Un soneto me manda hacer…

Cecilio Fernández Bustos

 

Las obras literarias no nacieron para ser estudiadas y analizadas, sino para ser leídas y directamente intuidas.
Dámaso Alonso

 

El soneto es una de las composiciones poéticas más arraigadas pese a su dificultad. Tiene su origen en Italia y son Dante y Petrarca los que le confieren su estructura definitiva. En España lo intenta, en primer lugar, el Marqués de Santillana; pero son Juan Boscán y Garcilaso de la Vega los que logran imponerlo en el siglo XVI. Además de los citados hubo otros grandes sonetistas en el Renacimiento, entre los que cabe citar a Diego Hurtado de Mendoza, Hernando de Acuña, Fernando de Herrera y Gutiérrez de Cetina. En el barroco cultivan el soneto Lope de Vega, Góngora, Calderón, Cervantes. En todas las épocas, en mayor o menor medida, los poetas han escrito sonetos. En el siglo XX surgen importantes sonetistas entre los miembros de la Generación del 27 —Jorge Guillen, Gerardo Diego, Rafael Alberti—. García Lorca tiene un excelente poemario escrito en sonetos, Los sonetos del amor oscuro. Te me mueres de casta y de sencilla, es el primer verso de un soneto de juventud de Miguel Hernández que forma parte de El rayo que no cesa. Importante sonetista ha sido José García Nieto del que he dejado constancia en este blog publicando un hermoso testimonio dedicado a nuestro río Tajo a su paso por Aranjuez.

         A mí también el soneto me ha dejado maravillado y absorto en muchas ocasiones. Los hay tan perfectos, tan hirientes y cortantes por sus brillos, que no puedes evitar el borde del precipicio y llegar a tales estados de embeleso ante tan logrados lances de amor, que es posible quedar exhausto como si fuera tu propia voz la inventora de tales delirios. Prestemos atención al primer cuarteto del soneto titulado El poeta habla por teléfono con el amor de García Lorca: Tu voz regó la duna de mi pecho / en la dulce cabina de madera. / Por el sur de mis pies fue primavera / y al norte de mi frente flor de helecho.

         Hay un poema muy famoso donde se ensalza la habilidad y el artificio para construir un soneto. Se trata de un trabajo perteneciente a Lope de Vega, que todos hemos leído y recitado en alguna ocasión: Un soneto me manda hacer Violante, / que en la vida me he vista en tal aprieto. En realidad no ha sido solo Lope de Vega el único ni el primero que ha intentado esta suerte de ingenio poético, son más, qué duda cabe, ello es que hay más de un soneto de esta guisa y hoy, para celebrar el centenario de mis entradas en este blog, traigo aquí cinco de esos sonetos de tan singular invención. 

 

Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575)

Pedís, Reina, un soneto, y os lo hago:
ya el primer verso y el segundo es hecho;
si el tercero me sale de provecho,
con otro más en un cuarteto acabo.

El quinto alcanzo: ¡España! ¡Santiago,
cierra! Y entro en el sexto: ¡Sus, buen pecho!!
Si del séptimo libro, gran derecho
tengo a salir con vida de este trago.

Ya tenemos a un cabo los cuartetos:
¿Qué me decís, señora? ¿No ando bravo?
Mas sabe Dios si temo los tercetos.

¡Ay! Si con bien este segundo acabo,
¡nunca en toda mi vida más sonetos!
Mas deste, gloria a Dios, ya he visto el cabo.

***

Lope de Vega (1562-1635)

               Soneto de repente

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy en la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

***

Manuel Machado (1874-1947)

               Alfa y Omega

Cabe la vida entera en un soneto
empezando con lánguido descuido,
y, apenas iniciado, ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.

Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido,
y que se va también, que ya se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.

Maduros, a mirar a ayer tornamos
añorantes y, ansiosos, a mañana,
y así el primer terceto malgastamos.

Y cuando en el terceto último entramos,
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto… Y que nos vamos.

***

Gerardo Diego (1896-1987)

               Soneto a Violante

Yo no sé hacer sonetos más que amando.
Brotan en mí, me nacen sin licencia.
Los hago o ellos me hacen, inocencia
de amor que se descubre. Tú esperando,

tú, mi Violante, un sueño acariciando
¿cómo quieres que yo no arda en vehemencia
y por catorce llamas de impaciencia
no exhale el alma que te está cantando?

Si yo he amado volcán, árbol y torre,
si te abraza y te abrasa y te recorre
hiedra envolvente y sangre surtidora,

si eres musa y mujer, pena y secreto
te he de entregar celoso mi alfabeto
que de ti y de tus labios se enamora.

***

Dámaso Alonso (1998-1990)

               El corcel

                                                       A Lope de Vega y Pepe García Nieto

 

Voy a montar este animal bravío:
dicen que muchas veces se rebela.
Yo le ahormaré: con freno y con espuela
imprimiré en su furia mi albedrío.

Pasó la curva. Y, espumoso río,
flecha vibrante, por la recta vuela,
ya hacia mitad del curso, y aún se encela
¡hacia meta, hacia gloria, corcel mío!

Nueva curva: ceñido salió. Sale
como querencia tras un gozo. Fuerte
huella a compás el campo el ritmo neto.

Curva final. «¡Hale —le grito—, hale!
¡Meta! ¡Morir! ¡Igual da meta o muerte!»
Y llega, triunfa y muere mi soneto.

¿Soneto ya completo?
Nueva vida y alada ahora le brote,
¡y sea su recuerdo el estrambote!

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4 comentarios

Archivado bajo Un poeta, un poema

4 Respuestas a “Un soneto me manda hacer…

  1. Ha sido estupendo leer la recopilación que nos ofreces.
    Me quedo con el soneto a Violante, me ha hecho recordar algunas clases de literatura cuando trabajabamos hasta el último detalle que nos podía dar una palabra…todo eso queda para siempre.
    Un abrazo y gracias por tus comentarios en nombre de mis queridos alumnos.

    • cecibustos

      Pilar, muchas gracias.
      Es tranquilizador ver que los grandes maestros de la creación artísticas saben divertirse.
      Un saludo,
      Cecilio

  2. Tienes razón, Cecilio. Creo que hay que desconfiar de quien no sabe divertirse ni reír a gusto. Un saludo, Elvira

    • cecibustos

      Elvira:
      Gracias por tu comentario. Todos los sonetos de la entrada tienen por padres a grandes virtuosos de la ironía.
      Cecilio

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