LA MIRADA DE JAVIER WINTHUYSEN

Un jardinero pintor en Aranjuez

 

Cecilio Fernández Bustos 

Jardinero
Vete al jardín de los mares
y plántame un madroñero
bajo los yelos polares.
Jardinero.
Para mi amiga, una isla
de cerezos estelares,
murada de cocoteros.
Jardinero.
Y en mi corazón guerrero
plántame cuatro palmeras
a modo de masteleros.
Jardinero.
                      Rafael Alberti

 

En el otoño de 1974 andaba yo por Madrid, confuso el espíritu y el norte un poco perdido. Unos días antes había  renunciado a la que iba a ser mi última experiencia al frente de una galería de arte y meditaba sobre lo inexorable del paso del tiempo. Entre las varias exposiciones que acababa de organizar sobresalía la dedicada a la obra de Francisco Cruz de Castro. Atrás quedaban muchas otras, entre las que cabe destacar la primera exposición individual, en Madrid, de Equipo Crónica (Galería CULTART, Madrid, 1969). Caminaba por el Paseo de Recoletos y me acerqué a ver una exposición que se estaba celebrando en las Salas de Exposiciones de la Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural. En la portada del catálogo de la exposición, diseñado por Nicolás Gless, sobre un fondo de verde claro, Winthuysen y un hermoso cuadro impresionista.

Portada catálogo exposición (Madrid, 1974)

         En aquella exposición, han pasado 36 años, descubrí al sevillano Winthuysen, pintor impresionista que había fijados sus ojos, entre otros, en los jardines de Aranjuez. Allí contemplé varios lienzos que lograron emocionarme por sus motivos. Asuntos que me ayudaron a rescatar imágenes conocidas y a punzar mis deseos de volver a casa.

          Javier Winthuysen Losada nació en Sevilla en 1874 y murió en Barcelona en 1956. Fue en Sevilla. Sí, en Sevilla vio la luz este pintor jardinero de estirpe holandesa y marinera. Fue gran teórico y práctico jardinero; arquitecto y diseñador-restaurador de jardines clásicos. Autodidacta y creador, dicta conferencias, escribe artículos y libros sobre jardinería. Vivió en Sevilla, Madrid, Valencia y Barcelona, donde la luz del Mediterráneo le dio nuevas alas.

           Jardinero y sevillano, iluminado por la luz que atraviesa una gota de agua y estremecido por el fuego de la mirada y la alegría andaluza, Javier Winthuysen tenía que ser pintor. Y lo fue, excelente pintor impresionista. Uno de los grandes impresionista que viéramos por estas tierras. Supo mezclar la geometría del jardinero con la luz y la música sevillana. Y aquí, en Aranjuez, alternando con Rusiñol, también escucho el rumor del agua y surgieron revelaciones inolvidables para el artista. Forma, color y siempre la luz, símbolos de la expresión plástica.

         Winthuysen fue amigo de Juan Ramón Jiménez que llegó a llamarle “…oso jardinero rubio, sentimental, humorista; bebedor de fuentes y comedor de jazmines.”[1] Manuel Machado, sevillano como él, nacido también en 1874, fue uno de sus más íntimos amigos. También fue amigo de Rafael Alberti que le dedico el poema Jardinero de «Marinero en tierra», en 1923. Amigo también de Joaquín Sorolla[2] recibió de este el apoyo necesario para conseguir una beca que le permitiera visitar y estudiar la mayoría de los jardines de España. La veracidad de aquel esfuerzo, la publicación de su obra máxima sobre jardinería: «Jardines Clásicos de España»[3].

         No exento de humor, Winthuysen cuenta en sus memorias De cómo me hice pintor y jardinero: «Yo empecé a pintar ante el natural. Antes había ido unos días a la Escuela de Bellas Artes, donde había un profesor que nos hacía copiar unas pinturas peores que medianas, color de betún. Yo cursé allí cuatro o cinco días… Decía de su pintura que era inocente y que lo suyo, su pintar, era “cantar con los colores, que no son colores, sino formas iluminadas.”» ¡Qué expresión más concluyente, formas iluminadas! Para él la pintura debía huir de la sequedad del esparto que preconizaba cierta tradición y, desde un primer momento, sintió la llamada del impresionismo: «como yo hacía vida aislada y me iba temporadas a una hacienda de olivar y allí vivía y pintaba sin trato humano, resultó mi pintura impresionista casi de pura cepa, porque el Impresionismo no es más que el más puro realismo.»

 

Jardín del Rey-Jardín del Parterre; Aranjuez

         Desechada la tradicional vocación marinera de su familia, fue pintor y jardinero. En el amor a la jardinería le inició su padre, que ocupo el cargo de concejal de parques y jardines del Ayuntamiento de Sevilla. Y más tarde, ya fallecido su progenitor, la necesidad, ante la imposibilidad de vivir de la pintura, le llevó a vivir de la jardinería, arte con el que cosechó excepcionales éxitos. Supo compaginar su trabajo de jardinero con el de pintor. Y hubo un tiempo, durante la guerra civil, que prácticamente abandonó la pintura. El mismo reconoce en sus memorias haberse olvidado por completo de la técnica pictórica y de tener que empezar de nuevo en 1940.  Será a partir de ese año que volverá a sentirse pintor y se dedicará casi por completo a la pintura, que ya no abandonará hasta su muerte.

