Aula de Poesía: Presentación de un poeta 2

DIEGO JESÚS JIMÉNEZ[1] 

 

 

                                                                       Entornar la mirada

                                               hasta ver lo imposible, es crear

                                               Diego Jesús Jiménez

 

 

 

        Señoras y señores:

 

        Sean bienvenidos a esta sesión de lecturas poéticas. Hoy, en esta tarde de invierno, al hechizo de la tertulia y la amistad, se acerca hasta nosotros la voz del poeta Diego Jesús Jiménez. No es fácil, sin incurrir en una cierta injusticia, presentar la obra de un poeta con cuatro datos biográficos y la enumeración de algunos premios por importantes que estos sean. El poeta que hoy nos acompaña  es periodista, promotor cultural, conferenciante, pintor y poeta. No obstante, en la presentación de un  artista de personalidad tan compleja no puedo llegar más allá de sugerir o, tal vez subrayar, algunos aspectos fundamentales de su vida y de su obra. El sabrá, al revelarnos el eco profundo de su voz, situarnos en esa perspectiva ética y a la vez sustancialmente estética de su poesía.

 

        Diego Jesús Jiménez nace en Madrid en 1942. Su infancia y su adolescencia las pasó, como habitualmente sucede a todos los humanos, en el lugar donde su padre trabajaba: en este caso médico en Priego, pueblo de Cuenca a orillas del río Escabas, famoso por sus alfares y por el cultivo de mimbre. También a nuestro poeta le sucede, como a ti y a mí, que el paisaje vivido en sus primeros años se quedó prendidito a su retina y ahondado en su conciencia de hombre entre los hombres. Más tarde estudios en Cuenca, Barcelona y Madrid.

 

        La obra del hombre es paisaje y paisanaje. Geografía, tiempo y compañía conforman al artista y le dan identidad; y, como no puede ser de otra manera, igualmente dan contenido a su obra. Así, podemos afirmar que no existe hombre ni creación artística fuera del tiempo y del espacio donde “Entornar la mirada / hasta ver lo impensable, es crear.”[2] Tal vez por ello, como dice Manuel Rico en el “Estudio previo” que introduce la antología “Iluminación de los sentidos”[3], la poesía de Diego Jesús Jiménez transita por “La memoria personal y colectiva, la angustia existencial, la indagación en las relaciones existentes entre vida y creación artística, confluyen, así, en una poesía entre visionaria y meditativa en la que la belleza de la palabra es no sólo fuente de emoción sentimental o estética sino, también, invitación al pensamiento.”[4]

 

        Sus primeros poemas ven la luz entre 1961 y 1963. Grito con carne y lluvia (1961), cuando nuestro poeta cuenta apenas con diecinueve años, seguido de La valija y Ámbitos de entonces, fechados ambos en 1963. Será en 1965, cuando aparecerá su primer libro, La ciudad, ganador del Premio Adonais en 1964. Desde sus primeros poemas Diego Jesús Jiménez vuela libre y marca su territorio creativo con un impulso de profunda renovación del lenguaje poético.

 

        Coetáneo de los Novísimos, al igual que otros grandes creadores de esos años, no fue incluido por Castellet en su famosa antología. Pero la obra de Diego Jesús no ha necesitado de ningún corsé para abrirse paso en el proceloso mar de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX. Estamos, pues, en presencia de una de las voces más singulares, única y sin aditamentos, del ámbito poético español. Hay en su obra una constante entre lo vivido y lo soñado que se expresa en bellísimas imágenes surrealistas.

 

        En 1968 publica Coro de ánimas, su segundo libro, por el que le conceden el Premio Nacional de Poesía. Se trata de un libro de reflexión sobre los sentimientos más cercanos y las vivencias más íntimas: el amor, la experiencia personal con el arte, el paso del tiempo, la muerte.

 

        En 1976 publica Fiesta en la oscuridad y obtiene el Premio de la Bienal de Zamora. En estos tiempos Diego Jesús pierde su trabajo, el de subsistencia —no olvidemos que los poetas no viven de escribir versos, aunque sí vivan para escribirlos—  trabajaba en la Editora Nacional, donde ha creado y dirige una revista literaria, pero es despedido junto con su amigo, el recordado novelista sevillano, Alfonso Groso.

