JOSÉ GARCÍA NIETO: Reencuentro del Tajo en Aranjuez

Cecilio Fernández Bustos

 

José García Nieto nació en Oviedo en 1914 y murió  en Madrid en 2001. Funcionario municipal, como tantos otros, comenzó su actividad profesional en el Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa, municipio que sería absorbido por el ayuntamiento de Madrid, también como otros. Generacionalmente está encuadrado en la generación de la posguerra.

         Fue uno de los máximos representantes de la corriente garcilasista (poesía formalmente inspirada en Garcilaso de la Vega y posicionada frente a la poesía social y surrealista) de la poesía posterior a la Guerra Civil.  Poeta clásico en el fondo y, sobre todo, en la forma: sus sonetos fueron comparados por Juan Ramón Jimenez con los de Garcilaso, Calderón, Lope de vega, Góngora, Quevedo. Su obra ensalza los valores tradicionales: la patria, el paisaje, el amor a la mujer, la familia; perspectiva al servicio de un apasionado humanismo de signo católico y conservador que tiene al individuo, la tierra y Dios como principales protagonistas. A lo largo de su carrera el poeta superara la frialdad técnica y perfeccionista de su primera poesía y logrará un mayor apasionamiento.

         García Nieto, poeta, dramaturgo y periodista, es uno de los escritores  más galardonados en España. Premio Adonais en 1950, Premio Nacional de Literatura en 1951 y 1957, académico de la Real Academia Española en 1982, Premio Cervantes en 1996.

         El poema que traemos hoy, Reencuentro del Tajo en Aranjuez, forma parte del libro Geografía es amor, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1957. Es de rigor que el poeta, siendo garcilasista y viviendo en Madrid, posara su mirada en el Tajo a su paso por Aranjuez y nos dejara este bello soneto.

 

Reencuentro del Tajo en Aranjuez
 
Te vi, río que viera una mañana,
después, mucho después, temblando acaso
como agua presa en el gozado vaso
de la más delicada porcelana.
 
Sobre la piedra, el cielo, malva, grana,
se iba haciendo frutal en el ocaso.
Y el río, rama, verso, ¡oh, Garcilaso!
deshacía su música cercana.
 
Distribuyendo, repartiendo notas,
arpas de mármol, brazos de mujeres,
hojas del árbol fácil, confundía…
 
Río después cantado, rimas, gotas:
Narciso, Apolo; cisne, Hércules, Ceres,
el nombre por la fuente a la armonía.

 

El Tajo, espejo de Aranjuez (C/F)

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7 comentarios

Archivado bajo El Jardín de los poetas

7 Respuestas a “JOSÉ GARCÍA NIETO: Reencuentro del Tajo en Aranjuez

  1. Un hermoso poema, Cecilio. Es impagable esta tarea que estás haciendo recuperando y dando a conocer literatura ligada a nuestro pueblo.

    Saludos desde las Alemanias

    • cecibustos

      Alberto:
      Ya estarás en Extremadura y allí el otoño que se avecina, distinto y nuevo y todavía sin memoria para ti, te ensañará a gozar de nuevas luces y también nuevos sonidos. ¡Disfrútalo!
      Un abrazo,
      Cecilio

  2. MariCarmen

    Hola Cecilio: Precioso poema y preciosa fotografía, que no por vista y conocida deja de emocionarme.
    Cuando se habla del río, yo vuelvo a ser la niña que se bañaba en el y que en este momento, te ve como un buscador de tesoros.
    Mari Carmen.

    • cecibustos

      Querida Mari Carmen:
      El río, el agua, la sed. Desde la ventana contemplas el paisaje de la memoria y siempre llegas a ese lugar recóndito y tibio de la infancia y la adolescencia. Ya hemos hablado del humo, de la niebla, de la escarcha. Aún nos queda mucho por hablar del sol y de aquellos baños en el río y en las caceras que nos purificaban de la pureza.
      ¡Y la fotografía!: “…la más delicada porcelana”. Aún espero conseguir la luz del cielo, malva y grana. ¡Ya viene el otoño!
      Gracias por tu comentario.
      Un beso,
      Cecilio

  3. Amigo Cecilio: José García Nieto tiene un poema titulado España, que por las siguientes estrofas, hemos utilizado a veces en las reuniones de senderismo del Centro de Mayores: “Gigantesca se espuma La Peñota
    suave “El Montón de Trigo” se destaca;
    afila “Siete Picos ” en la sombra
    su aguda dentellada;
    quiebra “La Maliciosa” bruscamente
    su plomiza atalaya,
    y allí, en su cascarón, de ávida nieve,
    se hunde Navacerrada.
    Como verás, está muy relacionado.Saludos. Rafael Muñoz.

    • cecibustos

      Rafael:
      De nuevo no encontramos en el entorno de un poema. José García Nieto, maestro inigualable creando sonetos, nos dejó una joya sobre el Tajo a su paso por Aranjuez. Seguro que el poeta tuvo, como nosotros, la oportunidad de ver el leve vuelo de la luz, al caer de la tarde «Sobre la piedra, el cielo, malva, grana, / se iba haciendo frutal en el ocaso. Y el río, rama, verso ¡oh, Garcilaso! / deshacía su música cercana.»
      ¡Gracias, amigo, por tu comentario!
      Un abrazo,
      Cecilio

  4. Pingback: Las calles de Aranjuez 7 | Unas palabras dichas

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