Un poema de ayer

Cecilio Fernández Bustos 

 

 

RECUERDOS

 

             Sueño redondo, imagen leve

como la hierba sin pisar. Busco

en las sombras y en la luz.

Busco y busco en las sinuosas

galerías de la memoria.

 

            Sumerjo la frente entre las manos

-amanecidas manos- ¿Qué portaron

mis manos? ¿Qué ocupó mi sonrisa?

¿Qué iluminó mis ojos? Por el verde

suspiro que soportó el rojo de la rosa

 

            y el brillo azul de una sonrisa.

Mortaja de tanto ensueño. Enredadera

suave que aprisionaba nubes.

Sobre el olor del vino, adecentando

el cielo, las mariposas se aman.

 

            Camina agudo el brillo dorado

del otoño y vuelve a cincelar mi piel el frío.

Calidoscopio de azules infinitos,

lacerando mis ojos, paralizan imágenes

de vidas, muy humanas, al acecho

 

            y al celo del amor. Marionetas

fugaces, en la noche pasean sus pieles

por el filo brillante de un cuchillo.

Los fusiles encienden de amontonada

muerte las esquinas. Yo encuentro aprisionada

la sonrisa de un niño que se quedó en promesa.

Gatea el infinito sobre la estupidez

del hombre. Cultivos de inocencia

me mecen en el aire y adornan mi cintura.

 

 

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