Pasan lentos los días 17

Cecilio Fernández Bustos

 

Ramillete 17

Al modo de la semilla se esconde la palabra. Como una raíz cuando germina que, todo lo más, alza la tierra levemente,…
María Zambrano

 

230) Se paciente y delicado con aquellos que te aman. Y también, procura serlo con aquellos que moran detrás de otras ventanas.

231) En un mundo tan plural, donde habitan plurales dicotomías y los hombres se deslizan, nos deslizamos por el tobogán de la duda, bueno será limarnos las estrías de todo radicalismo. Sin olvidar aquellas cuestiones que hacen mención a la libertad y a la justicia. Pero, ¡claro está!, controlando aquellas cuestiones que alientan apasionadas mitologías.

232) Me gustan los esfuerzos que se hacen por ilustrar la pintura con la poesía. Son artes distintas, la poesía nos entra por el oído, es música. La pintura es imagen, color, línea: nos entra por la vista. Ahora bien, ambas van directas al corazón y ahí, qué duda cabe, se encuentran.

233) No sólo el soberano, como dijera Rousseau, ni tú, ni yo, ni nadie puede cargar al prójimo con cadenas inútiles. Las leyes han de servir al bien común y por ello, si tras meditado debate son aprobadas, deben ser cumplidas. De lo contrario se generaría injusticia. Tú cumples y yo no; cuantos accidentes se evitarían si todos los conductores cumpliéramos las normas.

234) De pronto el sol se cae detrás del horizonte y nos envuelve la noche.

235) ¿Y la historia, qué podemos esperar de la historia? ¿Sólo memoria?

236) Cuando estés solo, habla contigo.

237) Tal vez mañana salga el sol y empiece a escampar. Y si escampa y sale el sol, por fin podremos cosechar los espárragos silvestres —los verdaderos trigueros— y las criadillas de tierra de la primavera.

238) Pon tu mirada a trabajar: que busque una mariposa levemente tocada por un rayo de luz. ¿Tienes la imagen?, pues ahora, con los pinceles —que anidan en tus manos—, traza una línea que la envuelva y, con la misma herramienta, dale el calor del color. Y ahí, ante todos, ¡oh, milagro!, el vuelo del insecto habrá germinado en resplandor.

239) Pero eso es así, hoy y siempre. La luz habita en el brillo antiguo de las estrellas y en las manos traviesas de los niños. ¡No lo olvides! Y ahora, ¡por favor!, enciende la luz.

240) Hay palabras hermosas que saltan asustadas en la boca. El oído atento escucha y paladea el aroma de la palabra sin censura. Esa luz, que es presencia y armonía, define en sonrisa el eco de los labios que pronuncian.

241) Ese rayo de luz que entra por la ventana es daga que abre el recuerdo. ¡Míralo ahí!, sobre una mota del oxidado polvo de la vida.

242) De luces y de sombras están completos los recuerdos. Una claridad errante y una oscuridad difusa: dulce y amargo como la vida misma.

243) Cuando tienes un trabajo remunerado que te permite comer todos los días y, por definición, te ocupa todo tu tiempo sin otra gratificación que la del sustento y sus consecuencias, añoras la libertad y te gustaría disponer de todas tus horas para tantas cosas… Mas si no tienes trabajo, ni riqueza alguna, lo pasas mal y tienes miedo: ¡ay!, entonces ya no piensas en los libros, ni en la contaminación atmosférica, ni en el amor.

244) ¡Cuánto trajinamos juntos, entre discursos y papeles, hasta ver salir el sol de la libertad!

245) La vida de los grandes lectores, como la de los grandes amantes, tiene un pacto con la eternidad. De esto sabía mucho Borges.

246) Hay un jardín y en él hay una fuente de la que mana un agua limpia y fresca. Hay una mano tibia que acaricia mi frente acechada por las dudas. Hay un camino por el que caminar hacia la luz o, tal vez, la ceguera. Hay una idea que bulle entre neuronas y se columpia en los bordes de la tarde: ¿será eso que los filósofos llaman el ser o sólo una pavesa movida por el viento?

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3 comentarios

Archivado bajo De este caminar

3 Respuestas a “Pasan lentos los días 17

  1. Rocío Wittib

    Cecilio, que sigan los días pasando lentos si son para leer estos preciosos ramilletes. Cuanta sabiduría. Gracias!

    Un beso.

    • cecibustos

      Rocío:
      Siempre es una alegría saber que lees estas ingenuas reflexiones. Para seguir escribiendo es necesario percibir la presencia de algún que otro lector. Si no podemos expresar lo que sentimos, haremos un esfuerzo por contar lo que sabemos.
      Me gustaría —como haces tú con tus poemas— decir, contar, cantar, y pulsar las fibras de la emoción. ¿Para cuándo un libro? Me gustará tanto leerlo y comentarlo y dárselo a leer mis amigos.
      Agradecido como siempre.
      Un beso,
      Cecilio

      • Rocío Wittib

        Cecilio,
        Siempre podés contar con mis ojos.
        En cuanto al libro, creo que llegará ese día, antes o después, llegará.

        Un beso.

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