Presentación de una poeta: Sor Manuela Martínez

En el rumor de los silencios

Preludio para

Sor Manuela Martínez

Cecilio Fernández Bustos

 

                                                     Dios está azul. La flauta y el tambor

                                                     anuncian ya la luz de primavera.

                                                                                    Juan Ramón Jiménez

 

Señoras y señores…

   Hoy el Aula de Poesía se viste de gala con la presencia de una de sus más incondicionales seguidoras. Sor Manuela Martínez, la amiga de todos, es la poeta que nos acompaña esta tarde. Poeta que se resiste a ser tratada de tal —Yo no soy poeta, suele decir, me gusta la poesía, eso sí, pero no soy poeta—. Esa negación, a mi entender, sostiene un esfuerzo por evitar distracciones de lo otro. ¿Y qué es lo otro? se preguntarán ustedes: pues eso, lo otro es su explícita vocación de servicio a los demás y el ámbito de esforzadas tareas que, cotidianamente, viene realizando desde su juventud. Pero ustedes me disculparan y Sor Manuela también. Hoy queremos hablar de la poeta, de esa Sor Manuela que guarda bajo la toca —permítaseme la imagen forzada, pues, todos sabemos, que Sor Manuela no lleva toca, al menos no lleva aquella toca de otros tiempos— que guarda, decía, un ramillete de versos para ayudarse, ella que tanto ayuda a los demás, a transitar entre las gentes con un puñado de agua en los bolsillos, porque:

Si alguien me denuncia

       porque me ha visto

       llenar de lluvia

       mis bolsillos

       o

       sacar de su escondite

       a las violetas,

       o

       jugar al corro

       con los lirios,

       o

       poner a las acacias

       camiseta

 

Si alguien

       me denuncia

       es porque

       no me conoce

       bien

    Cuando al hablar de poesía o de arte en general pretendemos hacer juicios de valor sobre análisis generales de un espacio temporal o estilístico concreto, o de la obra de un determinado autor, corremos el riesgo de quedarnos, en la mayoría de los casos, en los márgenes de las generalizaciones. Hay, soterrado en la mirada del lector, un incontenible afán de clasificaciones, de establecer referencias y familiaridades (pertenece al grupo de… escribe como… ¿a quién te recuerda esta pintura?). Y esto ¿por qué?, pues, muy sencillo, porque en muchos casos o no tenemos acceso a la totalidad del conjunto o porque al no haberse manifestado (no han expuesto, no han publicado) muchas expresiones individuales, los conjuntos suelen estar radicalmente incompletos. Tal vez sea por esto que, en tanto que lectores, todos vamos haciendo nuestras propias antologías. Una general, con los poemas que más nos han conmovido, y otras con los poemas que más nos han interesado de los poetas que vamos leyendo. Yo tengo casi concluida mi antología personal de los poemas que he podido leer de Sor Manuela y estoy considerando cual, o cuales, pasarán a ser parte de mi antología personal de los mejores poemas.  

   He leído con delectación los poemas de esa antología de la poesía escrita por Sor Manuela y me ha sorprendido descubrir como, ella dirá que no, hay una voz poética que se manifiesta como diálogo, diálogo entre la poeta y su íntima reconciliación con la vida. Y es que a nuestra poeta le gustaría, que duda cabe, que la vida fuera muy hermosa y con flores; y con comida, casa y trabajo para todos. Sin embargo, las realidades del presente, de la cotidianidad de su ir y venir, de su trajinar entre las gentes… Tal vez por ello, no debería extrañarnos encontrar en esta voz una especial sintaxis del dolor y un esfuerzo por reconciliar luces y sombras: dolor sí, pero también mucha alegría. Y amor a la vida y al sol; y, como José Hierro, amor al bravío mar Cantábrico.

