Poema

Cecilio Fernández Bustos

 

                                     Silencio. Una mujer

                                     sin amor, toca el piano…

                                     J. R. Jiménez

 

 

    Estaba su ternura

sin usar, como un pájaro

azul y estremecido,

sobre la absurda fatiga del corazón.

Se sabía nombrada

en el anhelo exacto del deseo

y en el aroma intacto

de las flores abiertas en su pecho.

El mundo y sus historias

la encontraban temblando,

con un mirar frío de estrellas,

igual que si clavaran alfileres de escarcha

en su claustro dormido y asustado.

Ella ignoraba las palabras

que separan el agua del llanto

del dolor antiguo de las rosas;

no sabía de la sangre asustada e intensa

que recorre el encanto afrutado

de la blanca magnolia de su sueño.

 

    Estaba su ternura

sin usar, entre sus manos trémulas,

cuando una brisa nueva

trajo entre sus ondas la palabra.

 

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