amigo Luis, expresas muy bién lo que pensamos los que le conocemos y no sabemos manifestar como tu.
    Sigue con esta magnifica labor para que el tiempo no borre la memoria-

    • cecibustos

      Pablo:
      En toda obra de arte, a poco que miremos, nos encontramos con el autor o nos interrogamos sobre su ser. La obra es una huella que lo identifica. Si la huella no emite destellos es que no hay arte y si no hay arte, no hay artista. Los cuadros de Luis emiten destellos.
      Gracias por tu comentario,
      Cecilio

  2. MariCarmen

    Cecilio: Como siempre, acertado en tu trabajo de no dejarnos caer en el lovido.
    Hace ya tiempo que nuestros paseos por los jardines de Aranjuez, carecen de la imagen entrañable del pintor atrapando en un cuadro el color y la luz de cualquier rincón del jardin. Antes era seguro encontrarnos con alguno y pararnos a charlar un rato, algo que como tantas cosas, el tiempo nos ha ido robando.
    Luis es el último que yo recuerdo pintando en el jardin, y con el hemos disfrutado viéndole manejar sus pinceles, al tiempo que hacíamos algun comentario o pregunta, lo mismo que mucho antes con tu padre.
    Un cariñoso recuerdo para Luis, y para ti gracias.
    MariCarmen.

    • cecibustos

      Mari Carmen:
      Así es, las gentes vamos pasando y ahí queda ese hueco que ocupamos un día. Presencia de una ausencia lo llamó Pablo Serrano hace 25 años, mientras quemaba el papel que envolvía una ligera estructura metálica. Cuando ardió el papel sólo quedó el hueco: “la presencia de una ausencia.”
      Los cuadros que han pintado en el jardín, con verdadero arrobo, tantos buenos artistas, son parte de la presencia de esas ausencias que percibimos cuando paseamos bajo los plátanos y los castaños.
      Gracias por tu comentario.
      Un beso,
      Cecilio

  3. Rafael Muñoz

    Amigo Cecilio: Desde luego has descrito maravillosamente la pintura de Luís y su fascinación por el paisaje ribereño. Pero el tiempo acaba con todo menos con la obra bien hecha, y salvo excepciones que confirman la regla, tenemos muchos ejemplos en Aranjuez. Hace algún tiempo le pregunté a Luís ¿Qué estás pintando ahora? y su contestacón fue ¡Ya no pinto nada! Me produjo honda tristeza agravada por ver a diario los palos que está
    recibiendo de su enfermedad. Un fuerte abrazo. Rafael.

    • cecibustos

      Rafael:
      Es cierto lo que comentas. Luis ha sido un excepcional pintor del paisaje de Aranjuez. Su obra refleja los acentos de las estaciones con una singular transparencia y nos aproxima a la percepción del ritmo climático: cuando contemplamos sus telas captamos la emoción que, no lo dudes, vivió nuestro amigo cuando lo pintaba.
      Y es verdad que un atisbo de tristeza nos invade cuando un artista, en este caso Luis, deja en reposo las herramientas de su creación. No obstante, amigo Rafael, ahí está su obra, tal vez demasiado oculta, para que la tristeza se trueque en felicidad.
      ¡Muchas gracias por tu comentario!
      Cecilio

  4. Gemma

    Muchas gracias por todos los comentarios que habéis hecho sobre mi tío. De niña le acompañe uno de esos días que él iba al jardín para pintar. Intente imitarle llevándome mi cuaderno de dibujo y trazando algunos garabatos en el papel. Me hubiese gustado poder acompañarle más veces pero tuve que dejar mi querido Aranjuez para ir a vivir a otro lugar lejos. Creo que de él me ha nacido mi interés por la pintura. Por suerte puedo contemplar todos los días una magnifica primavera, con un rayo de sol que te hipnotiza atravesando la copa de los árboles y reflejándose en la hierba. Te quiero!!

    • cecibustos

      Gemma:
      Me alegra que te haya gustado lo que comento de tu tío Luis. Tanto el artista, como el hombre, son merecedores de nuestro reconocimiento como artista y de nuestro afecto como hombre.
      ¡Gracias por tu comentario!
      Un saludo,
      Cecilio

  5. Gemma

    Este pasado fin de semana, nos dejó mi tío pero no debemos estar tristes pues siempre estará junto a nosotros en nuestros corazones y en su Obra. Siempre te recordaremos!!! Tu aceitunita.

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