¡Buenos días, Aranjuez![1]
Cecilio Fernández Bustos
¡Buenos días a la buena gente!
¡Buenos días a los que aman, porque de ellos es la luz y la claridad!
¡Buenos días a los que sufren, a los que pasan hambre de pan, a los que han tenido la experiencia del exilio y la emigración!
¡Buenos días a todos aquellos que han tenido la oportunidad de aprender que una identidad y un amor no pueden poseerse como si se poseyera una propiedad!
¡Buenos días a los “…que tienen el sentido de la unidad por encima de las diferencias”![2]
¡Buenos días a todos los que abren sus ventanas y perciben el paisaje de Aranjuez, un paisaje que está vivo porque puede contrastarse con un mundo más amplio “como la ola en el mar y el árbol en el bosque”![3]
¡Buenos días a todos aquellos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, niños y ancianos, que son capaces de mirar con una mirada amplia y no estrecha, con una mirada que trasciende el ámbito de las puertas de la ciudad y se proyectan en el horizonte de lo universal!
¡Buenos días a los que son capaces de solidarizarse con los que sufren, como diría Claudio Magris, “…La violencia y la injusticia, como cualquier penalidad y dolor…, de las que dejan marcas en el rostro y en el alma de quien las sufre”[4]!
¡Buenos días a los que trabajan por la paz y por liberar a los hombres del hambre, de la enfermedad y de la persecución!
¡Buenos días a todos los que se dejan acariciar por el viento!
¡Buenos días a los que se dejan deslumbrar por la claridad!
¡Buenos días a ti, que te has levantado esta mañana y has aceptado el reto de seguir viviendo por encima de la hermosura y de los peligros de estar vivo!
¡Buenos días al árbol, al gorrión y al jilguero!
¡Y buenos días, también, a ti pobre animal que ayer fuiste asesinado por el hombre![5]
¡Buenos días a ti, sol que nos iluminas!
¡Buenos días a ti que no tienes lo que crees merecer; más tienes lo que has encontrado o, tal vez, eres poseído por lo que te ha encontrado a ti!
¡Buenos días, buena gente de Aranjuez!
[1] Texto leído en la emisora Onda Aranjuez el 8 de junio de 2004
[2] Claudio Magris.- La astilla y el mundo
[3] ídem
[4] ídem
[5] Por aquellos días asaltaron las perreras municipales y mataron a varios perros