   Los poemas de Sor Manuela son frescos y sorprendentes, “lisos y claros como un espejo”, diríamos que espontáneos y libres de los aditamentos de una retórica forzada. Pero lo que a mí más me ha llamado la atención ha sido descubrir los persistentes rumores de los silencios que habitan esta poesía. Me viene a la memoria unos versos de un poema de Luis Cernuda, del Cernuda más joven, que dicen: Mejor que la palabra, / El silencio en el que duerme. / No la pasión: el sueño / Adonde está latente. Nuestra poeta es habitada por un doble silencio, pudoroso el primero, pues, guarda para ella sus versos como si al escribirlo incurriera en una debilidad; pero el otro, es un rumor de silencio en donde busca soñar una realidad que trascienda los límites, esos límites de orfandad de la palabra anta las necesidades de los hombres. Y en ella, esos silencios son como estrategia lírica para encontrar y conquistar; instrumento de su sensibilidad que explora, intuición poética, la lectura de los sueños; y esto a pesar de que, como ella titula uno de sus poemas:

Y los sueños sueños son

Para el hambre

del pobre

he soñado ser

pan tierno.

 

Y fuente

de agua fresca

para su sed.

 

He soñado ser

mañana de sol

para el frío

de su invierno.

 

Soñar

es uno

de mis verbos.

   Tal vez una necesidad de decir cosas, de que la poesía no sea un mero adorno, la fuerzan a una cierta narratividad que, por otra parte, está de actualidad en la poesía de estos tiempos. No debemos olvidar que, como suele decir el poeta que esperamos en la próxima sesión del Aula, Luis García Montero, la poesía es una conciencia individual y libre. Y así, desde su libertad y su individualidad entiende, Sor Manuela, la poesía que ella escribe. Poesía que se ahorma en compromisos con la vida y con la luz, con las personas y con los mansos objetos cotidianos, como por ejemplo los tiestos con flores de los rincones del patio. “Polvo, sombra, sueño”, diría nuestro Premio nacional Pablo García Baena.   

   En cuanto a la temática, la poesía de Sor Manuela se mueve, como no puede ser menos, en el ámbito de los grandes temas comunes a los humanos y, por ende, comunes a todas las poéticas: el amor, la muerte, el tiempo, el sentido de la existencia, el dolor humano, la religión, etc. No es de extrañar que nuestra poeta, debido a su profesión, fusione e identifique más su voz poética en la experiencia vital que en la experiencia cultural y que su forma y técnica sean menos llamativas por no cuidar tanto la pulcritud formal cuanto la expresividad más acentuada y donde está excepcionalmente presente la clave de toda poesía: la música. Pero debe entendérseme, no es menos poesía esta, la de Sor Manuela, que aquella, la de los poetas que pulen la palabra y el acento hasta dejar inexpresiva y sin luz la voz. No podemos hablar de exuberancia verbal porque la poética de Sor Manuela no busca el alarde sino la comunicación que brota desde ese rincón íntimo que quiere compartir con los demás; ese hondón recóndito, donde espera, siempre trabajando, nunca mano sobre mano, el brote de los poemas donde suena, también, una voz social que dice: 

Cuando

Cuando los cipreses

       se visten de luto

       riguroso.

 

Y lloran las anémonas

       por todos

       los rincones.

 

Y se mueren de pena

       en el hondón del bosque

       las violetas.

 

Cuando el sol

       se queda en casa.

 

Y las alondras

       cancelan sus vuelos

 

Y el mar se pone feo.

 

Y siempre es lunes,

       es que en alguna

       parte del mundo

       se ha muerto el amor

       o se encuentra ya

       en fase

       terminal.   

   El color azul, las flores, especialmente las violetas, el mar, los pájaros y el dolor de los que sufren componen un entramado donde la voz de nuestra poeta teje y carda los múltiples aciertos de sus poemas. Para ella, la soledad es azul y transparente; también son azules los recuerdos; azules son los pájaros y azul es el sueño de las olas. Y es que “La calle” de Sor Manuela, bajo una “policromía de tiestos”, “es sol y pájaros”.

La calle es esquina,

       farola,

       piedra,

       alquitrán,

       cemento.

 

La calle,

       Platero,

       está hecha

       para tu paso

                  trotero. 

   Me gustaría que les quedase algo claro: en la poesía de Sor Manuela hay, no lluvia, sino huella de la lluvia… tal vez sus años pasados en Cantabria y el País Vasco dejaron en ella la nota de una ligera nostalgia y por eso la lluvia, el bravío mar Cantábrico y el azul del horizonte marino abierto al infinito, la acompañan como atisbo silencioso de la memoria. Pero si, como dicen algunos expertos, la poesía es lo no vivido, la vida de nuestra poeta sí es lo vivido y está llena de acción y de amistad

    Con ustedes, Sor Manuela.

