Aula de Poesía: Presentación de una Poeta (IV)

 

 

 

ALMUDENA GUZMÁN [i] 

 

 

         Señoras y señores:

 

         Hoy nos acompaña Almudena Guzmán. Filóloga, periodista y, sobre todo, poeta. Nació en Navacerrada, Madrid, en 1964. En su primer libro publicado, Poemas de Lida Sal (1981), Almudena Guzmán, a penas una adolescente, ya establece las claves de su poesía: se trata de hacer visible la luz que brilla en el impulso lírico del amor. Y lo dice así en el poema “Llama de lluvia maya”:

 

Estalla la poesía de tu piel, Juan, como la miel de un cedro  

   mojado; te veo y eres la luz, el brote oloroso que abre las

   ventanas de un día feliz.

 

         En ocasiones la falta de un cierto pudor nos permite decir que el poeta, —como el mago, como el alquimista, como la misma luz—, va tocando, levemente, los íntimos rincones de la conciencia, iluminando y despertando la emoción difusa de los sueños y los recuerdos, los deseos y la realidad. Unas veces, como nuestros místicos del siglo XVI, cerrados los ojos se aíslan y enfangan, muy dentro de ellos mismos, en el misterio de lo sublime; otras, como las gentes de nuestro tiempo, se esfuerzan por balbucir, en un idioma universal y por universal entendible para todos, las palabras precisas para acertar en la diana del fluir cotidiano de la emoción, que brota de la exacta conciencia de vivir y haber vivido: como dice nuestra poeta en uno de los poemas de su libro “El príncipe rojo”,  “…fluyendo como una sorpresa / de seda / por las acequias de un huerto.”[ii]. ¿Se han dado ustedes cuenta? sobrecoge y emociona una imagen tan bella y, al mismo tiempo, tan sorprendente —hete ahí el milagro de la voz poética—. Y es que, Almudena Guzmán, está aquí —como tú y como yo—, en este mundo, y forma parte del acontecer diario de la ciudad (en su caso Madrid) donde las gentes nos conocemos e intercambiamos multitud de contactos —profesionales, comerciales, culturales, afectivos, etc. —; y unas veces nos amamos y otras, esperemos que sean las menos, nos despreciamos; y las más frecuentes simplemente nos relacionamos.

 

         Así, pues,  es esa emoción que nos vincula al otro, la que hace estallar la finitud escasa de los límites. Escenarios que definen los éxitos y los fracasos y, en tantas ocasiones, la absoluta soledad del hombre. Y es ahí, en la tangencia de esos límites, donde el poeta, con sólo la palabra, crea un yo poético que nos vincula, en el poema y por el poema, a una suerte de rememoración que sirve no sólo a quién lo escribe, sino también y sobre todo a quienes lo leemos.

 

         Desde la ensoñación de ese ‘yo poético’, nuestra poeta, Almudena Guzmán, nos ha tendido seis escalas de luz que son sus seis libros de poemas publicados hasta hoy:

 

1.     Poemas de Lida Sal.- Madrid, Libros dante, 1981

2.     La playa del olvido. Oviedo, Altair, 1984

3.     Usted.- Madrid, Hiperión, 1986 (5ª edición)

4.     El libro de Tamar.- Melilla, Rusadir, 1989

5.     Calendario.- Madrid, Hiperión, 1998

6.     El príncipe rojo.- Madrid, Hiperión, 2005

 

         Hoy ha venido aquí, junto a nosotros, para contarnos como engarza ella los diversos talismanes de las palabras, hechas voz y memoria, para que luzcan e iluminen. Voz que, sutilmente, ha logrado armonizar los contenidos de los poemas liberando a la palabra de esa prisión esférica del lenguaje; y nos permite, a ti y a mi, comprender aquello que estamos sintiendo hoy o sentimos ayer o, tal vez, vamos a sentir mañana. Sus libros hablan del amor y del paisaje urbano —con lluvia o con sol— donde habitamos los hombres y las mujeres e, inevitablemente, donde habita el amor. Y es oficio que nuestra poeta hace con una poesía trabajada hasta lograr, como sucede con el diamante bien tallado, el máximo fulgor; poesía llena de sutilezas expresivas y de imágenes tan sorprendentes que algunos críticos no dudan en vincular a la tradición simbolista y surrealista; poesía no exenta de una cierta ironía que nos sugiere leves sonrisas al estilo de la  ‘Guioconda’. Estéticamente próxima a la tradición que representan poetas tan reputados como Ángel González[iii] o Francisco Brines.