 

        En 1990 aparece Bajorrelieve, libro en el que ha estado trabajando desde 1977. Se ha producido un largo paréntesis de 14 años, pero el poeta entrega un libro excepcional por el que le conceden el Premio Juan Ramón Jiménez y, por fin, la crítica tiene conciencia del largo alcance de la obra de Diego Jesús Jiménez.

 

        En 1991 Diego Jesús viaja al Cairo y a estados Unidos, dando a conocer su obra en la Universidad de Atlanta, donde volverá en 1999. Son tiempos de mucha actividad: jornadas, congreso, conferencias, lecturas de sus poemas, director de la revista Diálogo de la lengua, etc.

 

        En 1996 Diego Jesús publica Itinerario para náufragos. Aquí abría que hacer una pausa y descubrirse. Itinerario para náufragos es uno de los libros más importantes de la creación poética española de la segunda mitad del siglo XX. Por él ha recibido el poeta múltiples galardones: Premio Jaime Gil de Biedma, Premio de la Crítica y, nuevamente —ya lo obtuvo en el año 1968 por Coro de ánimas— le es concedido el Premio Nacional de Poesía (sólo hay dos poetas que hayan recibido dos veces este galardón, Pere Gimferrer y, Diego Jesús Jiménez, nuestro invitado de esta noche)

           

            En mi caso,Itinerario para náufragos, fue un absoluto deslumbramiento, algo que, hasta entonces, sólo me habían provocado muy pocos poetas, San Juan de La Cruz, Vicente Aleixandre, García Lorca, Claudio Rodríguez. El descubrimiento me hizo dar de frente con un poeta. Itinerario para náufragos; el libro más premiado de cuántos ha escrito el autor y, al mismo tiempo, uno de los poemarios más singulares de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX merece un lugar en las bibliotecas de todos los amantes de la poesía. De este poemario han escrito críticos y poetas. Luis García Jambrina[5] dice: “Itinerario para náufragos es, en este sentido, la culminación lógica de la trayectoria poética de Diego Jesús Jiménez. Pero no estamos sólo ante su mejor libro, sino ante uno de los mejores y más significativos de la poesía española de los últimos veinte años.”  Después de leer ese libro, mi admirado Diego Jesús, no me queda sino proclamar la profunda gratitud que tu presencia, entre los hombres, se merece.

 

        Concluimos nuestra presentación con unas palabras de José María Molina[6], autor de un hermoso texto sobre la obra de Diego Jesús Jiménez: “…estamos, ciertamente, ante una poética de hondo calado moral, y de graves contrapuntos visionarios, en la que su autor, con la amarga lucidez de quien quiere arraigarse con el mundo, con la serena compostura de quien no desestima al individuo, se desvive en la suma y la resta de las pequeñas cosas de los días.”

 

        Señoras y señores, entre los posibles infinitos a que tenemos opción los humanos, está el gozar de la palabra y de la música; la palabra que puede ser luz y compromiso; zureo de encantamiento y alfiler que nos penetra y nos hiere. Gocemos, pues, en un presente tembloroso y agitado, una vez más, por el aciago dolor de la injusticia; gocemos, digo, del infinito placer de la poesía.

 

        Con todos nosotros, Diego Jesús Jiménez.


[1] Una de mis muchas actividades vinculadas al mundo de la literatura y el arte ha sido, en los últimos tiempos, la Dirección del Aula de Poesía José Luis Sampedro, en Aranjuez. En ese tiempo he organizado 20 sesiones de notable interés y excelente acogida. Empezamos el 10 de octubre de 2006 con Félix Grande y concluimos el 8 de abril de 2008 con la intervención de Luis García Montero. Especial significado tuvo para mí, en junio de 2007, la entrega del Premio Nacional de Poesía Villa de Aranjuez al poeta Pablo García Baena, fundador de la revista Cántico.

Diego Jesús Jiménez leyó sus poemas en el Aula el 12 de diciembre de 2006. 

[2] Diego Jesús Jiménez.- Itinerario para náufragos.- Visor / Madrid, 1996

[3] Diego Jesús Jiménez.- Iluminación de los sentidos. Antología. Ediciones Hiperión / Madrid, 2001

[4] Contraportada de “Iluminación de los sentidos” 

[5] Luis García Jambrina.- Diego Jesús Jiménez.- Diario ABC, martes, 13/10/98

[6] José María Molina Damián.- La cosmovisión poética de Diego Jesús Jiménez en el último tercio de la lírica española del siglo XX.- Boletín del Instituto de Estudios Jiennenses.- Jaén, enero de 1997

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