Pasan lentos los días 5

Cecilio Fernández Bustos

 

Ramillete 5

La juventud pone sus esperanzas en quien usa siempre expresiones demasiado enérgicas; el hombre adulto, es aquel cuyas palabras quedan siempre por detrás de sus acciones.

F. Nietzsche

 

46)    Cuando alguien, tú o yo, aquel o aquella, nos profesionalizamos en el ejercicio de la política, inevitablemente suceden dos cosas. Primera, es muy probable que la práctica en el ejercicio de la función pública  nos dote de una cualificación, óptima en algunos casos, de la que puede beneficiarse la gestión de los asuntos públicos. En segundo lugar sucederá, cómo no puede ser menos, que los protagonistas de ese trabajo nos veamos obligados a vivir de la política y eso, a no dudarlo, puede generar no pocos problemas a las personas y a los asuntos públicos.

47)    ¿Cultura política? Es casi un axioma que los líderes necesiten de algunos compañeros para que hagan por ellos el trabajo sucio. En este orden de cosas están las descalificaciones del adversario, el tráfico de influencias, la información sesgada, las calumnias, y tantas otras lindezas como el siervo de turno sea capaz de inventar.

48)    Me parece que, además de una gran torpeza, es un crimen deleznable que algunos gobernantes, en cualquier nivel de la gestión pública, utilicen el poder para servir a sus intereses particulares. Y que repartan prebendas entre quienes les han aupado y sostienen ahí, sobre la columna. Antes bien, la gestión pública exige cumplir con equidad y servir a los ciudadanos en el ámbito de la legalidad y la legitimidad. Podríamos argumentar que, aún los intereses ideológicos y aquellos que afectan a las identidades colectivas,  podrían conculcar intereses legítimos de otros, especialmente cuando no fueran declarados de forma explícita en el momento de solicitar el voto de los ciudadanos.

49)    La gestión de algunos políticos puede llegar a una situación absurda. No importa tanto lo que se hace, cuanto como se ‘vende’ eso que se ha hecho. Incluso, en algunos casos, lo que se ha deshecho para borrar la huella del predecesor. Así, la publicidad y la influencia de los medios de comunicación pueden elevar a sublime lo nefasto y, por el contrario,  enterrar en el más absoluto de los silencios los mayores logros.

50)  No dimitir es lo contrario de dimitir. De igual forma podemos considerar la dimisión como lo contrario de la no dimisión. Puestos a dimitir podríamos, por qué no, dimitir de todo, incluso de la vida. Por el contrario, puestos a no dimitir, quién sabe, acaso estaríamos dispuestos a financiar la operación de que otros, aquel o aquella, mueran por nosotros.

51) Existen diversa formas de aproximarnos a la realidad. Una de ellas es la mirada –“la mirada es quien crea / por el amor el mundo”[1]–, importante instrumento de conocimiento. Mas, aun mirando el mismo objeto, no todos percibimos la misma realidad.

52) Cuando las gentes hablan y los ciudadanos tenemos oportunidad de escucharnos. Cuando podemos identificar nuestras voces y ponerles nombres propios o pronombres personales. Cuando las voces dejan de ser anónimas para ser voces de ciudadanos que tratan de narrar o construir la historia de la ciudad, entonces, en ese momento, más allá de las discrepancias, más allá de los legítimos deseos, privados o públicos, más allá de toda duda, ¡ay!, entonces la palabra se convierte en instrumento de concordia. La palabra, así dicha y de este modo escuchada, se convierte en herramienta para el conocimiento y para el trabajo colectivo.

53)    Ser ciudadano no es una titulación gratuita. Estamos hablando de un derecho, qué duda cabe. Pero, todo derecho lleva implícito, como  envoltura de su propia esencia, una replica que se concreta en unos deberes. Ser ciudadano infiere compartir. En principio los ciudadanos compartimos lo que el profesor Aranguren dice que da contenido a la moral, es decir, compartimos la idea de ser humano. Compartimos, también, un espacio social, un momento histórico, un proyecto secular.

         La sociedad se dota de un sistema legal, de una normativa para facilitar la convivencia cívica y la construcción, entre todos, de ese proyecto secular. Pero, sobre la norma debe primar la conciencia ciudadana que se anticipa a la norma y ésta es sólo el recurso que facilita. Sin embargo, es el hombre el que haciendo ejercicio de su libertad, interioriza sus deberes para con la sociedad adquiriendo no ya el derecho, sino la esencia de ciudadano.


[1] Luis Cernuda


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1 comentario

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Una respuesta a “Pasan lentos los días 5

  1. Cecilio, deberían enmarcar tu aforismo 48 y colgarlo en todos los edificios públicos.

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