 

  

SOR MANUELA MARTÍNEZ

 

Cecilio Fernández Bustos

Nace en Aranjuez en 1932. Siendo aún muy joven, ingresa en la Congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Obtiene el título de Ayudante Técnico Sanitario en la Escuela de Enfermería de Valdecilla (Cantabria) y de Asistencia Social Sanitaria en la Universidad de Navarra.

Durante un largo periodo de su vida, más de 30 años, trabaja en diversos hospitales. En 1987 regresa a Aranjuez a la Comunidad del Colegio San José, a la que pertenece. En los últimos años su trabajo se ha centrado en los ciudadanos de la numerosa comunidad inmigrante de Aranjuez. A ellos ha dedicado su esfuerzo favoreciendo el acceso al mundo laboral de estos ciudadanos, con especial dedicación a las mujeres. De este modo, el trabajo de Sor Manuela ha contribuido también a resolver no pocos problemas a quienes, por razones de salud o trabajo, precisaban contratar a trabajadoras y trabajadores para labores domésticas o de atención a personas dependientes.

No debería sorprendernos que una persona, tan sumergida en los problemas de sus semejantes, guarde para ella tan admirable sentido de la lírica y sus asuntos. Modelos hay en la vida religiosa, para tomar y dejar, de poetisas y poetas que se han dado a la poesía sin renunciar a su deberes para con los otros (cercano en nuestra memoria José Ramos). Sor Manuela tiene numerosos poemas escritos a lo largo de su vida y, en varios casos, esos ramilletes de poemas se agrupan en libros que nunca han sido publicados, porque nunca tuvo tiempo para dedicarse a ello. Rompiendo su timidez, en alguna ocasión se ha asomado a la ventana de algún concurso local y fruto de ello, en 2001, uno de sus poemas —Gracias, Maestro— dedicado al Maestro Rodrigo, vio la luz en el libro En torno a Aranjuez que reúne los textos premiados (poemas y relatos) en el VII Certamen de Poesía y Relato breve de la Universidad Popular de Aranjuez.

Admiradora de Juan Ramón Jiménez, es autora de un poemario titulado Platero y él. El poeta de Moguer dice en un verso inmarcesible, Dios está azul, y Sor Manuela dice: El viento azulea / y en ramos de almendro / tararea amor. El aula de Poesía José Luis Sampedro asume el honor de presentar ante sus seguidores la voz de una poeta que discurre en el rumor de los silencios. 

Aranjuez, 25 de marzo de 2008

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Poetas y narradores

2 Respuestas a “Presentación de una poeta: Sor Manuela Martínez

  1. Cecilio, de las presentaciones que he podido leer del Aula de Poesía esta es la que me parece más personal, me parece estarte oyendo hablar. Y también te quería decir que me quito el sombrero ante el crítico literario.

    Un abrazo

  2. MariCarmen

    En algunos pueblo y de vez en cuando,toca una lotería que alguien emite. Manuela es el boleto de la suerte que tocó en Aranjuez.
    Estos personajesa escepcionales, llámense Teresa, Vicente, Visi, Manuela….. llevan un secreto, con la memoria de que alguna vez el ser humano fue bueno.
    En aquellos tiempos las cosas casi no tenian nombre, o no lo necesitaban, porque no eran de nadie, eran de todos.
    En otra ocasión, en otro tiempo……alguien nos dijo que todo se reducía a “amar al prójimo como a nosotros mismos”. Pero esto se nos olvidó en ell camino de la retórica, las condiciones y los abalorios.
    Manuela sabe conjugar en clave de soneto, amor, misericordia, belleza, luz, Ser, Dios…….
    Ella sabe porque tiene ese don. Es poeta con su pluma y su vida, es la forma de sentir de los que tocan con sus dedos el Arpa, los que acarician el infinito…..
    Nosotros vemos una personita encorvada, enferma, cuando Manuela es estrella con luz que rebosa y se da
    Gracias Manuela por despilfarrar esa loteria repartiendo amor

    GRACIAS

    BLANCA PRIETO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s