         Viajó a París en 1903 y en 1911. Entabló relación con los pintores impresionistas y posimpresionistas. En la segunda estancia en Francia, expone en el Salón de los Independientes y en el Salón de Otoño[4] Allí conoció a Santiago Rusiñol, con quien volvió a coincidir en Aranjuez en 1915 o, tal vez, 1916, año  en el que están fechados la mayoría de los cuadros que pintó en nuestros jardines. Por estos tiempos Winthuysen ya está domiciliado en Madrid y es en esta ciudad, en 1917, donde celebra una de sus primeras exposiciones y donde cuelga, por primera vez, los cuadros encendidos con “la verde lumbre de la primavera” de los jardines de Aranjuez. Volverá a exponer en Madrid en 1924. La década 1925 a 1935 vivirá una intensa actividad creadora, alternando la pintura y el diseño de sus proyectos de jardinería.

          Beatriz y Teresa, hijas del pintor, conservan las obras de la segunda época (Barcelona e Ibiza) en EE.UU. Beatriz Winthuysen Coffin es Arquitecto paisajista y Teresa Winthuysen Alexander que dirige la Fundación Winthuysen, ha editado la autobiografía de su padre “Memorias de un señorito sevillano”[5].

         Mucho miró Winthuysen los jardines de España, mucho miró sus paisaje. En ocasiones la memoria, escasa y difícil, no abre las puertas a tantas voces que están llamando insistentemente. Unos cuantos cuadros, unos poemas, aquellos pocos versos desprendidos de un antiguo libro y, ya está, los ribereños tenemos noticia de otro ciudadano que pisó las calles de esta Villa, conoció el arrebato de su luz y se paró a contemplar los tintes del crepúsculo sobre las cúpulas del palacio y los espejos del Tajo.

         Si empezamos con un poema de Alberti, nada mejor, para terminar este breve comentario sobre Javier de Winthuysen: un hermoso poema, Trigo y Jaramago, que Juan Ramón Jiménez le dedico en su libro Diario de un poeta recién casado.

Trigo y Jaramago

                                                      A Javier de Winthuysen

Albino todo y amarillo, valle y colina, como dos cabecitas de niña y de niño que durmieran todavía, una contra otra, entre las blancas cortinas rosadas de la mañana. A ras de flor, cual un sueño, la brisa. Y como oídos en el sueño de los niños, pájaros, en un venir melodioso al despertar de calor y de alegría. 


[1] Juan Ramón Jiménez, 1920.- Catálogo de la Exposición Winthuysen.- Madrid, 1974

[2] El libro Jardines Clásicos de España está dedicado: «Al poeta Juan Ramón Jiménez y al gran pintor Sorolla»

[3] Jardines Clásicos de España (T. I). Notas sobre la vida y escritos de Xavier de Winthuysen (T. II) Winthuysen, Xavier de (T. I). Añón, Carmen; Sancho, José Luis (T. II). Esta obra es fruto de las observaciones que Xavier de Winthuysen realizó en sus viajes a distintos jardines clásicos españoles. A pesar del tiempo transcurrido desde su primera edición en 1930, hoy es obra de obligada consulta. / Ediciones Doce Calles. Aranjuez, 1990

[4] Introducción para la exposición del pintor Javier Winthuysen y el poeta Juan Ramón Jiménez en el Cosmos Club de Washington 8Octubre de 2005)

[5] Memorias de un señorito andaluz. Javier Winthuysen Losada, 1874-1956. María Héctor Vázquez. Enrique Lafuente Ferrari. Teresa Winthuysen Alexander / Winthuysen Fundación, 2005

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4 comentarios

Archivado bajo Aranjuez existe porque existe el mundo

4 Respuestas a “LA MIRADA DE JAVIER WINTHUYSEN

  1. Cecilio, nos sorprendes hoy con una entrada sobre pintura. Nos tienes más acostumbrados a tu vertiente literaria en este blog, pero me parece igualmente valiosa esta otra.

    Un abrazo

    • cecibustos

      Alberto:
      Pues ya lo ves, querido amigo, también la pintura anida junto a mi corazón. Algún día, cuando el trabajo te dé un descanso, hablaremos de pintura.
      Gracias por estar ahí.

  2. NATALIA

    POSEO UN CUADRO QUE REPRESENTA EL CASTILLO DE ALCALA DE GUADAIRA ,FIRMADO POR J.WINTHUYSEN ME GUSTARIA TENER INFORMACION SOBRE COTIZACION DEL PINTOR

    • cecibustos

      Natalia, en estos momentos no sé nada de la cotización de la obra de Wintuysen. No obstante, si tengo acceso a alguna información al respecto se lo hare saber.
      Un saludo,
      Cecilio

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