 

         La altura alcanzada por vuelo poético de los libros de Almudena Guzmán, ha merecido el reconocimiento de la crítica y la concesión de premios importantes entre los que cabe destacar:

 

1.     Accésit del Premio de Poesía Puerta del Sol

2.     Premio de Poesía Altair

3.     Finalista del Premio Hiperión de Poesía

4.     Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla

5.     V Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez (2004)

 

         Pero sobre todo, su obra ha sido reconocida por los lectores. Porque quién, en algún rincón de su memoria, no guarda el recuerdo de aquella ocasión en que llegó empapado hasta la puerta de casa y fue recibido con una sonrisa, una toalla y un abrazo. Desde la ensoñación de ese ‘yo poético’ que late en la poesía de Almudena[iv] nos dice versos como estos:

 

                   Belén y su corazón de oro

                   me esperan junto a la lluvia

                   en el portal de casa

                   y yo los miro y me pregunto,

                   mientras los beso,

                   cómo pagar tanta hoguera en la nieve,

                   tanta seda sobre los hombros,

                   tanta zapatilla yendo y viniendo

                   a la entera disposición

                   de mi insomnio.

                  

                   Ni Onassis

 

         Esa experiencia única, el beso de la hermana o del amigo o del amante; de alguien que nos quiere bien y que andamos rememorando y buscando antes de que el tiempo lo diluya: y, de pronto, en el momento menos esperado, estalla y se hace presencia, se engasta a nuestra piel y a todos nuestros sentidos, y es como combustión que ilumina y da calor. Esa experiencia digo, es un banquete al que, Almudena Guzmán, nos convida, cuando abrazamos con nuestra mirada o escuchamos su poesía. Ya no se trata de mirar desde fuera, como espectador de la historia que otro, el yo poético creado por el arte, está viviendo; la poeta nos ofrece la posibilidad de aplicar su voz a nuestra propia experiencia, a vivir la emoción del poema en nuestra propia emoción.

 

         Dueña de una acertada libertad expresiva, con un lenguaje directo, coloquial, desinhibido, desde el primero de sus libros, Poemas de Lida Sal, hasta el más reciente, El príncipe rojo, nos encontramos con una palabra libre, llena de brillos, luminosa y precisa que hace transparente el territorio mágico del amor. Con todos sus libros Almudena ha conseguido una fértil empatía con los lectores. Y si Cernuda dijo “la mirada es quien crea por el amor el mundo” en la obra de la poeta que nos acompaña esta tarde, es el brillo del amor y su impulso lírico, lo que crea un sentimiento tan intenso que, en su sorprendente jugar con las palabras, nos arrastra desde esa zona ambigua de lo irreal hasta la concluyente zona de la realidad.

 

         Si, como dijera Vicente Aleixandre, morir es olvidar unas palabras dichas, escuchemos y no olvidemos nunca las palabras que hoy nos ofrece la voz de nuestra invitada.

 

         Con todos nosotros Almudena Guzmán.  


[i] Una de mis muchas actividades vinculadas al mundo de la literatura y el arte ha sido, en los últimos tiempos, la Dirección del Aula de Poesía José Luis Sampedro, en Aranjuez. En ese tiempo he organizado 20 sesiones de notable interés y excelente acogida. Empezamos el 10 de octubre de 2006 con Félix Grande y concluimos el 8 de abril de 2008 con la intervención de Luis García Montero. Especial significado tuvo para mí, en junio de 2007, la entrega del Premio Nacional de Poesía Villa de Aranjuez al poeta Pablo García Baena, fundador de la revista Cántico.

            Almudena Guzmán acudió al Aula de Poesía José Luis Sampedro el 14 de noviembre de 2006.

[ii] Almudena Guzmán.- El príncipe rojo.- Hiperión / Madrid, 2004

[iii] Cuando se hizo esta presentación de Almudena Guzmán, 14 de noviembre de 2006, Ángel González aún no había fallecido. Hemos preferido mantener el texto tal como se dijo en aquella ocasión aunque hoy, cuando aparece en este ‘blog’ todos sepamos que el gran poeta asturiano falleció en Madrid el 12 de enero de 2008.

[iv] Almudena Guzmán.- Calendario.- Hiperión / Madrid, 1998

 

 

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