Cecilio Fernández Bustos
A Cristina y María
Y esto he venido a deciros, que también vosotros debéis ser como aquel soldadito de plomo tan enamorado. Entonces perteneceréis al mundo de las rosas, y llenareis de rosas y bellos recuerdos la memoria de vuestros padres y de todos los que os aman. Y yo seré muy feliz de haber contribuido con mis cuentos a tan alegra locura.
Gustavo Martín Garzo
Las flores nos gustan a todos, a al menos, apropiándonos de la dedicatoria de Juan Ramón Jiménez a uno de sus libros y a propósito de la poesía, a la inmensa minoría. Unas más que otras, ¡qué duda cabe! Pero las flores están ahí y nos acompañan. En abril, pasadas las primeras floraciones de frutales —almendros, majuelos, perales y…— nos sorprenden las rosas. La belleza de estas flores, como alma de la primavera, nos sonríe en calles, parques y jardines de la ciudad. También, en sus variedades más primitivas, esperan en el campo nuestras miradas. Y es que la primavera hace que todos los espacios confluyan, para mostrar la múltiple singularidad de las rosas, como si un juego de espejos nos fuera repitiendo sus imágenes.
Cuando yo era niño las rosas también venían a casa, ¡ay!, cortadas y con espinas. Lo he dicha tantas veces, mi padre era pintor y siempre buscaba el objeto real para su inspiración. Así que no se ofusquen en las razones a mi amor por las rosas. Me gustan y me entusiasman y requiero su contacto y su aroma, aunque éste sea siempre tan leve como la lectura de un poema.
Los poetas han encontrado con frecuencia inspiración en las rosas. Tal vez haya sido Juan Ramón Jiménez el autor que más poemas ha dedicado a esta hermosa flor. Por ello comienzo esta mirada a una de las flores más entrañables con un singular poema del poeta de Moguer.
Juan Ramón Jiménez
¡No le toques ya más,
que así es la rosa!

Cecilio:
¡Qué suerte tienen Cristina y María! Una rosa y la primera: Cecilio y Juan Ramón y una cita de Gustavo Martín Garzo.
Un beso
Loli
Loli, muchas gracias. Cristina y María se merecen todas las rosas de mi jardín.
Un beso,
Ccecilio
Tus palabras me emocionan. La inspiración es la mayor satisfacción del artista, del poeta, del escultor, del pintor, del escritor. La inspiración nos ayuda a crear, a soñar y con ello a sonreír cuando logramos nuestro propósito, nuestra obra.
Tú recuerdas las rosas, sobre la mesa, en el florero, a Bautista pintando su lienzo en aquel idílico rincón de tu casa, siendo pequeño. Te inspira el recuerdo, el color de la rosa, su aroma, la primavera y la sonrisa de mi abuelo.
Yo aún recuerdo aquel pequeño jardín inundado de rosas, rosas blancas, rosas rosas, rojas, amarillas. Aquel rinconcito pequeño, en aquel patio de nuestra casita, dónde viví siendo muy niña. Todo esto me ha inspirado y más aún por la dedicatoria a las rosas más bellas de mi vida.
Gracias por este regalo, un beso,
Lola
Lola:
Yo también tengo una profunda nostalgia de aquel pequeño jardín y de sus rosas: ¿qué habrá sido de ellas? Nosotros las conocimos y se han quedado en nuestra memoria como símbolos de una época importante y feliz en nuestras vidas, en tu vida recién estrenada.
¡Una rosa y un beso, feliz primavera!
Cecilio
Son hermosísimas. Además te traen buenos recuerdos. ¿Qué más se puede pedir?
Un abrazo
Elvira:
Sí, las rosas me han emocionado siempre. También las que tu nos ofreces en tu blog.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo,
Cecilio