ÁNGEL CRESPO: Jardín Botánico

Cecilio Fernández Bustos

 

                                                        Para Abundio García Caballero

 

         Ángel Crespo nació en Ciudad Real en 1926 y murió en Barcelona en 1995. El poeta manchego es autor de una obra muy singular y difícil de clasificar. Si bien por edad podría perfectamente estar comprendido en el ámbito de la llamada generación o grupo de los 50, no me consta que ningún crítico lo haya situado ahí. Hay quienes le han clasificado como “extranjero lúcido” en el ámbito de la poética española. También lo han situado en los cenáculos del trascendentalismo literario y los hay que han bautiza parte de su obra poética como poesía religiosa o, como dice Alejandro Krwietz, “…un espacio abierto para la experiencia de lo sagrado”[1].

         Ángel Crespo fue poeta, ensayista, traductor y crítico de arte. No es infrecuente encontrar en las exposiciones a poetas que ejercen de críticos de arte con gran solvencia. En este oficio destacó unos de los más importantes poetas españoles del siglo XX, José Hierro.

         Nuestro poeta era muy joven cuando formo parte del movimiento postista. Para algunos críticos “movimiento estético antes que literario”[2]. A este grupo pertenecieron poetas tan significativos como Carlos Edmundo de Ory — fundador, Junto a Silvano Sernesi, del Postismo  en 1945— y pintores como Eduardo Chicharro. Como dice Alejandro Krawietz, “…el postismo permite a Crespo una entrada coherente en el espacio de lo moderno: “…el lenguaje como problema, la ironía como forma de ruptura, la necesidad de cambiar las gramáticas creativas para operar transformaciones verdaderas y la obligación de iniciar nuevos juegos en el campo de la creación.”[3]

         En 1968, invitado por la Universidad de Puerto Rico, Ángel Crespo, cansado de la situación política del país y las contradicciones entre su concepción estética y la que promulga el PartidoComunista, organización en la que milita, deja España a la búsqueda de una mayor libertad política y expresiva.

         La voz poética de Ángel Crespo, lo hemos dicho más arriba, no es fácil de adscribir a las tendencias conocidas. Algunos críticos han situado su poética en los más diversos ámbitos: postismo, realismo mágico, humanismo culturalista, humanismo trascendente, poesía esotérica. Sus versos tienen un sonido excepcional y propio donde tiemblan percepciones oníricas y melódicas. Es un poeta templado en la más exquisita riqueza simbolista y sus asuntos están tocados por la cultura clásica y lo mítico, lo biográfico y los sucesos cercanos de la cotidianidad. En un breve  texto autobiográfico — “Mis caminos convergentes”—, Ángel Crespo nos aproxima a su vida y a su concepción de la poesía.  

         Como traductor, Ángel Crespo, es autor de una excepcional versión, en nuestra lengua,  de la Divina Comedia de Dante Alighieri. También ha traducido, con notable acierto, a Petrarca, Pessoa, Cesare Pavese y otros autores. Escribió numerosos ensayos y dictó conferencias en diversos países entre los que cabe destacar: España, Suecia, Italia, Portugal, Puerto Rico.

         Sí, pese al barullo de los silencios, Ángel Crespo merece una nueva lectura en España. Y, desde este humilde blog, yo invito a todos los que aún no han tenido oportunidad de tener un libro de este autor ante sus ojos, no lo dejen para mañana. Aquí tienen, pendiendo de este  “Jardín de los Poetas” un poema sencillo y entrañable.

 

Jardín botánico

El fresno y la catalpa,
de perpendiculares
y alineadas semillas,
la jeringuilla, con sus hojas
finamente cortadas;
con el arce negundo,
el libocedro, el arce abigarrado,
el tilo, la maclura, el comedido
árbol de los escudos,
el gris almez, el lodoñero,
el castaño encarnado, la morera
de papel y los fresnos
de quebrada corteza -y ese árbol
sin nombre, cuyas hojas
son las palabras que ni caen ni mueren
aunque las bata el viento,
cuyas raíces tocan
el corazón y la garganta,
cuyo tronco es enorme y cabe en un abrazo
y sostiene los frutos
dulces a toda boca:
árbol que aquí no crece,
arrancado de cuajo a sangre y fuego.
 
 
 
 

Dscn0202

Fruto de la Maclura. Jardín del Príncipe, septiembre de 2006

 

1] Alejandro Krawietz.- Aire adentro: Ángel Crespo y el espacio cultural

[2] Alejandro Krawietz.- O. C.

[3] Alejandro Krawietz.- O. C.

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